Paola Dominguín, del yoga a la batucada

Paola Dominguín practica yoga en el cauce del río./Damián Torres
Paola Dominguín practica yoga en el cauce del río. / Damián Torres

Le encanta limpiar su mente en el río o frente al mar por medio de la meditación, pero también disfruta con la adrenalina de los tambores y a través de los libros de 'Harry Potter'

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Los días en su casa suelen empezar con el saludo al sol. Y es que a Paola Dominguín la apasiona el yoga, aunque en esta ocasión ha querido desplazar su sesión de estiramientos al cauce del río para atender la entrevista. Es un sitio que le encanta por la paz que transmite estar entre la naturaleza del jardín preferido de los valencianos. Ha venido en bicicleta, otra de sus múltiples aficiones y que practica casi a diario también por el río, disfrutando del entorno con el que convive desde hace cinco años. «Cuando me vine a Valencia retomé el yoga, que hacía desde pequeña pero lo tenía aparcado», apunta la madrileña. «Sienta muy bien, el cuerpo mantiene una elasticidad muy grande, pero sobre todo es que resulta muy bueno para la cabeza, porque como tienes que estar respirando te sienta bien, te limpia de muchas toxinas. Significa desconectar, sólo tienes que pensar en la respiración, te hace crecer interiormente. Las prisas se quedan fuera».

La diseñadora reconoce que hace unos años cambió su forma de afrontar la vida. Aparcó el estrés al vender su coche y ve el mundo de otra forma con el yoga. «En el fondo es aprender a pararse, que es importante, porque yo siempre estoy haciendo cosas. Si paras la cabeza, luego cuando te vuelves a poner en marcha le has quitado la importancia a ese ruido exterior y piensas en otras cosas, evitas quedarte enganchado en un tema, amplías la visión de todo, desintoxicas». Prefiere practicar yoga en su casa -«da cierto pudor hacerlo delante de la gente»-, aunque en el río se siente cómoda «porque cada uno va a su rollo y no se fijan» y le encanta hacerlo también en el mar «con el ruido relajante de las olas» que escucha desde la arena. «Con la edad que tengo, mantener la elasticidad del cuerpo es importante, suelo hacer una hora cuando me pongo. No debes pensar en nada, ni lo que hay que comprar o lo que voy a cocinar, no pensar en nada más que en ti». Junto con la elasticidad de cada estiramiento, la bicicleta le complementa y le ayuda a tener cierta resistencia física. «Recorro el río, que son diez kilómetros de paseo y un modo de evasión fantástico, la cabeza se te vacía, disfrutas».

Paola Dominguín acude en bicicleta, otra de sus grandes aficiones, a su cita con Revista de Valencia.
Paola Dominguín acude en bicicleta, otra de sus grandes aficiones, a su cita con Revista de Valencia. / Damián Torres

Aunque cuando Paola esboza una sonrisa es para hablar de su pasión más reciente. La batucada, un estilo de percusión en grupo con tambores. «Me apunté el año pasado y quiero volver a inscribirme, es un chute de energía y alegría. Es lo más, me encanta», admite ilusionada. «Genera una energía enorme, pero me daba rabia que luego llegaba a casa y no podía ensayar igual porque eso se toca entre mucha gente. Me encanta juntarme entre varios y hacer ‘bulla’ pero con un ritmo y bailar, dándole al tambor con todas tus ganas, no sabes cómo se te queda el cuerpo de a gusto». Se apuntó a la escuela ‘Borumbaia’ y recuerda con pasión cómo disfrutó tocando en eventos como la carrera San Silvestre, en la estación del Norte y el Ayuntamiento. «No es complicado coger el ritmo, lo difícil es ir memorizando todos los ritmos, porque ellos van a una caña muy grande, muy deprisa, pero si no lo sabes haces un poco el loco», dice levantando las manos.

Diseñadora

Pertenece a una de las sagas artísticas más conocidas de España. Es empresaria y diseñadora de moda, pero también realizó trabajos como atriz y modelo en sus comienzos.

Y si todo eso lo hace en solitario, en familia su gran diversión es disfrazarse, con su hermano Miguel Bosé incluido, pese a que lo ve poco al vivir fuera de España. «Nos encanta vestirnos de mil cosas cuando nos juntamos la familia. Abrimos un baúl que guardamos y empezamos a sacar de todo. Tenemos muchas cosas, un montón de sombreros, pelucas, diademas de esas que llevan cuernos, orejas, de todo, y es la risa que hacemos entre nosotros, lo pasamos genial casi siempre que nos reunimos».

Paola reconoce que se encuentra en una etapa de su vida en la que puede tomar las riendas de sus momentos libres. «Tengo suerte porque mis hijos ya son mayores y el tiempo es para mí. Te lo tienes que reorganizar, volví a recuperar el mundo mochila, irme donde fuera. Supongo que en los próximos años aparecerán nuevas aficiones, igual que surgió lo de los tambores. Me gustaría apuntarme a clases de baile para hacer samba, salsa, para moverme, el cuerpo cuando está activo te genera alegría y te sientes mejor». Por eso siempre que puede disfruta de la gastronomía. «A veces tradicional de cuchara, otras me doy un homenaje con un chuletón o unas ostras». Ha coleccionado todo tipo de piedras y botellas de cristal y admite que es fan incondicional de la saga ‘Harry Potter’, pero también disfruta leyendo a Isabel Allende, Pérez-Reverte, García Márquez y Paulo Coelho.

 

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