Las dos almas de Podemos afrontan el 10-N su Vistalegre 3

Las dos almas de Podemos afrontan el 10-N su Vistalegre 3

Los antiguos camaradas de Ciencias Políticas lucharán cara a cara hasta noviembre por ganarse a la izquierda del PSOE

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

De amigos inseparables a enemigos íntimos. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón medirán sus fuerzas el 10 de noviembre en una batalla que podría significar el fin de la carrera política del perdedor. Nada hacia presagiar este duelo cinco años atrás. Entonces, los antiguos camaradas de la facultad de Ciencias Políticas crearon de la nada un partido que dio la campanada en las Europeas de mayo de 2014 y en diciembre de 2015 se convirtió en la tercera fuerza en el Congreso.

Ese intervalo de tiempo fue lo que duró la luna de miel entre dos políticos profundamente de izquierdas, pero a los que les separan las formas. Si Iglesias embiste a sus rivales, Errejón trata de seducirles. Mientras que el primero se mantiene firme en sus valores, el segundo presume de su pragmatismo para tejer alianzas con otras ideologías.

Que la cosa entre los dos gallos de Podemos iba mal salió a la luz en marzo de 2016, cuando Iglesias fulminó como secretario de Organización a Sergio Pascual, uno de los más estrechos colaboradores de Errejón. El número dos de la formación morada, al que no se le consultó la decisión, desapareció de la faz de la tierra durante dos semanas con una mezcla de indignación y humillación. Pero los problemas se gestaban ya de lejos.

La transversalidad de Errejón y la buena relación que entabló con otros partidos en su papel de portavoz parlamentario casaban mal con otros pesos pesados del partido. Especialmente con Juan Carlos Monedero, que en abril de 2015 abandonó la dirección de Podemos entre críticas a la deriva institucional de la formación emergente y a «los generales mediocres». Léase Errejón.

Las negociaciones para evitar una repetición electoral separaron aún más al número uno y al dos. Mientras Iglesias ya pensaba en el 'sorpasso' al PSOE en las nuevas generales gracias a su alianza con IU, su mano derecha recordaba que los cinco más uno -los millones de votos de cada una de las dos fuerzas políticas en 2015- no tenían porque sumar seis. Y así fue. Unidas Podemos se dejó un millón de papeletas en los comicios de junio de 2016.

Los dos primeros duelos

Los malos resultados abrieron una profunda crisis en Podemos que su dirección nacional creyó conveniente solucionar en una Asamblea Ciudadana que se fijó para febrero de 2017. En Vistalegre 2 ocurrió todo lo contrario.

Del quinteto de cofundadores que arrasó en Vistalegre 1 ya solo quedaban Iglesias y Errejón, que se presentaron con proyectos confrontados. La amenaza de Iglesias de renunciar al liderazgo del partido si no vencía surtió efecto y sus propuestas se impusieron a las del secretario Político por goleada.

La dura batalla de aquellas semanas entre las dos estrellas de la formación no solo hizo añicos su amistad, sino que fracturó a Podemos. Más aún cuando el secretario general decidió apartar de los cargos orgánicos a los 'errejonistas'. El primero a su líder, que fue sustituido como portavoz parlamentario por Irene Montero.y después desterrado a la Comunidad de Madrid, algo de lo que el líder de Podemos nunca terminará de arrepentirse.

«La traición» definitiva

En Podemos afirman que Iglesias «tiene la espalda cosida a cuchilladas de Errejón». De ser así, la que más le dolió fue la que le asestó el pasado 17 de enero. Por sorpresa, el candidato autonómico anunció su alianza con Manuela Carmena para encabezar una lista propia a la Asamblea regional. El líder de la formación morada, que solo fue informado poco antes del anuncio, se quedó colgado de la brocha. Y también furibundo.

Las elecciones del 26-M supusieron el segundo duelo entre los dos compañeros de universidad. Errejón se tomó la revancha y arrebató a Podemos 20 de sus 27 diputados regionales. No es en cualquier caso un resultado extrapolable al 10 de noviembre.

En mayo, el ahora candidato de Más País se midió a la podemista Isa Serra, una candidata poco conocida. En las generales lo hará directamente con Iglesias, en el que será su particular Vistalegre 3. Pese a la rivalidad, ambos, de momento, han mantenido las formas. «Estas elecciones no pueden ser una telenovela, no podemos perder más tiempo en las discusiones privadas de los políticos», ha dicho Errejón. Iglesias ha sido más parco: «Éramos muy amigos, pero ya no».

Monedero acusa al ex número dos de dividir a la izquierda

Si existe un azote por excelencia de Íñigo Errejón ése es Juan Carlos Monedero. El profesor de Ciencia Política nunca ha ahorrado críticas a su antiguo compañero de filas y este sábado aún menos. Monedero le acusó de dividir a la izquierda una y otra vez solo por ambición personal. Lo hizo, detalló, con Ahora Madrid, lo que entregó el Ayuntamiento de la capital a la derecha. Ahora ha tratado de repetir la operación con Equo, aunque, se felicitó Monedero, Errejón no ha conseguido atraer al ecologista Juan López de Uralde, quien seguirá en Podemos por «coherencia».

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