Camps anuncia una querella contra la jueza y la acusa de persecución política

Francisco Camps en la rueda de prensa ofrecida este miércoles en el Puerto de Valencia./Irene Marsilla
Francisco Camps en la rueda de prensa ofrecida este miércoles en el Puerto de Valencia. / Irene Marsilla

El expresidente critica a la instructora del caso del circuito por ser «parcial» y lamenta la década de hostigamiento que acumula desde los trajes

A. Rallo
A. RALLOValencia

Francisco Camps eligió ayer, miércoles, el circuito de la Fórmula 1 para responder auto de la jueza por el que se le procesa por la construcción del trazado valenciano. Junto a La Marina y con la colaboración de un conocido restaurante, colocó una mesa que hacía de atril. El escenario resultaba pintoresco para una rueda de prensa de todo un expresidente de la Generalitat Valenciana. Pero allí se mantuvo durante cerca de una hora atacando con dureza a la jueza de Instrucción 17 quien, según él, ha prevaricado al omitir o despreciar información que le exculpa de las acusaciones. De hecho, anunció una querella contra la instructora -una vía que tiene escaso recorrido- al margen de que presente el oportuno recurso contra el auto ante la Audiencia.

El expresidente se expresó con contundencia. Mantuvo que la instructora ha hecho del asunto «una causa política» y ha dejado de ser una jueza «de garantías» para convertirse en acusadora. «Era ella la que me preguntaba», comentaba sorprendido Camps. Recordó que lo del coste cero, es decir, que la Fórmula 1 no iba a costar ni un euro a los valencianos «es un asunto político» y eso que puede tener su consecuencias política -perder votos- no tiene relevancia jurídica, según se desprende de su comparecencia.

De igual modo, subrayó que todo el trazado del circuito «son calles de la ciudad de Valencia» y que sólo dos vías permanecen cerradas -las conexiones con la avenida de Francia y la Alameda- porque «el Ayuntamiento no ha desarrollado el Plan General, lo que significaría la no recuperación de ese dinero». En este sentido, el expresidente citó el informe de la Intervención, que avala tramitación administrativa de las obras y, además, subraya que no se ha producido un perjuicio económico a las arcas de la Generalitat. De hecho, recoge que ese dinero todavía debe reclamarlo la Administración al Ayuntamiento que a su vez debe cobrarlo del agente urbanizador. Sin embargo, el PAI está paralizado.

El expresidente regresó a su habitual discurso de víctima. «Llevo una década perseguido», lamentó. La ristra de imputaciones va desde la Fórmula 1 a los contratos de la Gürtel pasando por la visita del Papa a Valencia. Fue él quien recordó que fue juzgado por los famosos «cuatro trajes» y que resultó absuelto. Pese a que sabía que iba a suceder de esa forma, «abandoné la presidencia». Adelantó que la Generalitat hará una instrumentalización política del caso. Así, anunció que en unos días, «en plena campaña electoral», se conocerá el escrito de acusación de la Abogacía valenciana porque lo que interesa «es pedirme el oro y el moro».

Camps adelanta que la Generalitat hará un uso político de la causa y le pedirán «el oro y el moro»

El exdirigente popular defendió que la celebración del Gran Premio produjo una renta neta media de «más de 25 millones de euros al año» a la ciudad y puso de relieve que existe un «documento confidencial», elaborado en el año 2011, cuando ya no era presidente, que «avalaba que se volviera a hacer por la renta neta que significaba». «Si yo fuese presidente, aprovecharía esta infraestructura y volvería a hacer el Gran Premio» e incluso la America's Cup, insistió en este punto.

Ricardo Costa es uno de los testigos en la causa después de la confesión global que realizó en fiscalía. Camps comentó que las declaraciones que ha realizado el que fuera su mano derecha -liga obras de la F-1 con la financiación ilegal del PP- se deben a un pacto con la Fiscalía para rebajar su condena por la caja B.