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El Levante empata de forma antinatural

Orellana trata de llevarse un balón. /EFE
Orellana trata de llevarse un balón. / EFE

Los granota carecen de claridad en ataque y firman su segundo 0-0 con Paco López

Alberto Martínez de la Calle
ALBERTO MARTÍNEZ DE LA CALLE

Seguro que, antes del pitido inicial, por la cabeza de ninguno de los dos entrenadores pasaba un 0-0. Las estadísticas y los antecedentes invitaban a apostar por cualquier otro resultado. Sin embargo, el Levante y el Eibar acabaron escribiendo un guión insólito. Antinatural. Contra todo pronóstico, los de Paco López firmaron un empate sin goles frente al conjunto armero. Por momentos, los granotas se volcaron en ataque y corrieron riesgos defensivos, pero carecieron de la lucidez necesaria para abrir la lata. Oportunidad desperdiciada frente un rival directo que está en horas bajas.

Era la novena ocasión en que medían sus fuerzas el Levante y el Eibar en Primera División. Analizando los ocho precedentes, ambos equipos habían sumado 34 goles. En el duelo con menos tantos, hubo dos dianas. Nunca se había producido un 0-0. Hasta ayer. Un resultado que no encaja en la filosofía de dos técnicos como Paco López y José Luis Mendilibar. Ambos derrochan valentía.

0 Levante UD

Aitor, Miramón, Vezo, Cabaco, Clerc, Rochina, Campaña, Melero (Radoja, m.70), Morales (Hernani, n.86), Roger (Sergio León, m.61) y Mayoral.

0 Eibar

Dmitrovic, Tejero, Arbilla, Ramis (Paulo Oliveira, m.64), Cote, Diop, Edu Expósito, Pedro León (Escalante, m.70), Orellana (Charles, m.86), Inui y Quique.

ÁRBITRO:
Alberola Rojas (comité castellano-manchego). Mostró tarjeta amarilla a los visitantes Pedro Léon y Dmitrovic.
INCIDENCIAS:
partido disputado en el estadio Ciutat de València ante 18.900 espectadores.

Desde que aterrizó Paco López en el banquillo, en marzo de 2018, el Levante sólo había cosechado un 0-0. Ocurrió el pasado 2 de febrero contra el Getafe en Orriols. Ayer el conjunto granota aspiraba a sumar su tercera victoria consecutiva en el Ciutat de València, pero se le escapó. No supo rematar la faena.

Poco duró el 3-5-2 por el que apostó Paco López para tratar de asaltar el Bernabéu hace una semana. El técnico del Levante recuperó su sistema preferido, un 4-4-2 con clara vocación ofensiva. Con Vukcevic en la grada y Radoja partiendo desde el banquillo, el de Silla decidió mantener el doble pivote que funcionó durante los últimos 23 minutos del choque con el Real Madrid. Contra el Eibar, el tándem formado por Melero y Campaña tardó poco en demostrar su calidad. El madrileño, en una posición más defensiva, trató de cubrir las espaldas del sevillano. Eso sí, hubo demasiadas pérdidas en el centro del campo.

Pese a las buenas sensaciones transmitidas por el Levante desde el pitido inicial, el Eibar fue el primero en acariciar el gol. Pero los de Mendilibar se toparon con un Aitor Fernández inspiradísimo. El portero guipuzcoano, quien está rindiendo a un nivel extraordinario desde finales de la temporada pasada, realizó un gesto más propio del fútbol sala para evitar el gol de Inui cuando sólo habían transcurrido seis minutos. El arquero estiró su pierna para despejar con el pie un lanzamiento del japonés desde el interior del área. El extremo asiático, precisamente, estuvo en la agenda granota durante el mercado estival.

Un minuto después, llegó la réplica. Morales filtró un pase a Campaña, quien, sólo frente Dmitrovic, disparó ligeramente alto. También se marchó por encima del travesaño un posterior testarazo de Vezo. El luso voló para cabecear.

El Levante movía el balón con fluidez, trenzando diagonales y con los laterales incorporándose a zonas de peligro. Eso sí, los centrocampistas granotas corrían riesgos innecesarios a la hora de asociarse, especialmente Rochina. Algo que propiciaba los contragolpes del Eibar. Después de que Mayoral marrara un mano a mano con Dmitrovic, el equipo vasco adelantó su línea de presión.

Los de Paco López comenzaron a sentirse más incómodos. Perdieron soltura. Y una falta de entendimiento entre Vezo y Campaña terminó con el central portugués regalando el balón al rival, pero Orellana no acertó en la definición. El Levante reaccionó con una excelente pared entre el sevillano y Melero en la medular, aunque Roger no logró conectar con Mayoral para culminar la ofensiva.

Campaña y Mayoral hacían las delicias de la afición con un caño y un taconazo. El Levante había recuperado el control del partido. Eran constantes y de todos los colores sus llegadas al área del Eibar. Por banda, por el interior... Rochina, antes apagado, había despertado. Sin embargo, la insistencia no daba sus frutos.

Tras el descanso, Quique metió el miedo en el cuerpo, ya que ganó en carrera a Vezo y mandó el balón al poste. El Eibar, sostenido por Dmitrovic, resistía y no renunciaba a nada. El guardameta serbio completó una actuación excepcional y volvió a frustrar las intenciones de Mayoral. Al de Parla le faltó pólvora.

Rochina y Morales lo intentaban también con disparos de la larga distancia. No obstante, las imprecisiones en el remate o en el último pase empezaban a desesperar a los granotas y, al mismo tiempo, daban alas al Eibar. Sobre todo al contragolpe. El ritmo subía. El Levante necesitaba más de claridad en los metros finales y Paco López decidió meter a Sergio León en lugar de Roger para afrontar la última media hora.

El calor y la intensidad pasaban factura y Melero se dejaba caer sobre el césped debido a rampas en los gemelos. El mediocentro madrileño abandonó el campo, siendo sustituido por el debutante Radoja. El duelo estaba abierto, aunque era el Levante el equipo que buscaba con más ímpetu el triunfo.

Y Sergio León cobró protagonismo. A falta de 10 minutos, el cordobés fue derribado fuera del área por Dmitrovic en un contraataque. Los granotas pidieron la expulsión del arquero serbio, pero el árbitro se limitó a mostrarle la amarilla. Todo podía pasar. Y el tiempo de prolongación dio para mucho. Radoja regaló el cuero en una posición comprometida, concediendo a Inui una clara oportunidad de gol. La pérdida pudo costar caro.

Hernani disfrutó de los minutos finales e intentó revolucionar el choque. Quizás en exceso. Ya sobre la bocina, Sergio León se plantó solo ante Dmitrovic, renunció al lanzamiento y buscó al extremo portugués para que marcara a placer, pero la defensa del Eibar cortó la asistencia. Lástima. Un final de vértigo y un marcador a contracorriente.