Torra utiliza el homenaje a las víctimas del 17-A para reivindicar con gestos el 'procés'

Torra utiliza el homenaje a las víctimas del 17-A para reivindicar con gestos el 'procés'

El president tensa la ceremonia al acudir junto a la mujer de Forn a un acto en el que el constitucionalismo al completo respalda al Rey

CRISTIAN REINOBarcelona

Las víctimas habían pedido una «tregua» para que las rencillas políticas quedaran apartadas, al menos por un día, por respeto a los muertos. Pero el armisticio apenas se prolongó durante media hora, lo que duró el acto de homenaje que la ciudad de Barcelona rindió ayer a las 16 personas que el trágico 17 de agosto de hace un año perdieron la vida en los atentados yihadistas de La Rambla y Cambrils y a las 150 que resultaron heridas. La ceremonia, y en especial todo lo que la rodeó, no llegó al nivel de politización de la manifestación de rechazo al terrorismo islamista que se celebró días después de los trágicos ataques y que acabó convertida en una protesta contra el Rey y a favor de la secesión. Aun así, la convocatoria de este viernes sirvió de ejemplo de la división que persiste en la sociedad catalana como consecuencia del proceso secesionista.

El independentismo, aparentemente, guardó las formas durante el acto de recuerdo -solemne, breve y emotivo-, pero maniobró para que sus reivindicaciones estuvieran presentes en todo momento. En primer lugar, a través de una enorme pancarta, desplegada por la noche por un grupo de activistas en uno de los edificios de la Plaza de Cataluña, donde se celebró el acto y donde ya se dejaba claro el mensaje que ha trasladado Quim Torra desde que accedió al cargo de presidente de la Generalitat: «El Rey no es bienvenido en Cataluña». El cartel era visible desde cualquier punto de la plaza y estaba escrito en inglés aprovechando la amplia presencia de medios de comunicación internacionales y también turistas. Nadie en la Generalitat y en el Ayuntamiento ordenó su retirada; es más, los Mossos hicieron ademán de hacerlo y «alguien» dio una contraorden.

Otra pancarta, colocada cerca de donde la furgoneta conducida por un terrorista segó la vida de 14 personas el verano pasado, reprochaba al Rey su relación con Arabia Saudí y le acusaba de ser cómplice del atentado, de vender armas. Por si no fuera suficiente, el presidente de la Generalitat aprovechó el acto para denunciar la existencia de lo que el independentismo define como «presos políticos» para calificar a los dirigentes del proceso de secesión encarcelados. Torra lo hizo luciendo en la solapa una imagen de Joaquim Forn y, sobre todo, acudiendo a la ceremonia en compañía de la esposa del exconsejero de Interior, Laura Masvidal, quien pidió ser invitada y el Ayuntamiento accedió.

Cuando las autoridades llegaron a la plaza, el presidente de la Generalitat les esperaba en la entrada y todos saludaron tanto al presidente catalán como a la mujer de Forn. «Le he presentado (al Rey) a la esposa del consejero Forn, que está en prisión. Se lo he dicho con estas mismas palabras, a él y al resto de autoridades», según la versión de la Generalitat. Y el propio Torra confesó que hizo lo posible para no estar al lado del jefe del Estado. Imposible tensar más la cuerda.

Tampoco el constitucionalismo escapó a la tentación de politizar el acto de recuerdo. Las víctimas, el día anterior, al tiempo que denunciaron el abandono que han sentido durante todo el año, habían pedido que no se acudiera con enseñas de ningún tipo. Pero hubo banderas. En su mayoría, de España. También paraguas. Los vivas al Rey y a España y los aplausos a Felipe VI, acompañados de sonoros «no estás solo» cuando hizo entrada en el recinto donde se celebró el homenaje, dieron más carga política al aniversario del atentado yihadista. Defienden quienes ayer ovacionaron al Rey que hace un año, en la manifestación que transcurrió por el Paseo de Gracia, el jefe del Estado fue abucheado ante una marea de banderas independentistas. En esta ocasión, Felipe VI evitó la pitada, ya que la Plaza de Cataluña estaba blindada con fuertes medidas de seguridad.

Pancarta de los independentistas contra el Rey en la plaza de Catalunya.
Pancarta de los independentistas contra el Rey en la plaza de Catalunya. / Cristian Reino

Acompañado por la reina Letizia, el Monarca presidió el acto al que asistieron el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez; la máxima autoridad del Congreso, Ana Pastor -con un vistoso abanico amarillo-; el presidente del Senado, Pío García Escudero; el de la Generalitat, Quim Torra; el del Parlamento catalán, Roger Torrent; y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. En lo institucional, pudo exhibirse una cierta unidad frente al terrorismo, pero más bien ficticia. La única formación que no acudió a la ceremonia organizada por el Ayuntamiento de Barcelona fue la CUP, que prefirió unirse a la protesta que celebraron los CDR, un acto paralelo de homenaje a las víctimas, pero que era de rechazo al Rey. Junts per Catalunya también estuvo presente en este 17-A alternativo. Una protesta que acabó en incidentes, cuando activistas independentistas se toparon con partidarios monárquicos y la tensión provocó que algunos incluso llegaran a las manos.

Ciudad de paz

Fue la nota triste tras un acto de recuerdo a las víctimas y sus familiares. La ceremonia fue sencilla, con la Plaza de Cataluña medio llena, y en la que los organizadores evitaron los discursos institucionales con el objetivo de que las víctimas fueran las únicas protagonistas del homenaje. Los familiares ocuparon las primeras filas de los asientos y las autoridades se colocaron detrás. La conductora del evento, la periodista Gemma Nierga, resaltó que Barcelona es una «ciudad de paz», que se ha volcado en acompañar a las víctimas. «Barcelona os acoge y os quiere acompañar en el dolor. Queridas familias que habéis sufrido tanto y que tanto sufrís, no dejaremos de acompañaros, porque queremos la paz, pero no queremos la indiferencia», concluyó su intervención. También se leyó un texto del escritor inglés John Donne, del siglo XVII, que señala: «La muerte me debilita, porque me encuentro unido a la humanidad. (…) Nunca preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti». Cuatro piezas musicales cerraron el acto.

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