El sur de Inglaterra, una ruta junto al mar

El sur de Inglaterra, una ruta junto al mar

Entre extensas playas e impresionantes acantilados discurre la vida en esta región, en pueblos pesqueros y bellas ciudades marineras

ÁLVARO ROMERO

Inglaterra no se caracteriza por ser un país atractivo para los turistas que buscan destinos de de sol y playa. Naciones del sur de Europa como España, Italia, Grecia o Turquía se sitúan a años luz en cuanto a buen tiempo y calidad de las playas se refiere, sin embargo su costa sur rebosa encanto por los cuatro costados. Largos arenales se intercalan con impresionantes acantilados desde donde se puede contemplar toda la belleza del horizonte.

A esa naturaleza repleta de magia, tallada a capricho por la erosión del mar, se suman diferentes ciudades y pueblecitos que han sabido hacer del agua salada su forma de vida. Recorrer el litoral meridional es una experiencia sin igual para todo viajero que se precie, pues se trata de una de las zonas con mayor personalidad e identidad de todo el país.

Kilómetros de belleza

Conocer a fondo la costa sur de Inglaterra supone viajar a través de 600 kilómetros. Es recomendable hacerlo en coche pues de esa manera el viajero puede moverse a su antojo sin necesidad de ceñirse a los obligados horarios que imponen trenes y autobuses. Desde Londres es posible desplazarse hasta Canterbury y empezar desde allí la ruta. Esta ciudad destaca por su belleza, merece la pena perderse entre su casco histórico de marcado estilo medieval. Los suelos adoquinados contrastan con las casas de entramado de madera, típicas del país.

Dejando Canterbury atrás es recomendable acercarse hasta Dover, una pequeña localidad del suroeste, pegada al mar. Su castillo medieval es, sin duda, la joya arquitectónica de una localidad que puede presumir de albergar los fascinantes Acantilados Blancos de Dover. Los campos verdes contrastan con el blanco de la imponente roca y el azul del interminable océano. Un enclave ideal para inmortalizar en forma de fotografía y que quedará para siempre en la retina del turista.

Siguiendo dirección oeste es posible toparse primero con Folkestone, una pequeña ciudad situada frente a la costa francesa y que ofrece una extensa playa de arena; y después con Hastings, ciudad pesquera con mucho encanto en la cual merece la pena pararse para disfrutar de su ambiente, pasear por sus calles y conocer el muelle y el castillo.

Las grandes ciudades del sur

Según se acerca la ruta a la mitad del recorrido, empiezan a surgir las grandes ciudades de la comarca, lugares turísticos y muy atractivos para el viajero pues aúnan lo mejor de las metrópolis típicas inglesas con el dinamismo y embrujo que aporta el mar. Brighton, Portsmouth, Southampton y Bournemouth exhiben importantes puertos, playas de guijarros e imponentes trazados urbanos, todo ello entre el aspecto industrial que muestran.

Además ofrecen diversión para todos los públicos con multitud de tiendas, festivales, pubs y una atractiva vida nocturna. Se trata de urbes históricas con bonitos paseos marítimos y numerosas atracciones turísticas, de las cuales la mayoría están vinculadas al mar.

Tesoros escondidos

A menos de una hora de Bournemouth se sitúa uno de los tesoros más importantes de la costa sur de Inglaterra, la conocida como Costa Jurásica. Allí el mar regala impresionantes tonos azules que abarcan toda la paleta de color y el agua ha tallado a capricho, a través de los siglos, una verdadera obra de arte. Lulworth Cove, Durdle Door o Man O´War Beach son tres de los rincones dignos de admiración.

Continuando la ruta dirección Playmouth aparece Orcombe Point, junto a la preciosa Sandy Bay Beach, una de las mejores playas de la comarca. Playmouth es, precisamente, el final de una ruta llena de armonía, de paisajes y lugares encantadores que culmina como no podía ser de otra manera en su puerto natural, lugar donde convergen las aguas dulces de los ríos Plym y Tamar con las saladas del mar para lograr uno de los más grandes y espectaculares puertos naturales en el mundo.

 

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