Rivera: «Busca pactar con los que quieren liquidar España»

Albert Rivera. /Virginia Carrasco
Albert Rivera. / Virginia Carrasco

El líder de Ciudadanos reprocha a Pedro Sánchez que «no haber dicho una palabra en su discurso sobre el principal desafío de España, Cataluña, es decirlo todo»

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

«Señor Sánchez, usted busca criminalizar a los moderados y pactar con los que quieren liquidar España». La frase resume el discurso del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el debate de investidura de Pedro Sánchez, durante el que buscó disputar la jefatura de la oposición a Pablo Casado –pese a que le saque nueve escaños– frente a un presidente del Gobierno en funciones que entiende que se ha puesto en manos de los independentistas solo para perpetuarse en el poder.

El presidente de la formación naranja aseguró que el secretario general socialista vino al Parlamento a reclamar a PP y Cs la abstención para no depender de los votos de Podemos y de los independentistas para ser investido presidente, pero que su propuesta en realidad no es más que «un teatrillo», «un truco» para la tribuna del hemiciclo mientras en la habitación de al lado, en la que tildó de la «habitación del pánico», pactaba el futuro Gobierno con el partido de Pablo Iglesias y con «los golpistas», en referencia a los independentistas catalanes.

Es lo que el bautizó como «el plan Sánchez», con el que el líder del PSOE querría «perpetuarse en el poder» atacando y descalificando a Cs y apoyándose en quienes llamó «su banda», que son, según su descripción, Quim Torra, Arnaldo Otegi y los «proetarras», y «los que no creen en la economía de mercado», en referencia a Unidas Podemos. Sin embargo, Rivera, en un mensaje también a los críticos de su partido, que lamentan el rechazo a los pactos con el PSOE y los acuerdos solo con PP y Vox, aseguró que no van a caer en el engaño del candidato y que van «votar no con las dos manos», porque argumentó que no se fían de Sánchez y porque su intención y la de Ciudadanos es liderar la oposición con un modelo «diametralmente opuesto al suyo» y «vigilarlo con lupa».

Las dos patas del supuesto ‘plan Sánchez’, según explicó Rivera, son pactar en todos los lugares que pueda con los nacionalistas e independentistas –en Baleares, en Comunidad Valenciana, en País Vasco, en Navarra, o en la diputación de Barcelona– y laminar a la oposición a base de «sectarismo», calificando de «fascistas» a todos los que no son militantes del PSOE.

Volver al artículo 155

Sobre el primer punto, Rivera indicó que no es cierto que Sánchez no hablase en su discurso de la mañana de Cataluña y de la grave crisis territorial que han provocado los independentistas. «No tener una palabra para el principal desafío de España es decirlo todo», aseguró, para añadir que «con los que quieren liquidar nuestro país no hay nada que hablar: solo ley y justicia». «Y sí, si hay que volver a aplicar en Cataluña el artículo 155 de la Constitución se aplica, porque eso es democracia», remató.

La segunda pata es «criminalizar» a todos los que no sigan su estrategia para impedir toda oposición política. «Básicamente –comentó–, hay que tener carné del PSOE para todo, si no estás jodido». Fue en el punto en el que recordó que los dirigentes y militantes de Ciudadanos fueron expulsados con «escraches» tanto de la manifestación del 8-M, del Día Internacional de la Mujer, como de la manifestación del Orgullo en Madrid. «Ahora para ir al 8-M hay que pedir permiso a la (vicepresidenta) Carmen Calvo», ironizó. «Para ir al Orgullo –lamentó– hay que llamar (al ministro) Grande-Marlaska, que cree como Fraga que las calles son suyas. Si Marlaska te señala, te cae la del pulpo». Acto seguido, retó a Sánchez. Le dijo que, si no es cierto lo que denuncia, que concrete cuándo va a cesar a Marlaska, a Calvo y también a María Chivite –la líder del PSOE en Navarra–, a la que acusó de «pactar con Batasuna».

El líder de Ciudadanos aseguró que los únicos beneficiados por el ‘plan Sánchez’ son él, los «500 socialistas enchufados en las empresas públicas», los militantes del PSOE y los separatistas, y que los perjudicados son las familias –que sufriran subidas de impuestos– y todos los españoles, que verán como se perpetúan las desigualdades según donde vivan. Por eso, concluyó, «lo único responsable, lo correcto, es oponerse a su plan, vigilarlos y ofrecer una oposición alternativa».