Bruselas suspende el castigo a Italia por su deuda excesiva

El Comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici./EFE
El Comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. / EFE

La UE da marcha atrás y congela el procedimiento tras presentar Roma un plan de ajuste para volver a la disciplina fiscal comunitaria

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas (Bélgica)

Sucedió en diciembre y ha vuelto a pasar ahora. Bruselas echa el freno y suspende un procedimiento disciplinario contra Italia por deuda excesiva que podría haberle enfrentado a una multa por valor de 3.500 millones de euros. La Comisión Europea ha confirmado este miércoles que un plan de corrección presentado por el ejecutivo de Giussepe Conte y su «voluntad» de respetar las normas presupuestarias que rigen en la UE, llevan a congelar el procedimiento por déficit excesivo que estaba en curso desde hace un mes porque «de momento no hace falta», explicó este miércoles el Comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Italia tenía que compensar un desfase del 0,4% del Producto Interior Bruto en su presupuesto de 2018, corregir una desviación de tres décimas para 2019 y ofrecer garantías de que no se iba a desbocar en 2020 con un déficit del 3,5% y una deuda pública del 135% «totalmente inaceptable con la normativa en la mano». El pasado lunes, y tras varias reuniones entre Moscovici y el ministro de Economía italiano Giovanni Tria en la cumbre del G-20 en Osaka, Roma puso sobre la mesa un plan que contempla una corrección de 7.600 millones de euros este ejercicio (0,42% del PIB) que contempla ingresos por valor de 6.200 millones de los que 2.900 llegarían vía impuestos.

Además se ha adoptado un decreto ley que anulan 1.500 millones de gasto previsto para este ejercicio, que se sumarían a los 2.000 que ya recortó Roma en diciembre. El decreto pasará en dos meses por el Parlamento italiano y se activará el 15 de septiembre. «Italia respetaría así globalmente las normas del pacto de 2019 y cumpliría en cuanto a esfuerzo estructural».

En el fondo, se ha destacado desde la Comisión Europea, realizaría un ajuste «más importante» de lo que se había previsto lo que le permitiría compensar también parte de la desviación de 2018. En cuanto a déficit nominal para este curso fiscal lo llevaría al 2,04% del PIB, con lo que entraría dentro de los márgenes. Eso sí, sin crecimiento.

Para 2020 se le requerirá un mayor esfuerzo. Puesto que la recomendación que da Bruselas, el incremento del IVA, Roma la rechaza de plano, «tiene que optar por medidas de ajuste estructural que permitan el cumplimiento del pacto para reducir el peso de la deuda. Tiene que cumplir ampliamente». Y ahñi se le da un nuevo voto de confianza.

Porque Moscovici constató «con satisfacción» la voluntad del país transalpino de volver a la senda, algo que el Ejecutivo de Conte le reiteró por escrito el pasado lunes. Con el procedimiento parea abrir el expediente sancionador en curso, su cierre requiere seguir unos pasos. Y el másimportante llegaría la próxima semana, durante la reunión de los ministros de Economía y Finanzas del euro. Tendrán que aceptar el viraje propuesto por la Comisión.

Tras el último pulso de Roma, países como Holanda no ocultaban que la paciencia se estaba agotando, reprochando al Ejecutivo de Jean-Claude Juncker haber sido demasiado permisivo con un socio que opera bajo la acción política del ultraderechista Mateo Salvini, cuyo partido, la Liga, salió reforzada tras las últimas elecciones frente a sus socio de Gobierno, el populista Movimiento 5 Estrellas. ¿Respetará ahora Italia estos compromisos? ¿Se enfrentará el próximo ejecutivo comunitario a una situación similar? Moscovici confía en esta vez sea la buena, aunque «la marmota siempre se puede despertar».

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