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Fútbol | Levante UD

Dwamena da luz a los niños

Los pilares. Dwamena charla con José Enrique padre y Javier Noguera. /Consuelo Chambó
Los pilares. Dwamena charla con José Enrique padre y Javier Noguera. / Consuelo Chambó

El ariete del Levante alecciona cada semana a los jóvenes del Evangélico | Keylor Navas también iba a los entrenamientos y realizó una donación para que la escuela, ubicada en una zona humilde de Torrent, tenga residencia

Alberto Martínez de la Calle
ALBERTO MARTÍNEZ DE LA CALLE

Una pasarela comunica el humilde barrio del Xenillet con el campo de fútbol del Evangélico. Un viaducto hacia la esperanza. Numerosos niños y jóvenes en riesgo de exclusión social encuentran en este singular club la oportunidad de, simplemente caminando unos metros para cruzar el barranco, alejarse de una espiral de marginalidad. Una peligrosa tendencia contra la que luchan los responsables de un proyecto que nació hace 15 años. Todos los lunes y miércoles se celebran entrenamientos que son mucho más que deporte. El balón se convierte en la herramienta perfecta para reconducir la vida de más de cien chavales. Cerca de las 18:30 horas llega a las instalaciones de Torrent Raphael Dwamena. A tiempo para compartir una parte de la sesión preparatoria con los más pequeños. Fiel a su cita semanal. El delantero del Levante se ha involucrado en una causa que conoció a través de la religión y que le ha cautivado. Los críos les abrazan. Él les alumbra.

Desde hace más de dos meses Dwamena acude todas semanas al campo del Evangélico. Pisa el césped. Sonríe. Escucha. Alecciona. Con una naturalidad absoluta, el ariete del Levante participa en los entrenamientos de los niños. El ghanés aterrizó en el club azulgrana el pasado mes de agosto, convirtiéndose en el segundo fichaje más caro de la historia de la entidad de Orriols. Costó seis millones de euros. Pero ser un futbolista de élite no le ha apartado de una realidad que existe, por ejemplo, en el Xenillet.

Dwamena descubrió la iniciativa a través de la Iglesia evangélica. «Conocí este club por medio de un pastor. Es maravilloso. Me puse muy feliz cuando vi cómo se trabaja aquí con los niños. Los niños necesitan una ayuda y un apoyo. Ellos tienen que saber que no están solos, que alguien está apoyándoles y que Dios está siempre con ellos. Por eso me he comprometido para ayudarles y apoyarles en todo lo que pueda», explica el ghanés sentado en un banquillo. Javier Noguera Andreu, fundador del Evangélico, celebra la presencia del delantero azulgrana.

«Rafa -como llaman al levantinista- participa en los entrenamientos como entrenador. Además, tenemos algunos niños africanos de habla inglesa y Rafa nos ayuda mucho a comunicarnos con ellos. Los niños pequeños están enamorados de él. Todos se van con él», comenta Javier. Dwamena les orienta. «Hay un grupo de chicos jóvenes que están tomando decisiones importantes en su vida. Y Rafa les habla de las decisiones correctas que deben tomar en la vida, que deben tener una vida de esfuerzo y alejada de las drogas, que es un problema muy grande en el barrio. Que un jugador de Primera División venga y te diga que tú vales mucho es el mensaje que intentamos transmitir. Y él lo hace fabulosamente. Es un referente para ellos», añade el fundador y coordinador de la escuela.

Dwamena se ha entregado. «Hablo a los niños sobre la vida, sobre Jesucristo, sobre valores morales... Intento apoyarles en todo lo que puedo. Vemos que hay muchos niños que vienen de la calle y muchos de ellos no tienen esperanza. Sus vidas son muy importantes para nosotros», apunta el ghanés.

El presidente del Evangélico es José Enrique Sánchez, padre del exfutbolista del Levante, Valencia, Celta, Villarreal, Newcastle, Liverpool y Zaragoza. A sus 61 años, aplaude la implicación de varios jugadores profesionales, ensalzando la figura de Keylor Navas. El portero, quien en 2014 salió del Levante para incorporarse al Madrid, conoce perfectamente la labor desempeñada en Torrent. La aportación del costarricense ha resultado clave para la rehabilitación de un edificio próximo al campo que servirá de residencia.

«Keylor, desde que fuimos a hablar con él y le explicamos el proyecto, vino a verlo y se quedó maravillado. Venía, hablaba a los niños y nos ha hecho donaciones para la residencia. Estamos a unos meses de inaugurarla. Algunos de estos jóvenes han estado en casas de acogida y algunos están durmiendo en el campo de fútbol porque no tienen otro sitio. Les damos de comer también. Dentro de unos meses, ellos van a poder tener su habitación», indica José Enrique padre, muy agradecido al guardameta tico.

«Keylor nos ha ayudado mucho. Se fue al Madrid, pero sigue en contacto con nosotros. Viene aquí y vamos nosotros. Tenemos un encuentro una vez al año y hacemos una especie de campamento de juegos y piscina con los niños durante tres o cuatro días. Hemos ido un grupo de 13 o 14 a su casa porque tiene un cine y vimos la película que se ha hecho sobre él. Hay niños que nunca habían ido a un cine», cuenta el presidente. Otros futbolistas colaboran: «Mi hijo José Enrique también viene a estar con los chiquillos, Javi Venta viene y les da charlas motivacionales, Pedro López, Guaita... Donato también ha estado».

El Evangélico está relacionado con la Asociación Nova Vida y la Iglesia Tiempo de Cosecha. «Son tres entidades diferentes, pero hay un trabajo en red. Aquí entra cualquier tipo de persona y cualquier tipo de religión. La clave es la diversidad. Hay 15 nacionalidades representadas en este club. Cabemos todos», subraya Javier Noguera, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. El club tiene un lema: «Si no estudias, no juegas».

Javier rememora los orígenes: «Había muchos niños que se metían en problemas, se drogaban, delinquían, tenían un absentismo escolar muy pronunciado... Empezamos a hacer un trabajo con estos chicos. La idea era una hora de estudios por una hora de fútbol y preparábamos una merienda. El proyecto empezó a crecer y decidimos crear una escuela de fútbol federada».

Actualmente, el club cuenta con 128 jugadores. Dos de los cuatro que estuvieron en los albores continúan vinculados al proyecto como entrenadores. «Me han inculcado unos valores y a día de hoy los puedo representar ante los chiquillos», afirma Abraham Salazar. «Javi es nuestro ángel de la guarda. Yo, de etnia gitana, estoy estudiando un Grado Medio de Técnico Deportivo», añade Rubén Hernández. Historias que han encandilado a Dwamena.