La cena de los nostálgicos del PP exige más liderazgo

Andrés Ballester, Francisco Camps, Pedro Agramut, Fernando Villalonga, Carlos Fabra y Carlos Murria./Jesús Signes
Andrés Ballester, Francisco Camps, Pedro Agramut, Fernando Villalonga, Carlos Fabra y Carlos Murria. / Jesús Signes

Camps interviene para lamentar los resultados, cuestionar la dirección de Bonig y defender que imputado no es sinónimo de condenado

Marta Hortelano
MARTA HORTELANO

El expresidente de la Generalitat Francisco Camps agarró el micrófono a las diez y media de la noche para reivindicar el PP de tiempos pasados y exigir a la vez liderazgo en la actual formación. Camps fue crítico con la presidenta del partido, Isabel Bonig, y apuntó que en ocasiones «vale la pena tener imputaciones si el partido sale adelante». Una declaración muy relacionada con el periplo judicial del exjefe del Consell en los últimos tiempos. La de Camps fue la intervención más esperada en la cena que celebraron este viernes un centenar de militantes del PP valenciano nostálgicos con tiempos pasados. En su mayoría, los presentes eran veteranos e históricos del PPCV que en su día ostentaron cargos de responsabilidad en el partido y que ahora no se ven representados en la actual dirección del partido. El exjefe del Consell departió con muchos de los que fueron cargo público durante sus años de gobierno en la Generalitat.

La anécdota de la cena

La cena de los nostálgicos del PP fue una reunión de viejos amigos. La velada, con el exsenador Pedro Agramunt como alma máter en la organización, reunió a la gente esperada sin sorpresas ni en los nombres ni en los números. Agramunt fue el primero en pedir la palabra para cargar con dureza contra la gestión de Bonig, lamentar los resultados obtenidos e incluso pedir la refundación del PP valenciano. Agramunt cuestionó también las líneas rojas marcadas por la actual dirección.

Lo más llamativo fue la presencia del que fuera presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, en el restaurante de Alboraia donde se celebró la reunión. Él y Agramunt se fundieron en abrazo. Lo más llamativo que hizo Fabra antes de empezar la cena fue comprar un cupón de la ONCE -el 50897 del extra de verano- y generar un revuelo para que el vendedor hiciera su agosto.

También estuvieron los exconsellers Fernando Castelló y Fernando Villalonga, ambos miembros del Gobierno en la época de Zaplana. Los exdiputados autonómicos Eduardo Ovejero, Marisol Linares y Andrés Ballester tampoco faltaron, de la misma manera que acudieron los exparlamentarios nacionales Vicente Ferrer y Juan Vicente Pérez. El exdirector general de Deportes Mateó Castellà no faltó a la reunión de militantes. Igual que José Luis Bayo o los exalcaldes Arturo Ros y Vicent Aparici. También estuvo el exsenador Carlos Murria. En la cena no se vio a ninguno de los dirigentes críticos con la actual dirección regional. El eurodiputado García-Margallo no estuvo.

Bonig no se siente amenazada

Bonig junto a Barcala, Mazón y Barrachina en Alicante.
Bonig junto a Barcala, Mazón y Barrachina en Alicante. / LP

Por su parte, la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, aseguró por la mañana que no veía «una amenaza» en la citada cena. La popular explicó que fue invitada a asistir el pasado miércoles pero que declinó por un «compromiso personal». La presidenta popular quiso, además, dar imagen de unidad con una comida con los principales referentes institucionales del partido, tras la constitución de la Diputación alicantina. Al almuerzo asistieron la secretaria general del PPCV, Eva Ortiz, así como el presidente provincial de Castellón, Miguel Barrachina, el nuevo presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, el alcalde de Alicante, Luis Barcala, y la diputada Macarena Montesinos, entre otros.