La Valencia friki: una ruta por el coleccionismo de primera y segunda mano

Futurama, en una imagen de archivo. /Juan J. Monzó
Futurama, en una imagen de archivo. / Juan J. Monzó

Tiendas y mercadillos alimentan las estanterías de los valencianos más entusiastas

Á. G. D.Valencia

La última moda que llena las estanterias de los grandes almacenes de cultura se llama Funko. Se trata de unos muñecos que caricaturizan personajes de series y películas de éxito y la gente los compra a pares.

Lo del coleccionismo siempre ha sido el principal placer culpable de todo friki o entusiasta del fútbol, el cine, las series o los cómics. Ahorrar durante meses para conseguir aquello que se veía en un escaparate era lo habitual, pero las nuevas tecnologías, en poco tiempo, han cambiado ese ritual.

En Valencia, existe todo un mercado de primera y segunda mano dedicado a ese coleccionismo que engancha y con el que, quiénes están más metidos aseguran, se crean grandes amistades (y alguna enemistad).

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La Lonja

Los clásicos, todos los días

El entorno de La Lonja y el Mercado Central respira ese aire añejo que han perdido algunas calles de Valencia. Las paradas que rodean el mercado, las tiendas de antigüedades, los comercios tradicionales...

El mercadillo de coleccionismo por defecto es el de monedas y sellos en La Lonja, que se celebra todos los domingos por la mañana. Allí coleccionistas se intercambian y compran auténticas joyas, guardadas con mucho cuidado y halladas y adquiridas alrededor del mundo. También se encuentran cromos y todo lo que sea coleccionismo clásico.

Pero además, el resto de días, las calles cercanas esconden decenas de comercios de antigüedades que trasladan ese ambiente del mercadillo al resto de la semana y amplían su colección a otros objetos clásicos, carteles y cosas inimaginables. Acercarse únicamente al escaparate en vez de pasar de largo puede ser todo un viaje al pasado.

Todo sea dicho, tanto en los comercios como en el mercadillo, hay que tener cierto asesoramiento para dirigirnos a través de los precios y las calidades a las que uno se enfrenta, ya que se puede caer en comprar una chapuza cara.

Ir al rastro de Mestalla, también los domingos por las mañana, es toda una experiencia. Tal vez no sea coleccionismo tal y cómo se concibe, pero con la pausa suficiente, se pueden cazar auténticos tesoros. En el rastro cabe todo, maquinas de coser, discos, mecedoras, cámaras fotográficas, vajillas... Casi todo lo que quieras encontrar en un mercadillo estará allí. Y algún asiduo recomienda ir al final, cuando algunos comerciantes tiran objetos, resignados por no poder venderlos.

Cómics de Pumby.
Cómics de Pumby. / Juan J. Monzó
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Las tiendas para el coleccionista del hoy

La primera mano puede ser una inversión de futuro. Y en este mundo en el que todo está globalizado, hay tiendas en las que bucear por la cultura de otros países y a través de los mundos fantásticos que crean la ilustración, el cine y los cómics.

Futurama, La Orda, Manhattan, Metropolitan, Reverse, Dcomics o Imágenes son los ejemplos más populares al encontrarse en el centro de la ciudad. Figuras de anime, libros ilustrados y todo tipo de merchandising importado desde todas las partes del mundo para satisfacer a una legión de fans de todas las edades, países, géneros y gustos.

El friki de toda la vida no sólo gasta el dinero, sino también el tiempo para saber en qué gastarlo. Las tiendas de coleccionismo son infinitas, no se acaban nunca, tan sólo hay que saber entrar en el mundo y tal vez quedarte en la puerta de la Estación del Norte a pasar la tarde del sábado. Cuando el comercio de productos culturales notaba más la crisis económica, estas tiendas supieron aguantar porque sus clientes no creen estar comprando un capricho, sino 'el' capricho.

Feria de coleccionismo en Nuevo Centro.
Feria de coleccionismo en Nuevo Centro. / Tamara Villena

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El cine y la música, un coleccionismo particular

El coleccionismo que sí sufrió la crisis fue el del cine y la música, ahogados por la piratería y la vertiginosa transformación digital que jubila los formatos en pocos años. Aún así, sigue habiendo comercios que importan, compran y venden tesoros culturales difíciles de encontrar en otro sitio.

Stromboli o Rosebud son dos buenos ejemplos en la sección de cine. Discos Oldies, discos Amsterdam y la recientemente desaparecida Flexi-discos también son referencia en la ciudad.

Los vinilos son todo un formato en alza y muchas colecciones están recuperando mucho valor. Un LP de The Beatles o de David Bowie puede valer más del cuádruple que un disco suyo de primera mano. Las primeras ediciones y las importaciones se las rifan.

Además, se celebran cada cierto tiempo ferias de coleccionismo de discos, libros y películas en el centro comercial Nuevo Centro.

Il Market.
Il Market. / il Quartiere
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El nuevo coleccionismo: diseño e ilustración

En el último apartado, cabe una mención especial a un nuevo modelo de coleccionismo, que es la relación directa entre nombres emergentes del diseño y la ilustración que venden directamente a su legión de fans en eventos muy cuidados que además juntan arte, música, comida y un entorno muy agradable.

Este fin de semana hay dos citas ineludibles. En primer lugar, Palo Alto Market, una cita que se repite mensualmente en Barcelona y que celebrará a partir de hoy su nueva edición en Valencia. Durante todo el fin de semana se han programado decenas de actividades alrededor de este mercado de la artesanía y la ilustración.

Un evento local que se ha consolidado en nuestra ciudad es il Market, en el que la segunda mano también cobra un especial protagonismo.