Villarejo confiesa en una grabación que preparó el 'caso Gürtel' con Garzón

El exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. / REUTERS/susana vera
El exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. / REUTERS/susana vera

La conversación registrada incluye comentarios sobre la vida privada de Juan Cotino y su actividad como político

B. F. VALENCIA.

El excomisario José Manuel Villarejo relató su participación en un almuerzo junto a policías que investigaron el caso Gürtel y el entonces juez Garzón para «preparar la Gürtel», un día antes de que el entonces magistrado admitiera la causa, según la grabación difundida ayer a través de la web 'moncloa.com', el portal desde el que se han difundido todas las conversaciones relativas al encuentro entre Villarejo y Baltasar Garzón y la entonces fiscal y hoy ministra, Dolores Delgado.

Las causas derivadas del Gürtel tuvieron una incidencia sobresaliente en la política valenciana. El pasado jueves un nuevo auto de la Audiencia Nacional adelantaba una nueva investigación -la reapertura de una de las piezas de Gürtel- en la que muy probablemente el expresidente Francisco Camps deberá comparecer como investigado. Sólo la pieza cinco de Gürtel incluye a 27 personas procesadas, entre las cuales hay exconsellers y altos cargos de los Gobiernos del PP en la Comunitat. La trama Gürtel propició, además, la sentencia que provocó la moción de censura contra Mariano Rajoy que permitió a Pedro Sánchez auparse hasta la presidencia del Gobierno.

Villarejo permanece en prisión desde noviembre del año pasado acusado de presuntos delitos de organización ilegal, cohecho y blanqueo de capitales. La grabación difundida a través de una web que se vincula con el propio comisario corresponde a una comida celebrada en octubre de 2009 a la que asistieron Delgado y Garzón. No obstante, si en las conversaciones conocidas en los últimos días participan la hoy ministra y el entonces juez de la Audiencia Nacional, en la charla donde se habla de Gürtel no están presentes ni Delgado ni Garzón.

El comisario asegura que comió con el juez un día antes de que Garzón admitiera instruir Gürtel Villarejo afirma que se reunió con el magistrado y con un alto cargo policial colaborador de Rubalcaba

Se trata de una conversación entre Villarejo y otro policía, tras abandonar la comida Delgado y Garzón, en la que el comisario dice que «en 2008, en agosto» participó en una comida a la que asistieron Juan Antonio González (comisario al que se atribuye una gran afinidad con el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior cuando estalló Gürtel), José Luis Olivera (alto cargo de la UDEF) y el juez Garzón, a quien Villarejo llama 'Balta'.

«Comimos Balta, Juan Antonio, el Oli y yo, preparando lo de la Gürtel, en agosto, estuvimos los tres, o sea, justo cuando al día siguiente admitía él el tema y tal y cual y estábamos haciendo así y tal y tal. Y entonces me dijo Juan Antonio: 'muy importante que tú le cuentes todo el tema al juez, porque es muy importante, porque ahora mismo es un hombre muy importante para este país, no sé qué y cual'. Y le digo: 'macho, a mi no me cuentes nada, que yo siempre [Garzón] me ha caído de puta madre, qué quieres y tal'. Y le conté... bueno, las cosas que ¿te acuerdas». Según Villarejo, el juez, durante aquella comida de 2008, lo apartó para comentarle que no se fiaba de González, lo que provocó que, según el comisario en la conversación difundida ayer, le comentase que «Alfredo me dice, fíate de él».

Igualmente, en las conversaciones difundidas por esa web ayer se incluyen comentarios que hacen dos de los participantes del encuentro sobre Juan Cotino, director general de la Policía entre 1996 y 2002. Cuando se celebró la comida, en 2009, Cotino era vicepresidente de la Generalitat.

Villarejo y su interlocutor, otro comisario, hacen referencias a la vida personal del alto cargo valenciano y dan por segura su falta de interés por el dinero, señalando incluso que no había permitido que se adjudicase «ni un euro en negocios a su hijo», aunque Cotino no tiene hijos. Villarejo afirma sentirse tranquilo respecto al entonces vicepresidente por sus «convicciones religiosas coherentes».