Sos del Rey Católico, hermosa villa medieval de arquitectura tradicional

Sos del Rey Católico, hermosa villa medieval de arquitectura tradicional

Un viaje al pasado entre suelos y muros empedrados que escoltan bellos ejemplos de construcciones popular muy bien conservadas

ÁLVARO ROMERO

El histórico municipio de Sos del Rey Católico se sitúa al noroeste de la provincia de Zaragoza, concretamente en la comarca de las Cinco Villas, muy cerca del límite fronterizo con la Comunidad Foral de Navarra. Situado sobre una peña, el centro urbano domina el entorno y vigila el horizonte desde la altura mostrándose casi inexpugnable en tiempos de guerra e invasiones, pues se trata de una verdadera fortaleza natural.

Nació en el siglo X en torno al castillo y se convirtió en pieza fundamental durante la Reconquista. La villa no solo es famosa porque en marzo de 1452 viera nacer al rey Fernando II de Aragón, más conocido como Fernando el Católico, sino que, además, a día de hoy aún conserva intacta su fisonomía medieval en calles, plazas y edificios palaciegos que decoran el casco urbano.

Su incuestionable belleza, la excelente conservación de la arquitectura popular y los lugares de interés hicieron que la localidad fuera declarada Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. En los últimos años el trazado de Sos del Rey Católico ha servido como escenario para películas y series de televisión.

El centro histórico se encajona dentro de la muralla que protege el pueblo desde hace siglos. Su naturaleza fronteriza entre los vecinos reinos de Navarra y Aragón hizo que la villa medieval contase con esta fortaleza defensiva que rodeaba todo el perímetro de la localidad. Todavía se conservan siete portales de la muralla que dan acceso al recinto de intramuros.

Un viaje al pasado

Caminar entre sus sinuosas callejuelas, descubrir los rincones que esconde o tomar un respiro en alguna de sus plazoletas hará que el viajero se sienta en otra época, en otro tiempo, entre escenarios donde se libraron mil batallas y corrieron ríos de sangre por dominar el ansiado territorio aragonés.

La plaza de la Villa es considerada como el centro neurálgico del municipio, tiempo atrás acogía el mercado, en ella todavía se pueden ver marcas de medir en las fachadas, entre los sillares. Allí se hace hueco el Ayuntamiento, un edificio de estilo renacentista que fue construido a finales del siglo XVI y que exhibe una preciosa fachada en piedra de sillería donde se muestra el escudo de la localidad. En el lateral de la plaza se visualiza el soportal del mercado, donde en siglos pasados se resguardaba la mercancía de los comerciantes para protegerla del mal tiempo.

Mientras, en lo más alto de la peña Feliciana se alza el castillo, fortaleza que corona el pueblo y desde donde se puede disfrutar de impresionantes vistas del entorno. En origen construido en madera fue sustituyéndose por piedra. Actualmente del castillo del siglo XII la pieza más reseñable que se ha conservado es la rehabilitada Torre del Homenaje.

A pocos metros de la fortaleza se emplaza la iglesia de San Esteban. De carácter religioso son también la ermita de Santa Lucía o el monasterio de Valentuñana. Obras arquitectónicas que merece la pena visitar.

Los sosienses pueden presumir también de cuidar hermosos palacios como como el del Niño o el de Sada, casa natal, este último, de Fernando II. Hoy convertido en museo, el edifico construido en piedra de sillería data de finales del siglo XV. En la fachada, sobre la puerta de entrada se puede ver el escudo de la familia nobiliaria de los Sada.

Se puede culminar la visita llegando hasta la coqueta plaza de la Sartén, o el edificio de la Lonja, espacio de reunión del concejo de la villa en la Edad Media que actualmente alberga la biblioteca municipal además de disponer de un espacio abierto formado por un soportal porticado compuesto por bellos arcos apuntados. Sin olvidar el colegio Isidoro Gil de Jaz, edificio levantado en el siglo XVIII.

Comarca de las Cinco Villas

El entorno que rodea Sos del Rey Católico no tiene desperdicio, exhibe una orografía peculiar que data del periodo Terciario, cuando se originó el Valle del Ebro y emergió el sector prepirenaico. Allí se mezclan altas sierras y profundos valles. Paisajes singulares con una flora única donde destacan los bosques de pinos, robles y hayas. Mención especial merece la Sierra de Santo Domingo que, con más de 1.500 metros de altitud fue declarada como Espacio Natural Protegido. Este hito convirtió a la comarca de las Cinco Villas en la primera región de Aragón en contar con tal denominación.