El norte de Italia, sobriedad y contrastes en sus ciudades más fascinantes

Turín. /
Turín.

Al pie de la imponente cordillera de los Alpes se abren paso hermosos parajes, lagos película y ciudades que saben integrarse a la perfección en el entorno

ÁLVARO ROMERO

El norte de Italia se muestra ante el turista como un enclave privilegiado, repleto de cultura, historia y hermosos ejemplos arquitectónicos de los diferentes estilos que se han ido desarrollando a lo largo de los siglos. En sus pueblos y ciudades se cuida cada detalle, se recibe al viajero con los brazos abiertos y, por supuesto, con lo mejor de la gastronomía local. Sus gentes aman la moda, la decoración y los coches.

Esta región rebosa estilo y mezcla todo el encanto de la Europa mediterránea con la belleza del centro del viejo continente, ocupando un lugar privilegiado al pie de la imponente cordillera de los Alpes. Este factor hace que el entorno natural se convierta en uno de los grandes protagonistas, intercalando verdes valles con altas cumbres y espesos bosques con lagos de aguas cristalinas. Entre tanto aparecen diferentes urbes que han sabido integrarse perfectamente en esos parajes. Algunas tan hermosas como:

Turín, Piamonte

Turín puede presumir de ser la capital del Piamonte y una de las ciudades más importantes de Italia. Resulta ser una urbe de aspecto señorial, típica del norte. Ordenada y elegante intercala edificios modernos con monumentos históricos, transmite sobriedad y ofrece multitud de opciones de ocio.

Entre sus calles y plazas no faltan cafeterías, bares y restaurantes típicos, además de elegantes tiendas de las mejores marcas. Los turineses aman la moda e ir de compras es una de sus aficiones favoritas. Los locales comerciales de la plaza de San Carlos o la Vía Romana permanecen continuamente abarrotados.

Merece la pena visitar el Palacio Real, la primera residencia de los Saboya en el Piamonte, la Catedral de San Giovanni Battista, la plaza Castello o el Palacio Madama. Sin olvidar la Mole Antonelliana, una de sus imágenes más icónicas. Los apasionados del fútbol pueden visitar el Juventus Stadium, uno de los estadios más modernos de Europa. Además, en los alrededores aparecen infinidad de viñedos que dan origen a caldos espectaculares.

Bérgamo, Lombardía

Situada en la zona oriental de Lombardía, Bérgamo ocupa parte de los Prealpes italianos, a tan solo una hora en coche de Milán. Es una ciudad con historia, donde se asentaron diferentes pueblos y se libraron mil batallas. Bajo dominio veneciano la urbe creció y se convirtió en una ciudad próspera, protegida por sus murallas. De ahí su bello aspecto medieval.

Adentrarse en Bérgamo es descubrir dos ciudades en una, la Ciudad Baja y la Ciudad Alta. La primera de ellas, más moderna y repleta de barrios residenciales. Es en la segunda, la zona alta, donde se agolpan la mayoría de puntos turísticos. Yace encerrada entre murallas y encaramada a una colina conservando el antiguo trazado medieval.

Presenta un centro histórico compacto, decorado por torres de piedra que se levantaban mostrando el poder de las familias locales. Uno de los mejores ejemplos es la de Gombito, por ser de las más altas. Otros enclaves de interés son la plaza Vieja, el Palacio de la Ragione, el Palacio Nouvo y la torre Civica, esta última con un espectacular conjunto de campanas. Además del castillo de San Vigilio, el Duomo, la basílica de Santa María la Mayor y la plaza Lorenzo Mascheroni con la puerta y la torre del Reloj.

Génova, Liguria

Génova es una de las ciudades más importantes de la parte septentrional de Italia, capital de la región de Liguria, ocupa un lugar privilegiado junto al mar, al noroeste del país. Con el paso de los años se ha convertido en un puerto destacado, parada obligatoria para muchos cruceros que recorren el Mediterráneo.

El casco histórico es una de las zonas más tradicionales, recorrer sus callejuelas es la mejor manera de conocer y descubrir el día a día de Génova. Allí se encuentra la casa natal de Cristóbal Colón. La población genovesa ha estado siempre muy vinculada al mar, por ello conocer el puerto antiguo es casi una obligación. Un lugar vibrante y lleno de vida donde se acumulan numerosos bares y restaurantes.

El acuario de Génova, considerado el más grande de Europa; y la Galata, un barco museo dedicado al mar; complementan a edificios icónicos como la Catedral de San Lorenzo, el Palacio San Jorge, el Palacio de la Nuova Borsa, el Palacio Ducal o el faro de Lanterna, considerado como uno de los símbolos de la urbe, con 120 metros de altura.

Verona, Veneto

A medio camino entre Milán y Venecia, cerca del bonito Lago de Garda y a los pies de Los Alpes, se levanta la singular Verona. Una ciudad armónica, cargada de contrastes donde conviven pacíficamente diferentes estilos artísticos. Su belleza no pasó desapercibida para la UNESCO, organismo que declaró su casco histórico como Patrimonio de la Humanidad.

Restos romanos, calles medievales y palacios renacentistas hacen que recorrer sus calles y plazoletas sea toda una aventura, una experiencia mágica llena de romanticismo. Destacan enclaves turísticos como el puente de Piedra, que salva el río Adigio y el impresionante anfiteatro bautizado como «Arena», ambos levantados por los romanos.

En cuanto a edificios religiosos destacan la basílica de San Zenón y sobre todo el imponente Duomo. De carácter civil hacen lo propio la plaza de las Hierbas y la de los señores, además de la Casa de los Mercantes, el puente Scaligero, la torre de los Lamberti, el Palacio Cansignorio y el del Ayuntamiento. Todo ello sin olvidar la casa de Julieta, uno de los referentes turísticos más importantes de la urbe.