El letrado Corbín y su cuñada Rita Barberá

La exalcaldesa Rita Barberá y su cuñado José María Corbín. /J. Monzó
La exalcaldesa Rita Barberá y su cuñado José María Corbín. / J. Monzó

La discreción era la máxima que imponía la alcaldesa en el núcleo familiar | Corbín tuvo una relación importante con contratistas del Ayuntamiento pero siempre trabajó alejado de los mirones

HÉCTOR ESTEBAN

La toga casi siempre colgaba del despacho de José María Corbín. La utilizaba poco, de manera esporádica. Entre los letrados valencianos nadie le recuerda esperando a entrar a un juicio. Sus especialidades eran otras. En el gremio le conocían como el cuñadísimo. Su relación con la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, le abrió puertas. Corbín Abogados era un despacho vinculado a grandes mercantiles, un entramado que desmenuzará la UCO con su investigación. Por ahora, el cuñado de Rita Barberá duerme en prisión y ya han sido dos grandes empresarios los requeridos para dar explicaciones. Los investigadores pidieron facturas de Acciona por el concurso del alcantarillado y los representantes de Cleop y Secopsa comparecieron ante el juez.

Uno de los grandes contratos del Ayuntamiento con Secopsa se produjo cuando se amplió el mapa de limpieza de la ciudad de Valencia. Hasta ese momento se dividía entre norte y sur con el viejo cauce del río como eje divisor. La parte de arriba era para FCC y la de abajo, para Agricultores de la Vega (SAV). El Consistorio aprobó una tercera zona en el Marítimo y la zona de Quatre Carreres que terminó en manos de Secopsa-Nagares.

Entre las bambalinas del Ayuntamiento siempre existió el rumor pero nunca nadie puso nunca nombre a los cuchicheos. En la oposición existía el convencimiento de que había una trinidad que envolvía a la figura de la alcaldesa Rita Barberá. Un vértice lo ocupaba el concejal Alfonso Grau, como responsable de los grandes proyectos; el otro era Mari Carmen García-Fuster, en labores de campaña; y el último, desde fuera del Consistorio, era para José María Corbín. Todos apuntan al marido de Asunción Barberá como el peaje que había que pagar para poder trabajar con el Ayuntamiento. La alcaldesa de Valencia siempre ejerció de matriarca de la familia. A pesar de que su hermana Asunción (conocida como Totón) tuvo un papel principal en el Ayuntamiento, la discreción fue el primer mandamiento. Corbín no se dejaba ver por allí salvo en días señalados como en la cabalgata de Reyes, como señaló Alfonso Grau. La prudencia era un plus.

El cuñado de la alcaldesa, entre otras funciones, ejerció como abogado externo de Bankia. Un trabajo que también desempeña Rita Corbín Barberá, según consta en la experiencia de la letrada en la red social linkedin. La hija de José María Corbín y Asunción Barberá comenzó su carrera como letrada en el despacho Gómez Subiela Abogados, amigo personal de su padre y vinculado en su juventud al pensamiento del propio Corbín y Diego Elum, gran amigo del cuñado de Rita Barberá y que al contrario que José María, quedó en libertad tras haber podido colaborar con los investigadores en los últimos días.

De la maraña vinculada a empresarios próximos a Corbín no escapó el Valencia Club de Fútbol. «El Ayuntamiento tenía intervenido el club», apuntan desde la entidad. A finales de la década pasada la experiencia de Valencia Experience fue un fiasco. Un proyecto vinculado a la empresa Global Project by Cousins, que tenía a Vicente Sáez Tormo como administrador único y a Ángel Navarro como apoderado y director general. Este último en su perfil empresarial destaca que durante esta etapa participaron en la reestructuración del marketing del club y definieron los usos del nuevo estadio de Mestalla, uno de los grandes proyectos del PP de Barberá.

Sáez Tormo, que ya compartió consejo de administración con Corbín en la promotora inmobiliaria Cansalades, y Navarro, eran los hombres fuertes de Laterne, la empresa afín al PP que supuestamente canalizó las donaciones ilegales de los empresarios en la campaña de 2007. Corbín, que supuestamente cobraba 3.000 euros por trabajos de asesoramiento a Laterne, también estuvo en alguna reunión entre los representantes de Global Project by Cousins y el Valencia Club de Fútbol. Uno proyecto muy vinculado al Ayuntamiento y que fue un sonado fracaso.

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