El traslado y la custodia de los presos del 'procés', una operación inédita y «muy delicada»

La sala del Tribunal Supremo./
La sala del Tribunal Supremo.

Las comisarias especiales del Congreso, Senado, Supremo y el equipo de conducciones de la Guardia Civil llevan días trabajando en el dispositivo

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

En el Ministerio del Interior no se llaman a engaño. El traslado y custodia de los cinco presos electos al Congreso y al Senado el martes de la semana próxima no va a ser fácil. Aunque sobre el papel parece un dispositivo de lo más simple, en realidad es un operativo, además de inédito en la historia parlamentaria, «muy delicado», en el que nada se puede dejar sin atar y en el que, sobre todo, no puede haber errores.

La preocupación entre los responsables de la Policía y la Guardia Civil porque no haya una imagen «indeseada» es tal que desde la pasada semana –y aun sin saber a ciencia cierta si el Supremo iba a admitir que se personaran en las cámaras para tomar posesión- los responsables de las comisarías especiales del Congreso, del Senado, del Supremo y de los del equipo de conducciones de la Guardia Civil han mantenido varios contactos para empezar a cerrar detalles sobre cómo mover ese día desde Soto del Real a los parlamentos a los diputados Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez y al senador Raül Romeva.

Poco específico

En el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska esperaban que el Supremo fuera un poco más específico a la hora de determinar cómo debe ser el operativo. El hecho de que el tribunal se haya limitado a dejar en manos de las presidencias de las dos cámaras la fórmula de «custodia» de los presos y de su «seguridad» dentro del «salón de plenos» no ha ayudado en absoluto. Máxime porque las presidencias del Senado y del Congreso estarán vacantes el martes, precisamente a la espera de que se elija a sus nuevos responsables.

Desde las comisarías especiales de ambas cámaras –y a la espera de instrucciones de las presidencias o de los letrados mayores (que tendrían potestad de organización interna a falta de otra autoridad)- se inclinan por evitar «paseos» de los detenidos por los pasillos de las cámaras, copiando el sistema que se está usando en el Supremo. En el tribunal, un complejo sistemas de biombos y pasillos, solo permite ver la imagen de los presos dentro de la sala de vistas.

¿Sin esposas?

Los responsables de las comisarías especiales, que recuerdan que estas sedes policiales solo tienen efectivos de protección exterior pero no de custodia de personas en el interior, creen que lo más efectivo sería trasladar a los presos a un recinto privado de las dos cámaras a primera hora del martes. Y solo instantes antes de que comenzara la sesión conducirles a los hemiciclos, sin esposas, para el acto de toma de posesión.

Quedaría por concretar si efectivos de la Policía Nacional custodiarían fuera de los salones de plenos, una imagen que también quieren evitar en el Ministerio del Interior.

Lo que sí tienen claro en la Dirección General de la Policía, a la vista del auto del Supremo, es que, una vez hayan tomado posesión los cinco presos, éstos deben abandonar de inmediato ambas sedes parlamentarias para ser conducidos de vuelta a Soto del Real. El escrito del alto tribunal en este punto sí que es claro: tienen que volver a la cárcel «sin dilación», una vez que concluya la sesión parlamentaria.