María José Català: «Revertiré Colón y permitiré aparcar de noche en el carril bus»

La candidata del PP a la alcaldía de Valencia, María José Català, ayer. / jesús signes
La candidata del PP a la alcaldía de Valencia, María José Català, ayer. / jesús signes

La candidata del PP a la alcaldía de Valencia admite que «posiblemente fue injusto» que el PP votase reprobar a Rita Barberá «pero entonces no se pudo hacer otra cosa»

BURGUERAVALENCIA.

María José Català, 37 años, vestida de azul eléctrico, su color de campaña, llega a Reino de Valencia mientras observa las obras de la avenida que supondrán sumarle un carril bici. No es casual el lugar. La candidata del PP a la alcaldía de la capital se fija en los detalles. Es la apuesta del PP para Valencia, y la capital es su apuesta de futuro. Ya se verá si el que arriesga, gana.

-¿Cómo fue el proceso para designarla como candidata?

-Especialmente en diciembre tuve una interlocución muy fluida con Isabel (Bonig, presidenta del PPCV) y también con la dirección nacional del partido. Sin que me concretasen una oferta sí podía dar mi opinión sobre la situación de Valencia y demás. En un momento determinado, se me transmite la confianza por parte de la dirección regional y nacional y empiezo a plantearme personal y familiarmente la decisión.

-¿Con quién habló?

-Con Isabel Bonig, Javier Maroto, Teodoro García y Pablo Casado.

-¿Quién le llama para decírselo?

-Abiertamente, fueron tres personas. Primero Isabel me manifiesta su confianza y Teodoro García, que es una persona que conozco desde hace muchos años, habla conmigo. Pablo Casado lo hace cuando se confirma que se va a anunciar.

-¿Qué le pareció el rechazo que generó en la familia de Rita Barberá la reivindicación de su legado?

-Hice lo que hago siempre. Cuando llegué a la alcaldía de Torrent, a la Conselleria de Educación o a la portavocía del Consell si las gracias y puse en valor el trabajo de quien me precedió. Así que reivindiqué el legado de quien me precedió como candidata del PP a la alcaldía de Valencia. Recojo un legado de la persona cuyos hombros sostuvo un proyecto. La reacción de la familia me impactó. Leí el comunicado y lo digerí, porque eran palabras duras. Pensé en mi hermana, en cómo se hubiera sentido ella en una situación similar, y pensé que debía adoptar una actitud de respeto absoluto.

-¿Se equivocó al votar junto al resto de sus compañeros la reprobación de Barberá como senadora?

-Tomamos decisiones muy difíciles. Formé parte del Gobierno de Fabra cuando se aplicó una línea roja contra la corrupción que obligó al cese de imputados, y voy a decir algo que sirve también para la reprobación: No se podía hacer otra cosa, pero también fuimos injustos. El contexto obligó a hacer algo injusto. Fue un capítulo, personalmente, tremendamente duro para todos.

-¿E injusto?

-Posiblemente fuera injusto, pero fue una decisión de la dirección regional. Igual que hice yo al comunicar decisiones del Consell cuando era portavoz, en política no te queda a veces otra vía que hacer cosas que no son justas pero necesarias.

-¿Qué le parece la situación de Zaplana y como ha reaccionado su partido en la Comunitat?

-Incomprensible desde el punto de vista humano. Respeto, yo y todo el PP, la acción judicial pero me sumo a Casado pidiendo humanidad. Los errores deberán pagarse si se han cometido, pero la situación es difícil de comprender. Todos hemos solicitado humanidad. No desacreditamos la acción judicial y no la alineamos a un espectro político, algo que no todos los partidos pueden decir.

-Se resalta que es usted de Torrent.

-Hay cuestiones mayores y menores. No cuestiono la capacidad de Ribó por nacer en Manresa, sino porque no le veo comprometido con la ciudad y con su trabajo. Soy de Torrent y he sido su alcaldesa, me siento orgullosa de ello, pero cualquiera con familia en el área metropolitana se siente muy de su municipio y sentimos propia Valencia. Siento verdadero arraigo por Valencia. Trabajo y estoy todo el día en Valencia desde hace muchos años.

-¿Cómo ha evolucionado su relación con Bonig?

-Nos conocemos desde hace muchos años. Fuimos alcaldesas contra pronóstico en municipios de tradición socialista. Cuando la nombraron consellera me alegré muchísimo y me ayudó cuando me nombraron a mí. Las tres mujeres del Consell de Fabra, Isabel, Asunción Sánchez Zaplana y yo quedábamos muchas veces a comer en la cafetería del San Pío V, algo que no sabía nadie hasta hoy. Cuando se convirtió en responsable de campaña de Fabra tuvimos una conversación sincera y las dos supimos que no nos haríamos daño la una a la otra. Su designación como presidenta del PPCV generó desde el entorno una situación complicada al señalarse que se había producido el descarte de una a costa de la otra, cuando ninguna peleó por ese puesto. Me asignó seguir a Oltra y lo hice. Ahora hemos entendido que juntas somos más. Abarcamos todo el espectro del centro derecha y reflejamos que este partido tiene muchas sensibilidades pero que el PP es la mejor apuesta. Sabemos que juntas somos más para el proyecto popular.

-¿Es casual que esta entrevista se haga en Reino de Valencia?

-No, no hago nunca las cosas por casualidad. Cuando se me pidieron aportaciones para esta candidatura lo primero que dije es que quiero volver a la Valencia de los diez minutos. En esta ciudad cualquiera te decía que quedaba contigo en diez minutos. Era cómoda. Sin renunciar a la sostenibilidad, la movilidad debe pensarse y planificarse en tiempos sensatos y dando alternativas reales, lo que no se ha hecho aquí.

-¿Y cómo debe hacerse?

-Hay puntos negros en la ciudad creados por este Ayuntamiento. Revertiré las obras de las avenidas Burjassot y Reino de Valencia, y las calles Alicante y Colón. Hoy mismo, si yo pudiera, paralizaría lo de Reino de Valencia. Invito a la vicealcaldesa Sandra Gomez a que lo haga mañana, que puede. En mi caso lo haré el 27 de mayo (el día después de las próximas elecciones municipales). Y también me parece sospechoso que el portavoz de Ciudadanos, que se pasó años callado, ahora salga corriendo a hablar de esto.

-En Colón hay mucho que revertir.

-No es tan complicado. El carril bus sectorizado, separándolo físicamente del resto, es innecesario. Lo eliminaré y reorganizaré el lado izquierdo en sentido a la plaza de España, reduciré ese aparcamiento de motos, y haremos un parking subterráneo en la Alameda para no colapsar el centro. Es una reordenación de todo Colón y Guillem de Castro. La movilidad no se ha planificado pensando en el peatón ni en la gente con movilidad reducida, con algún tipo de discapacidad. Es una irresponsabilidad algunas cosas que se han hecho y mi idea es prevenir accidentes que impliquen a los peatones, algo prioritario.

-¿Algo más?

-Permitiré aparcar por la noche en el carril bus, desde las 22 horas hasta las ocho de la mañana.

-¿Qué es lo mejor y lo peor que ha hecho Ribó?

-Lo mejor es abrir el balcón del Ayuntamiento de Valencia; y lo peor es que cerró sus puertas a los ciudadanos. Es contradictorio, pero es así. El Consistorio tiene bloquedas todo tipo de licencias. Las batallas internas han descoordinado toda la acción del Ayuntamiento, que en vez de resolver problemas, los genera.

-¿Qué la parece la nomenclatura de Valencia con el acento abierto?

-Respetable es 'València', pero yo devolvería también el carácter oficial de 'Valencia'. Es decir, en castellano. Las dos oficiales.

-¿Ya sabe quién será el número dos de su lista?

-No. Tengo personas en la cabeza pero no me he sentado a escribir nombres y su orden. Hay personas que se merecen estar en este proyecto y todo el mundo sabe a quién me refiero.

-¿A quién?

-Eusebio Monzó se merece estar en este proyecto porque lo ha peleado toda la legislatura.

-¿Estará Luis Santamaría?

-Lo tenemos que hablar. Tengo la confianza de la dirección nacional y regional para configurar la lista y que me sienta cómoda.

-¿Contempla pactar con Vox?

-Contemplo lograr mayoría absoluta. Ahora es momento de consensos, pero pelearé un resultado mejor, aunque estoy abierta a todo tipo de pactos.

-¿Qué le parecen los criterios de Vox sobre la violencia de género?

-Quería ver el resultado del pacto en Andalucía, y no veo nada en ese acuerdo que no encaje en mi forma de ver la política. El PP siempre ha defendido a la mujer y la lucha contra la violencia de género. El pacto para la Junta es aceptable.

-¿Qué piensa de Ciudadanos?

-No comparto que se quede al margen de la reforma del Estatuto. No sé qué piensan en materia de Economía. No sé qué piensan, y eso es muy importante, sobre nuestras señas de identidad y nuestro autogobierno, y esa es la gran diferencia respecto a Cs o Vox. Tengo dudas de su proyecto educativo, porque van moviéndose, fluctuando, y a mí no me gustan los proyectos y los partidos 'bienqueda'. El PP siempre ha defendido lo mismo

-¿Usted no es un poco 'bienqueda'?

-No. Siempre he dicho lo que he pensado, y eso ha gustado más o menos en mi partido, así como mi forma de decirlo, pero nunca dejé de hacerlo y eso no es de 'bienqueda'.