Cospedal y Santamaría escenifican su rivalidad en la batalla por el liderazgo del PP

La secretaria general ofrece sin éxito a Pablo Casado integrarse en su candidatura

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La rivalidad soterrada de los últimos años entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal ha desembocado en una pugna abierta por el liderazgo del PP. Ambas aspiran a suceder a Mariano Rajoy y ambas entrarán en campaña. El plazo para registrar las candidaturas en la sede nacional del partido concluye mañana a las dos de la tarde y a esa hora, salvo un último sobresalto, serán seis los aspirantes a hacerse con las riendas del partido. «Esto es una locura», reconocían hoy los populares en los pasillos del Congreso. Pero lo que temen, en realidad, es que la batalla entre la exvicepresidenta del Gobierno y la secretaria general se traduzca en una «guerra sucia».

«No llegará la sangre al río», garantizan los entornos de las candidatas a tres días de que se lancen a la carretera para recorrer el país en busca de respaldos y para movilizar a los afiliados. «Todos somos compañeros», se comprometió Sáenz de Santamaría a los pies de la puerta de los Leones del Congreso en la presentación de su propuesta. «Una decisión así no se toma a la contra ni contra nadie -acababa de defender Cospedal arropada por la junta directiva del PP de Castilla-La Mancha en Toledo-, sería muy mezquino». Eso es lo que esperan en las organizaciones territoriales, que al menos no se embarre el terreno de juego. Porque división dan por sentado que habrá.

El PP estudia la posibilidad de celebrar un debate

La Comisión Organizadora del Congreso del PP, que se celebrará los días 20 y 21 de julio en Madrid, está estudiando la posibilidad de celebrar un debate con los precandidatos a presidir el partido, entre los que los militantes elegirán la candidatura que prefieran el 5 de julio.

El órgano organizador del congreso, que preside Luis de Grandes, se ha reunido hoy en la sede nacional y ha asumido la responsabilidad de llevar a cabo un proceso «limpio y transparente» para la elección de la persona que liderará el partido, tras la marcha de Mariano Rajoy.

Por lo tanto, según han informado en una nota de prensa, velarán por la «igualdad de trato» entre los precandidatos.

El vicesecretario de Comunicación recibió hoy la primera oferta para integrarse en candidatura ajena. Cospedal le ofreció formar parte de su propuesta, al mismo tiempo que los afines de Sáenz de Santamaría apostaban por la comunión entre Casado y la exvicepresidenta. Eso no parece que vaya a ocurrir antes de que el 5 de julio vote la militancia del PP en la primera vuelta. El portavoz de los populares, que como la secretaria general renunciará mañana a sus responsabilidades orgánicas, tiene intención de «llegar hasta el final» como aspirante y no «defraudar» a quienes, recuerda, han apostado por él.

En su equipo, según fuentes populares, estarían cargos de entre 30 y 40 años, como el diputado murciano Teodoro García Egea o la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy. Son dirigentes jóvenes que creen que es el momento de que su generación impulse un proyecto «renovador» y pelearán por cada voto. En realidad, en algunos lugares sus respaldos se confunden con los de Santamaría. De ahí que quienes apuestan por la exvicepresidenta se inclinen por la suma de fuerzas. Si no ahora, después de que los afiliados se pronuncien para llegar con más músculo a la votación final, la del congreso del 20 y 21 de julio.

Rajoy recupera su plaza de registrador en Santa Pola

Mariano Rajoy se reincorporó este martes a su plaza de registrador de la propiedad en la localidad alicantina de Santa Pola. Francisco Riquelme, quien ha ocupado la plaza de forma interina durante 28 años, señaló que el expresidente tomó posesión con «normalidad». Este miércoles está previsto que acuda a trabajar a las nueve de la mañana. Riquelme vio a Rajoy «con ganas» y vaticinó que, pese al tiempo transcurrido «se pondrá al día porque es una persona muy inteligente».

La primera, en todo caso, en mover ficha ha sido Cospedal. A primera hora de la mañana prometió a los suyos que lanzaría un proyecto «integrador», con el ánimo de aunar «experiencia y juventud» y atraer «savia nueva, reconstituyente y renovadora» para recuperar el centroderecha. Ante la negativa de Casado, ahora su intención es tender puentes a otros candidatos. Los tres restantes son el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, el secretario de Relaciones Internacionales del PP, José Ramón García-Hernández, y el expresidente de Nuevas Generaciones de la Comunidad Valenciana, José Luis Bayo. Porque en el partido sostienen que un acuerdo entre la secretaria general y Sáenz de Santamaría es «impensable».

Reproches y gestos

Fuentes de la formación recordaron hoy que el mismo discurso con el que Cospedal se postuló escondía mensajes y reproches para la exvicepresidenta. Así entendieron la reivindicación de sus victorias electorales -el haberse sometido a las urnas es un factor diferencial respecto a Sáenz de Santamaría- y la defensa de haber «dado la cara», aunque se la «partieran», por la honorabilidad del partido. El haber estado, en definitiva, al pie del cañón. «Me he enfrentado a individuos -insistió sin llegar a citar al extesorero Luis Bárcenas- que nos engañaron a todos». Ahora su intención es dar la batalla con todas sus energías: «Me presento para ganar, ganar y ganar; (.) quiero ser la primera mujer que presida el PP y el Gobierno de España».

Ya por la tarde, cinco de los seis candidatos, todos menos Bayo, que no es diputado, se encontraron en el Congreso. Hubo saludo en los escaños entre Sáenz de Santamaría y Cospedal, propiciado por un conciliador Jesús Posada que les recomendó llevarse bien. E incluso fue posible la foto de la exvicepresidenta y Margallo abandonando juntos el hemiciclo, pese a que el extitular de Exteriores es adversario confeso de quien fue su compañera de Consejo de Ministros. Sólo Ana Pastor se mantuvo al margen mientras algunos en el PP se preguntaban si la presidenta de la Cámara baja no habría sido mejor opción.

Santamaría defiende su candidatura frente a los leones del Congreso

No preside ninguna organización territorial del PP y ha pasado los últimos seis años en la Moncloa. De ahí que hoy Soraya Sáenz de Santamaría haya escogido la puerta central del Congreso de los Diputados para lanzar su candidatura a suceder a Mariano Rajoy. «Soy una militante más y me presento para ofrecer lo que quieren muchos militantes: unidad, responsabilidad e integridad», ha garantizado.

Dos horas antes, María Dolores de Cospedal, arropada y aclamada por el PP de Castilla-La Mancha, daba el paso al frente. En el partido conocen la falta de empatía entre ambas. Aun así, la exvicepresidenta del Gobierno asegura haber telefoneado esta mañana a la secretaria general para comunicarle que estaba dispuesta a postularse. No han podido charlar. Sí lo ha hecho con Rajoy, que últimamente recibe más llamadas de este tipo de las que los populares llegaron a imaginar.

En la calle, frente al Congreso, varios espontáneos se han acercado a Sáenz de Santamaría. Lo ha hecho un grupo de niños, un hombre con un cartel contra Cospedal y una mujer que, aunque se ha parado en la Carrera de San Jerónimo para clamar por una inmigración ordenada, ha aprovechado para descubrir su preferencia: «Soraya, presidenta».

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