Los mandos policiales del 1-O confirman la «pasividad» de los Mossos

El comisario Sebastián Trapote y el teniente coronel Ángel Gozalo./
El comisario Sebastián Trapote y el teniente coronel Ángel Gozalo.

Los jefes de la Policía y Guardia Civil en Cataluña ratifican la declaración del coronel Pérez de los Cobos y relatan la «virulenta y organizada» resistencia en los centros de votación

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Como era de esperar, los responsables de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en Cataluña durante el proceso secesionista han ratificado en el juicio la secuencia de hechos relatada el martes por el coordinador del dispositivo del 1 de octubre, el coronel Diego Pérez de los Cobos. El comisario Sebastián Trapote y el teniente coronel Ángel Gozalo han confirmado al tribunal la «pasividad» operativa mostrada por los Mossos d'Esquadra aquella jornada para facilitar la celebración del referéndum, declarado ilegal de forma posterior por el Tribunal Constitucional.

Trapote y Gozalo se han referido a las «sombras de dudas» que comenzaron a tener días antes del 1-O con la actuación de la policía catalana. La razón, han argumentado, es que prefirieron darle a la votación un marchamo de legalidad, como si fuera una jornada electoral cualquiera, que cumplir con el mandamiento de la juez del Tribunal Superior de Cataluña. Y eso que los tres cuerpos de seguridad fueron requeridos por la magistrada Mercedes de Armas para impedir la celebración de la consulta en centros públicos e incautar el material de votación. Todo ello preservando la «convivencia ciudadana».

Esta última consideración fue a la que se agarró el mayor Josep Lluis Trapero -procesado en la Audiencia Nacional y acusado por un delito de rebelión, se enfrenta a 11 años de prisión- para no seguir las directrices seguidas por la Policía y la Guardia Civil. Trapote y Gozalo han señalado que ante la falta de colaboración tuvieron que activar el «plan b», que no era otro que «sustituir» a los Mossos y actuar por su cuenta.

La segunda gran consideración que han realizado los oficiales tiene que ver con la resistencia hallada en los centros de votación en los que intervinieron sus unidades, situados en toda Cataluña. A preguntas de la Fiscalía -siempre en el marco de sustentar su acusación por rebelión, el plan concertado por los procesados y la violencia suficiente para vulnerar el orden constitucional-, los testigos han manifestando la resistencia que se encontrar en algunos colegios para impedir su entrada u obstaculizar la salida.

«Lenguaje prebélico»

No fue una hecho generalizado, pero en los centros que sí hubo «cadenas y murallas humanas» esta resistencia era «organizada y virulenta», han coincidido ambos.

«Todo sumaba. Por ejemplo, el lenguaje prebélico de los CDR antes del 1-O, llamando a resistir y a defender la votación. La Guardia Civil hizo 71 intervenciones en total, y en 20 el nivel de incidencia fue menor. El secretario de Estado de Seguridad (José Antonio Nieto) había ordenado también buscar la convivencia necesaria«, ha apuntado Gozalo, entonces general de la VII Zona de la Guardia Civil, sita en Cataluña.

El testigo ha cifrado en 55 los agentes heridos, cinco de ellos tuvieron que coger la baja, mientras que el comisario Trapote ha elevado a 65 los policías lesionados durante la jornada del referéndum. También han afirmado al tribunal que sus subordinados les comunicaron, y así lo recogen las actas de servicio, cómo los Mossos hicieron seguimientos a algunas de sus unidades durante el 1-O.

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