De Valencia a Santiago

El camino parte de la ciudad de Valencia. / damián torres
El camino parte de la ciudad de Valencia. / damián torres

El Camino de Levante ofrece la oportunidad de combinar los encantos valencianos con la peregrinación hasta Galicia

NURIA VALLADOLID

Siempre se ha dicho que el Camino de Santiago es algo que se tiene que hacer, al menos, una vez en la vida. Que la experiencia no se puede contar, se ha de vivir, y que, igual que dura, también es gratificante. Así que son muchos los que aprovechan las vacaciones de verano para vivir en primera persona la magia del camino. Esta oportunidad se le presenta también a los valencianos, puesto que es desde su ciudad que parte una de las rutas que llevan a Santiago, el Camino de Levante. Por ello, qué mejor forma de despedir agosto que hacer la mochila y echar a andar, dejar que sean nuestros pasos los que nos conduzcan a Santiago y, por el camino, disfrutar de los pueblos valencianos, de la flora y la fauna que las primeras etapas de esta ruta nos ofrecen.

El Camino de Levante consta de 841,71 kilómetros, parte de Valencia y pasa por 20 poblaciones valencianas, siendo la última La Font de la Figuera y continuando después por Albacete. Esta es una ruta que recorre la Península de este a noroeste, y que confluye en diversos tramos con el Camino del Sureste, que proviene de Alicante. Respecto a sus orígenes históricos, radican tanto en las calzadas romanas que comunicaban el Levante con el resto de la península, como en la gran afluencia de peregrinos medievales que desembarcaban en los puertos levantinos, para continuar su peregrinación a pie. Debido a esta situación, existieron en Valencia, ya desde el siglo XIV, diversas órdenes e instituciones que regentaron hasta 13 hospitales peregrinos. Hoy en día, es posible andar los pasos que todas estas personas anduvieron hace años.

Desde la asociación Amigos del Camino de Santiago de la Comunidad Valenciana, destacan el valor del recorrido, la cultura que de él se desprende. Amparo Sánchez, la secretaria de la asociación, explica que todas las etapas que pasan por Valencia «tienen algo», y que, así, «no hay ningún pueblo, ningún sitio, que no atraiga». Sánchez señala, además, que el Camino de Levante ofrece la oportunidad de conocer las costumbres de otros pueblos, lo que resulta enriquecedor, sobre todo para los extranjeros. Asimismo, destaca que todas las zonas valencianas captan la atención del peregrino, como es el caso, por ejemplo, de Valencia, Algemesí, Alzira, Xàtiva o, al salir de Moixent, la 'Toscana valenciana'. Sánchez avisa también de la necesidad de una buena preparación. Así, recomienda no llevar mucho peso, sobre todo en los meses de verano en los que la ropa se seca enseguida, e incluso pasar una revisión médica, para asegurarse de que se está preparado.

El Camino de Levante conecta con las costumbres de los pueblos valencianos

Con el final de agosto, se presenta la oportunidad de comprobar que, efectivamente, el Camino es algo que se ha de hacer al menos una vez en la vida. Antes de volver a la rutina, partimos de Valencia a Santiago, para combinar, así, los encantos valencianos con una experiencia diferente, de esas que llenan por dentro.

fotos de la asociación de amigos del camino de santiago en la cv