Un día entre chocolate

Un empleado elabora una tableta de chocolate. /Casa Comes
Un empleado elabora una tableta de chocolate. / Casa Comes

Un santuario del cacao en Valencia solo apto para los verdaderos amantes del chocolate

BLANCA SÁNCHEZ

El mundo podría dividirse entre chocolateros y no chocolateros. Los primeros se distinguen por un fuerte amor hacia este producto. Como en cualquier enamoramiento, hay varias fases. Los más avanzados, que son incapaces de controlar el deseo por el cacao y, aunque tengan preferencias, pueden tomarlo en cualquiera de sus formas. Estos intentan añadir chocolate a cada una de sus comidas y no conciben un postre en el que no esté presente como ingrediente. También están en este grupo los que, aún siendo fanáticos del producto, son más inconformistas y solo se decantan por un determinado tipo de chocolate: negro, blanco, con leche, de almendras, entre otros.

Por último, están los no chocolateros, los que viven sin declararse seguidores del producto y son asediados a preguntas como: «¿En serio no te gusta el chocolate?»

El sueño de cualquier chocolatero sería peregrinar a un templo del cacao. Un lugar en el que no solo rendirle culto, sino además poder degustarlo. Ese punto de devoción existe y, aunque el origen del chocolate sea de lo más exótico (ya era utilizado por mayas y aztecas) no es necesario ir lejos para encontrarlo.

Ese santuario del chocolate está en la provincia de Valencia, concretamente en Sueca y es un museo, fábrica y tienda. Pero es, ante todo, una casa. Es el hogar de la familia Comes, que lleva cuatro generaciones de tradición chocolatera a sus espaldas.

Nada más entrar, si algo se respira en Comes es el olor característico a cacao, que no desaparece en todo el edificio. La empresa familiar, en un principio se dedicaba únicamente a la fabricación del chocolate pero quiso mostrar esa pasión al público y compartir el amor por el producto.

Cacao antes de ser fundido.
Cacao antes de ser fundido. / Casa Comes

De esa idea nació el museo y las visitas guiadas, en las que los visitantes asisten al proceso de elaboración de sus productos desde el minuto uno. Lo primero que ven son las semillas del cacao, el punto de partida para elaborar el chocolate. Podrán conocer, también, la maquinaria antigua que utilizaban en la fábrica para elaborar el producto, los pesos, las chocolateras y otras curiosidades. Después, se sentirán como auténticos chocolateros al asistir a la rutina actual de los empleados. Un trabajo que sigue siendo completamente artesanal: desde el modelado, elaboración, envasado y hasta la envoltura.

Todo un trabajo que, según Marina Melero Comes, cuarta generación de empresarios de la fábrica, se hace entre dos o tres empleados y las personas de la «casa», lo que otorga a este producto un cuidado especial. Para Marina, el éxito de Comes reside en el «cariño que se le da al trabajo manual y la gente lo valora». Antes, añade, «hubo una época en la que no fue rentable, pero si seguimos hoy en día es por el cariño que mantuvieron mis padres hacia el chocolate».

Tras la ruta, llega uno de los momentos más esperados: los asistentes podrán probar los productos que se están haciendo en el momento de la visita a la fábrica para finalizar el día con un buen sabor de boca.

Para los insaciables, esos que siempre quieren más y más chocolate, existe la posibilidad de ampliar la visita con una cata y una cesta de regalo. Una jornada rodeada de la cultura del cacao apto para los más golosos.

Información sobre Chocolates Comes

Horario:
Lunes a Viernes: de 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 20:00 | Sábado: de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 | Domingo: De 12:00 a 14:00
Precio:
Adultos: 3 euros | Niños (hasta 14 años): 1 euro
Tarifas reducidas:
Grupos (mínimo 10 personas): 2 euros por persona | Pensionistas: 2 euros | Familia Numerosa: 2 euros por persona
Precio experiencia:
20 euros para dos personas
Ubicación:
Calle Sant Josep nº 29 Sueca, Valencia