Pablo Iglesias regresa con su discurso más izquierdista

Pablo Iglesias, en su regreso a la política activa. / Ep

En su primer mitin, el candidato de Unidas Podemos declara la guerra a «los poderosos», reclama formar parte del próximo Gobierno y pide perdón por las peleas internas en su partido

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Han pasado solo cinco años, pero para Podemos parece que ha sido todo un siglo. La fuerza electoral impulsada por unos académicos 'cum laude' en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense se parece a día de hoy poca cosa a aquella que dio la gran campanada en las europeas de 2014, cuando cosechó 1,2 millones de votos, que se tradujeron en cinco representantes en el parlamento de Estrasburgo. Lo que no ha cambiado es su líder. Pablo Iglesias es el único de los cinco 'míticos' cofundadores que aún sigue en el partido. En estos cinco años se han quedado por el camino, de forma sucesiva, Juan Carlos Monedero, Luis Alegre, Carolina Bescansa e Íñigo Errejón.

Es precisamente a su líder al que fía Podemos su resurrección política en un momento en el que las encuestas lo maltratan, día sí y al otro también. La demoscopia nunca trató bien a Podemos, pero de cara a las próximas generales lo hace aún peor.

Iglesias regresó este sábado. El lugar elegido era en una plaza junto al madrileño Museo Reina Sofía que no llegó a llenarse, como sí había ocurrido en otras ocasiones. Después de tres meses de baja paternal, el candidato a la Moncloa de Unidas Podemos sacó a relucir su discurso más izquierdista, mucho más próximo al del Partido Comunista e Izquierda Unida que al de la transversalidad que acuñó Errejón cuando ejercía como cerebro gris del partido. Con este último fuera del partido, el mensaje se ha radicalizado.

El líder de Podemos, que fue recibido en su mitin madrileño al grito de «sí se puede», estuvo arropado por los principales dirigentes del partido -sus más fieles- y los candidatos al Congreso y Senado para el 28-A. También por los representantes de las fuerzas aliadas -Izquierda Unida, En Comú y Equo- un gesto para demostrar que, pese a que las confluencias pasan por horas bajas, sus principales baluartes siguen aún en pie.

La formación morada y su candidato dieron el pistoletazo de salida a su precampaña apuntado a lo más alto y tirando de manual marxista. Según dijo, existen 20 familias en España con más poder que cualquier diputado. Y dio nombres. Enumeró los apellidos Ortega (Zara), Pérez (FCC), Botín (Banco Santander) o Fainé (La Caixa). Frente a estos supuestos poderes fácticos, Iglesias pidió apoyo a su candidatura en lo que denominó «unas elecciones constituyentes». Los medios de comunicación también están manipulados, añadió en su lista de reproches.

«Vergüenza ajena»

En el mitin de comienzo de campaña, hubo hueco a la autocrítica. No podía ser de otro modo tras la salida traumática de Errejón -o traición, ya que la interpretación depende de la parte que lo valore- y la renuncia de Pablo Bustinduy, elegido en primarias como cabeza de lista a las europeas y más que próximo al antiguo secretario político.

«Hemos cometidos errores propios», dijo Iglesias en la misma línea de lo manifestado días atrás por la número dos del partido, Irene Montero. Pero el candidato fue un paso más allá que la portavoz parlamentaria, y posible sucesora al frente del partido, al asegurar que Podemos, con sus batallas internas, ha dado «vergüenza ajena». «Se que hemos decepcionado a mucha gente, Podemos ha decepcionado a mucha gente, y no reconocerlo sería mentir», reconoció el candidato.

En línea con su discurso áspero y a la ofensiva, Iglesias llegó incluso a atacar a Manuela Carmena, hasta este sábado un tótem para Podemos, ahora la aliada de Errejón en la Comunidad de Madrid y quien siempre ha rechazado situarse en la órbita de Podemos. A la alcaldesa de la capital Iglesias le reclamó que diga en público a quién va a votar en las generales, si a Podemos o al PSOE. Fue una pregunta doble porque en Podemos también se juega con cuestionar el voto de Errejón, un político desde siempre apreciado en las filas socialistas. El cofundador de Podemos, no obstante, mantiene que el 28-A votará por su antiguo amigo y el partido que cofundó.

El líder de Podemos desgranó también las posibilidades de Gobierno tras el 28-A. La primera, y más temida según destacó, es un Gobierno de centro derecha formado por Partido Popular (PP), Ciudadanos y Vox. La segunda, un Ejecutivo que Iglesias mantiene que es el favorito del Ibex-35 entre PSOE y Ciudadanos. «¿Garantizará este Gobierno la subida de las pensiones o protegerá el sector del taxi?», preguntó. Y la tercera, un gabinete con integrantes de Unidas Podemos que asegure el cambio social real, ése que, según los dirigentes morados y su candidato, el PSOE nunca impulsará sin una presión a su izquierda.

No lo dijo, pero las palabras de Iglesias permiten interpretar que de cara el 28-A el objetivo ya no es el 'sorpasso' al PSOE, sino salvar los muebles para poder exigir la entrada en un futuro Gobierno de coalición de Pedro Sánchez.

Más información