Orengo se aparta por fin de Cical

Orengo, con Rubén Alfaro y Ximo Puig, el día de la reunión del consejo de Cical en el Palau. / i. marsilla
Orengo, con Rubén Alfaro y Ximo Puig, el día de la reunión del consejo de Cical en el Palau. / i. marsilla

La revocación de poderes del ex número tres del PSPV deja el control de este organismo en manos de un exconcejal del PP de Gandia Justicia tramita la salida del exasesor de Puig de la polémica fundación que impulsó

JC. F. M. VALENCIA.

José Manuel Orengo puso punto y final a su etapa como asesor en el Palau de la Generalitat hace menos de un mes. El exalcalde de Gandia y exnúmero tres de los socialistas valencianos -considerado como uno de los lugartenientes de máxima confianza de Ximo Puig- anunció que se tomaba un descanso de la actividad política, aunque pocos son los que piensan que no vaya a embarcarse de inmediato en algún nuevo proyecto. La investigación abierta por un juzgado de la capital de la Safor en relación con las cuentas del PSPV y los contratos con Crespo Gomar podría ser uno de los motivos que le empujó a tomar aquella decisión.

Pese a poner distancia con el Palau, su nombre todavía colea por algunos de los informes que circulan por la administración autonómica. La conselleria de Justicia, sin ir más lejos, acaba de tramitar el documento por el que certifica la revocación de poderes de Orengo en el patronato de la Fundación Cical. El exnúmero tres del PSPV se sacó de la chistera esta iniciativa tras su salida de la Diputación de Valencia -fue jefe de gabinete de Jorge Rodríguez los primeros seis meses de su mandato- y gracias a un convenio suscrito entre Divalterra y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP). Cical -Centro de Investigación para el Conocimiento en la Administración Local- se presentó como una entidad dirigida a facilitar la toma de decisiones en el ámbito de la administración local. Un laboratorio de ideas que pudiera resolver las dificultades en la gestión de los ayuntamientos valencianos, aprovechando el conocimiento que aportaban las universidades públicas valencianas, que se embarcaron en la iniciativa. ¿La financiación? Todos los fondos para poner en funcionamiento Cical dependían de administraciones públicas: desde la Generalitat -de la que esperaba obtener 400.000 euros-, hasta las diputaciones, pasando por la Federación de Municipios y los ayuntamientos de la Comunitat. En poco menos de una semana, tras una reunión del consejo general celebrada en el Palau de la Generalitat en febrero de 2017 y presidida por Ximo Puig, Orengo tuvo que poner pie a tierra a su iniciativa. En junio de ese mismo año presentaba formalmente su renuncia como director general y presidente del comité de dirección de la fundación.

En la vida de Cical también hubo tiempo para la poesía. El patronato de la fundación se reúne el 28 de diciembre -día de los Santos Inocentes- del año pasado para aceptar la renuncia y presenta el 14 de febrero -el día de los enamorados- de este año escritura que eleva a público ese acuerdo. Las mismas fechas en las que se resuelve que los poderes de la Fundación pasen a Domingo Vayá López, hasta ese momento director general de la Fundación y exconcejal del PP de Gandia.

Con la resolución de la conselleria de Justicia por la que se inscribe en el registro de fundaciones el cambio de poderes Orengo pone punto y final a su vinculación formal con la fundación. Al menos la que consta en el registro de fundaciones.

 

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