El juez imputa a Rus y al testaferro de Benavent por el cobro de una comisión

El expresidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus. / damián torres
El expresidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus. / damián torres

El instructor que investiga el amaño cita al exdirigente tras la declaración de Benavent donde le acusó de llevarse 30.000 euros para el Olímpic

A. RALLO VALENCIA.

Alfonso Rus sumó ayer una nueva imputación. En la resaca electoral de los populares, la formación sigue sin poder desprenderse de la corrupción, uno de los males que han dañado con más fuerza la reputación de sus integrantes. De nuevo el amaño de contratos en la empresa Imelsa -ahora rebautizada como Divalterra y también salpicada por la corrupción de los socialistas- y el cobro de mordidas se convierten en motivos para convocar en el juzgado al expresidente de la Diputación de Valencias. Llama la atención que esta causa se abriera precisamente por una denuncia de Rus en un momento en el que la fuga al extranjero del exgerente Marcos Benavent y las sospechas de graves irregularidades en el seno de la empresa pública dirigían todos los focos de la sospecha hacia el máximo responsable de la Corporación provincial.

En aquel entonces, envuelto en una enorme presión mediática, Rus interpuso una querella para acallar las críticas ante la falta de explicaciones cuando la verdadera investigación, por su enjundia y volumen, estaba ya en manos de la fiscalía. Ahora, tres años más tarde y tras una accidentada instrucción, el juez ha dictado una providencia en la que imputa a Rus y a José Estarlich, el hombre de paja de Marcos Benavent en la trama de corrupción particular. Este asunto se sigue en Instrucción 9, juzgado diferente al que tramita todas las piezas separadas que derivan de la macrocausa de Imelsa. En este sumario se investiga el amaño de los 50.000 euros de un taller de empleo en Llutxent. Todos los detalles acerca de este expediente eran conocidos salvo la motivación para cometer el delito. Benavent la reveló al juez hace unas semanas.

El entonces presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, le había pedido 30.000 euros para el Olimpic de Xàtiva. En su declaración introdujo de nuevo al que fuera su testaferro, José Estarlich. Le atribuyó la búsqueda de una mercantil dispuesta a ejecutar el amaño. Posteriormente, de los 50.000 euros desviados, 30.000 fueron a parar al equipo de fútbol. El resto del dinero se lo quedó el testaferro de Benavent para los gastos de los negocios de ambos, siempre según la versión del exgerente. Las pesquisas acerca de la financiación ilegal del Olímpic de Xàtiva no son nuevas. De hecho, el club ya se ha visto salpicado en las diligencias que se siguen en otro juzgado a partir de los denominados zombies de Imelsa, personas que cobraban una nómina pero no acudían a su puesto de trabajo. Una de ellas era supuestamente Miguel Ángel Mullor, deportistas del equipo de fútbol. Los investigadores han acreditado que cobró su sueldo de la sociedad pública.

El juez también ha citado como investigado a José Estarlich. El entramado del exgerente de Imelsa, bautizado a sí mismo como el yonki del dinero, tenía su epicentro en la comarca de La Costera. Era uno de los administradores de Berceo Mantenimientos, la empresa tapadera creada por Marcos Benavent y de la que presuntamente poseía el 99% de las acciones (aunque no aparece como administrador porque pudo usar dos testaferros). José Estarlich Estela era a su vez administrador de una de las firmas que recibió contratos de Imelsa y luego subcontrataba con otra firma investigada, Excavaciones Jemar.

La tramitación de esta causa se ha retrasado por motivos difícilmente explicables. Numerosos errores por parte del responsable de la instrucción -como cerrar el asunto sin obedecer las indicaciones de la Audiencia de Valencia o el olvido de la citación como investigado del propio Benavent- han hecho que la causa se demore varios meses. De hecho, la última reapertura de la investigación se realizó para tomar declaración a Benavent y de aquel testimonio se ha producido ahora la imputación.

Las causas contra Alfonso Rus avanzan a un ritmo desigual. Ha declarado en prácticamente todos los supuestos, pero ninguna de las investigaciones parecen haber progresado, o al menos, no con la celeridad que se auguraba. Tres años después de ser detenido y puesto en libertad -el juez rechazó la petición del fiscal-, Rus todavía no ha sido procesado.