El declive de la naranja obliga a transformar los cultivos en Pego

Imagen de un campo de naranjas de Pego en el que se talan los árboles sin recoger la fruta. / B. O.
Imagen de un campo de naranjas de Pego en el que se talan los árboles sin recoger la fruta. / B. O.

Muchos agricultores han empezado a arrancar todos sus árboles porque «nadie las compra» y optan por nuevas variedades cítricas

B. O. PEGO.

«El panorama es para llorar, están matando la agricultura». Así lamentaban ayer varios vecinos de Pego la «caótica» situación que está viviendo el sector de la naranja y que está obligando a muchos a dejar de cultivar sus campos «porque ya no se saca ni un céntimo». Algunos optan por dejar yermas las tierras, pero otros muchos volverán a probar suerte e intentarán transformar sus cultivos, «hay que optar por otras variedades de cítricos que tengan un precio de venta más razonable, e incluso por otro tipo de productos».

Aseguraron que no se trata de un problema que haya surgido con la reciente campaña de competencia desleal procedente de Sudáfrica, pues «viene de mucho antes, hace años que el sector está deteriorado». De hecho en los últimos tiempos, comentaron, los precios «están por los suelos, la arroba de la variedad okitsu llegaba a pagarse hasta a seis euros, ahora tienes suerte si te la pagan a 2,5 euros, a veces no llegan a comprarte la naranja».

Una tendencia, esta última, en alza entre los compradores. «En septiembre me dijeron que iban a recoger la cosecha, hice trato con el corredor, pero sólo recogieron un centenar de cajones y el resto todavía está colgando en los árboles o por los suelos, por supuesto no me pagaron y ahora ya es imposible vender el producto», relató uno de los dueños de un terreno situado en la zona cercana la ermita de Sant Antoni.

Una alternativa es plantar productos con 'royalty', aunque el canon es muy elevado

La alternativa pasa por arrancar los árboles con variedades con un valor de mercado muy bajo, «hay que buscar las que se están pagando a buenos precios». Pero no es tan simple como a priori podría parecer, puesto que ahora el mercado paga bien naranjas que cuentan con un 'royalty', es decir, un canon por cultivar dicha variedad, y éste no suele ser barato.

Conscientes de ello, muchos deciden arar la tierra y dejarla lista para sembrar, aunque no empezarán a cultivar inmediatamente. «Primero hay que valorar qué es lo más rentable, dicen que hay una variedad de limas que se están pagando a buen precio, pero hay que se precavidos», comentaron.

Una segunda opción es buscar otro tipo de cultivos, «que no tienen que ser necesariamente naranjos u otros cítricos». De hecho, en los campos del término municipal pegolino resulta cada vez más habitual ver plantaciones de aguacates o caquis. También hay dueños de parcelas que han optado por plantar paulownia, un árbol que sirve de materia prima para la fabricación del pellet.

Otra vía, recomiendan los expertos, es valorar la posibilidad de trabajar con cultivos ecológicos y de proximidad «que tengan un valor añadido, estos empiezan a tener bastante demanda en el mercado», aseguraron.

 

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