El Gobierno a la portuguesa, un modelo de éxito para la alicaída socialdemocracia europea

Antonio Costa y Pedro Sánchez. /Reuters
Antonio Costa y Pedro Sánchez. / Reuters

El primer ministro Antonio Costa han logrado agotar la legislatura con el apoyo externo del Partido Comunista y el Bloco de Esquerda

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

El socialista Antonio Costa no ganó las elecciones de 2015, pero logró ser investido primer ministro luso gracias a los apoyos a su izquierda en una alianza que sus adversarios políticos bautizaron como 'la geringonça' ('la chapuza' en español) .

Tampoco es que les quedasen muchas opciones al histórico Partido Comunista y al Bloco de Esquerda –esta última una formación hermanada con Podemos–. Era Costa o dejar gobernar a la derecha, que había ganado las generales sin mayoría absoluta.

Las diferencias entre los tres socios les llevaron a pactar un gobierno monocolor socialista con apoyos externos de las otras dos fuerzas a lo que sumaron el acierto de aparcar asuntos tan espinosos como la apuesta del líder comunista Jerónimo de Sousa por abandonar la zona euro. El acuerdo programático se ciñó a fijar una serie de medidas pragmáticas para dejar atrás años de austeridad propiciadas por el rescate de 78.000 millones de euros prestados por la UE y el Fondo Monetario Internacional.

Pese a algún altibajo, como la aprobación por parte del Gobierno de la reforma laboral con el apoyo de la derecha, la alianza de izquierda ha funcionado con lealtad, hasta el punto de permitir a Costa agotar la legislatura.

En estos cuatro años, los socialistas y sus socios han logrado reducir el empleo hasta el 7%, se ha incrementado el salario mínimo y se ha reducido la jornada laboral de los funcionarios hasta las 35 horas semanales. El PIB creció el año pasado en un 2,1% mientras que el déficit público se situó en el 0,5 %.

De la mano de Costa y sus socios, Portugal puede presumir de haber salido de la crisis, pese a las importantes desigualdades que aún perduran en el país vecino. El primer ministro llega a las elecciones del próximo octubre como claro favorito, con porcentajes de voto de en torno al 40%. La duda no es si ganará los comicios, sino por cuánto. Y una vez se despeje esta incógnita, quedará por saber si el líder socialista apuesta por seguir contando con el Partido Comunista y el Bloco como socios preferentes.

Un ejemplo

En la alicaída socialdemocracia europea el portugués se ha convertido en el modelo a seguir. También para el PSOE, que desde el 28-A ha defendido como primera opción limitar su alianza con Podemos a un acuerdo programático. Otros, en cambio, recelan de la fórmula del país vecino.

«Tras pactar con la derecha una reforma laboral para precarizar a los trabajadores y no reconocer la congelación salarial de los profesores de la educación pública, el Partido Socialista de Portugal va a las elecciones con el objetivo de no depender de sus socios de izquierdas», criticó este jueves Pablo Echenique. Y es que la formación de Pablo Iglesias lo tiene claro: hay que estar en el Gobierno para vigilar que los socialistas cumplan con lo firmado y no pactan con la derecha.