Puig reúne a su núcleo duro y apura los plazos del adelanto electoral

Ximo Puig, en su despacho del Palau de la Generalitat. / txema rodríguez
Ximo Puig, en su despacho del Palau de la Generalitat. / txema rodríguez

Un encuentro de más de tres horas ayer por la tarde en el Palau sirve para preparar la decisión definitiva que se desvelará hoy

FERRIOL MOYA

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, mantuvo ayer por la tarde una reunión con sus más estrechos colaboradores en el Palau de la Generalitat para decidir la forma de activar el adelanto de las elecciones autonómicas. Durante la reunión, que arrancó a las seis de la tarde, los pesos pesados del Palau y algunos de los principales referentes del socialismo valenciano analizaron con el jefe del Consell pros y contras de una decisión que, en las últimas fechas se ha dado casi por hecha, a pesar de la contundente negativa mostrada por la vicepresidenta y líder de Compromís, Mónica Oltra.

Arrancada la reunión que tuvo lugar en el Palau, presidencia de la Generalitat hizo pública una agenda del jefe del Consell en la que no figuraba reunión alguna del Gobierno valenciano y sí varios actos -entre ellos, la reunión por la tarde con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero-. Una forma como otra cualquiera de tranquilizar ánimos, a la espera de tomar la decisión definitiva, que se conocerá hoy.

Por la mañana, desde Forcall, el propio Puig ya había señalado que tomaría la decisión de adelantar o no las elecciones autonómicas para hacerlas coincidir con las generales del 28 de abril «pensando siempre en los intereses de los valencianos y las valencianas». «Estamos en un proceso democrático en lo que importa es que sea la máxima gente la que decida el futuro de la Comunitat», manifestó.

El presidente insiste en poner en valor el factor de la participación en la cita electoral

La alusión a la participación no es anecdótica. Puig es consciente de que la participación en las elecciones generales siempre es varios puntos superior a la de las autonómicas. El dato, basado en el histórico de las citas electorales celebradas en la Comunitat, es tan real como el hecho de que un adelanto electoral, para hacer coincidir los comicios con las generales, beneficia a los socialistas. Las buenas expectativas del PSOE que lidera Pedro Sánchez es otro de los factores que anima a Puig a adelantar los comicios.

De hecho, para el líder del PSPV han resultado determinantes los contactos que ha mantenido con la dirección federal del PSOE, en los que se le ha trasladado no solo el respaldo de la dirección que encabeza Pedro Sánchez a adoptar la decisión que considerara más oportuna, sino en especial el convencimiento de que, visto el tirón de la marca PSOE -en especial desde la irrupción de Vox en las andaluzas del 2 de diciembre-, hacer coincidir unos y otros comicios abriría una oportunidad única para arrastrar hacia las autonómicas el voto de las generales.

Con todo, el jefe del Consell viene encontrándose con una dificultad que, pese a prevista, no deja de resultar incómoda. Las declaraciones el viernes y el sábado de la vicepresidenta Mónica Oltra, dejando claro que no existían «razones políticas» para un adelanto electoral y cuestionando que se pudiera adoptar una decisión de este tipo por razones «partidistas», dejan al líder de los socialistas valencianos ante la decisión de atender el criterio de su número dos en el Consell -con la lectura que se haría de haber cedido ante ella- o la de marcar definitivamente distancias con la líder de Compromís. La relación entre Puig y Oltra, que durante la legislatura ha logrado mantenerse al margen de las zancadillas y enfrentamientos que se han percibido en el segundo escalón del Consell, puede verse definitivamente agrietada ante esta discrepancia. El entorno de Oltra utiliza el término «deslealtad» para cuestionar la eventual decisión de Puig, al entender que no hay más razones que el interés político de los socialistas para adelantar comicios. «Sean en abril o en mayo, saldremos a ganar las elecciones autonómicas» proclamó el sábado la vicepresidenta del Consell y líder de la formación nacionalista.

El debate sobre el adelanto de las elecciones autonómicas ha venido prolongándose varios meses. Pese a que llegó a darse por desactivado -en especial cuando la moción de censura de Pedro Sánchez desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa-, ha vuelto a coger vuelo durante los últimos fechas hasta concretarse en esta reunión del Consell. La decisión del presidente de la Generalitat, en el caso de optar por el adelanto electoral, supone que por primera vez la Comunitat dejará de celebrar elecciones a Les Corts con el grupo de autonomías que no tienen capacidad de disolución anticipada de su Parlamento regional. Con esta decisión, la Comunitat no volvería a celebrar comicios el cuarto domingo de mayo de cada cuatro años como venía ocurriendo hasta ahora.

Las razones para ese adelanto de los comicios chocan, no obstante, con los recelos expresados en privado por algunos alcaldes socialistas, que consideran que la gran movilización prevista para el 28 de abril puede dejarlos «al descubierto» el 26 de mayo. Las alcaldías que disfrutan de amplias mayorías absolutas, como Mislata, Ontinyent o Xàbia, pueden quedar al margen de ese riesgo. Pero en aquellos municipios en los que los socialistas gobiernen en coalición podrían sufrir las consecuencias.

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