El largo adiós de Theresa May comienza con una victoria laborista

La sindicalista Lisa Forbes celebra su victoria./Reuters
La sindicalista Lisa Forbes celebra su victoria. / Reuters

La primera ministra pasa con discreción a ejercer de forma interina hasta la elección de nuevo líder conservador

IÑIGO GURRUCHAGALondres

Ningún anuncio oficial. Un intercambio confidencial de cartas entre Theresa May, dimitiendo como líder del partido, y el comité 1922 que agrupa a los diputados conservadores en la Cámara de los Comunes fue la transición de la primera ministra desde una jefatura del Gobierno plena a su ejercicio de forma transitoria, hasta que concluya el proceso electoral de nuevo líder conservador y primer ministro, que comienza el lunes.

Según el Financial Times, May quiere despedirse del Gobierno asignando dinero hasta finales de julio a proyectos de su programa doméstico que fueron enterrados por la apabullante tarea de negociar el 'brexit' con la Unión Europea, e infructuosamente con su Gabinete y su grupo parlamentario. Si la información es correcta, May quiere gastar más en educación, tras casi una década de austeridad presupuestaria que ha dañado el tejido de numerosas escuelas estatales.

Su ministro de Hacienda, Philip Hammond, estaría resistiendo el deseo de May de despedirse con una tómbola, porque quiere guardar los 30.000 millones de euros ahorrados para amortiguar los efectos de una marcha de la UE sin acuerdo, cuya probabilidad ha aumentado notablemente. Los resultados de esta elección local confirman el sentimiento conservador de correr un peligro de extinción si no logran salir de la UE el 31 de octubre con o sin acuerdo.

ELECCIÓN DEL SUCESOR:

10 de junio.
Los aspirantes presentan sus candidaturas.
Primera fase.
El 13 de junio se celebrará la primera votación entre los parlamentarios 'tories'. Quedarán eliminados los que reciban menos del 5% de respaldo. El 18 habrá una segunda, en la que el corte quedará en el 10% de los apoyos. El 19, y el 20 si es necesario, serán las últimas rondas, de las que saldrán sólo dos candidatos.
Segunda fase.
Desde el 22, los dos finalistas harán campaña entre los afiliados del partido, 124.000, que recibirán una papeleta para votar por correo por uno de ellos. El 22 de julio se espera conocer quién sucederá a Theresa May.

La laborista Lisa Forbes ganó la elección de nuevo diputado en Peterborough, con el 31% de los votos, batiendo por 683 al candidato del nuevo Partido del Brexit (29%) y relegando al tercer lugar al Partido Conservador (21%), que había ocupado el escaño desde 2005 a 2017. Aunque los resultados no son tan espectaculares como en las recientes elecciones europeas, nunca en el último siglo habían los conservadores obtenido un porcentaje tan bajo de votos en esta circunscripción.

La victoria laborista es notable por varias razones. En Peterborough la marcha de la UE ganó en el referéndum de 2016 por una mayoría holgada, 61%-39%; la laborista que arrebató el escaño a los conservadores por 607 votos en 2017, Fiona Onasanya, fue encarcelada por mentir para evitar una multa por exceso de velocidad y apartada de su escaño mediante la colecta de firmas de sus electores; y esta campaña era un choque entre la fuerza militante de 'corbynistas' y de 'faragistas'.

Generales

Peterborough es una ciudad que crece por su proximidad al polo tecnológico de Cambridge y ser capital de una amplia y rica comarca agrícola, pero el euroescepcticismo puede dar aquí un ejemplo sobre el rechazo a la excesiva inmigración. Se achaca el malestar también a la disparidad social y al deterioro de la vida urbana. Es, por su oscilación entre los dos grandes partidos, 'la madre de las marginales' en la lista de circunscripciones que deciden las elecciones generales.

En la campaña cientos de miembros de Momentum, el grupo creado para apoyar el giro a la izquierda en la dirección laborista, han competido en las calles y en internet con el aparato del partido de Nigel Farage, que alardea tras su victoria en las europeas de tener una maquinaria capaz de darle un grupo parlamentario sustancial en unas elecciones generales. Tras la derrota entregó una carta en Downing Street exigiendo formar parte del equipo negociador del 'brexit'.

May dedicará las semanas que le quedan a la política interna, anulada por la negociación del 'brexit'

Los resultados en Peterborough confirman que votantes conservadores se fugan al Partido del Brexit en lugares donde hubo mayorías en favor de la marcha de la UE. El candidato favorito, Boris Johnson, quiere «poner al bebé a dormir» saliendo de la UE el 31 de octubre con o sin acuerdo. Otros candidatos no ponen peros a la colaboración con Farage, cuyo objetivo es provocar una «revolución pacífica» del sistema británico de los dos grandes partidos.

Los laboristas también pierden en porcentaje de votos con respecto a 2017. Pero su líder, Jeremy Corbyn, cree que la victoria confirma el acierto de concentrarse en la denuncia de la austeridad y no en el 'brexit'. Su reclamación de elecciones generales obtiene otro aval. El sustituto de May heredará una mayoría de cinco escaños entre 'tories' y unionistas norirlandeses, tras esta victoria laborista.

Del estrépito al silencio enla despedida

El silencio y la discreción rodearon la despedida oficial de Theresa May, la dirigente conservadora que ayer soltó el timón de un Reino Unido abducido por el 'brexit'. Desde que llegó a la jefatura del Gobierno de Londres, en las caóticas semanas de julio de 2016 que siguieron al referéndum en el que una estrecha mayoría impuso abandonar la Unión Europea, Theresa Brasier (su apellido de soltera) ligó su destino al cumplimiento de una misión: desvincular a Gran Bretaña del club comunitario. Una tarea presidida por una idea obsesiva -«'brexit' es 'brexit'»- que se empeñó en llevar a cabo enfrentada con Bruselas, de espaldas a la oposición y en medio de una progresiva pérdida de apoyo en su propio partido.

En los tres años en la cima del poder político de Reino Unido de esta licenciada en Oxford de 62 años, que antes había pasado por cargos locales mientras ascendía entre los 'tories' y se precia de ser la mujer que más tiempo dirigió el Ministerio de Interior, prácticamente todas sus decisiones se cuentan por errores. Con el frente del 'brexit' abierto en canal, se empeñó en convocar unas elecciones anticipadas en 2017 que se saldaron con la catastrófica pérdida de la mayoría absoluta para su partido.

Con su capacidad de maniobra en manos de los recalcitrantes unionistas de Irlanda del Norte y una personalidad fría que le valió el apodo de 'Maybot' (May la robot), la 'premier' acabó encerrándose en un modo de proceder del que sólo ella parecía conocer el secreto. Se sucedieron los abandonos de ministros y cercanos colaboradores, los estériles intentos de ver aprobado en el Parlamento el Acuerdo de Salida negociado con la UE en el que ni siquiera ella creía, las prórrogas de una fecha de retirada que ahora está en el próximo 31 de octubre. Un final de trayecto que ella ya no pilotará y que tiñe de «profundo pesar» el adiós de su carrera política.

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