México desmiente que tenga un acuerdo secreto con Trump para la frontera

México desmiente que tenga un acuerdo secreto con Trump para la frontera
G. Pérez

El inquilino de la Casa Blanca está furioso con los medios al no recibir «crédito» por sus logros

MERCEDES GALLEGONueva York

Entre los pocos informes que Donald Trump se lee con interés cada día destaca el del número de detenciones en la frontera. A medida que aumenta, se dispara su furia. De lo que lea en los próximos 45 y 90 días dependerá el futuro de la economía mexicana y, por tanto, el del incipiente Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que danza lo mejor que puede para contener sus arrebatos sin perder la dignidad frente a su pueblo.

¿Hasta cuándo se puede bailar con el diablo y esquivar su acecho sin sucumbir a él? México ganó el viernes la partida a contrarreloj, tras ocho días de intensas negociaciones, al proporcionarle una victoria que presentar a sus bases, pero este lunes el secretario de Asuntos Exteriores, Marcelo Ebrard, tuvo que llevarle la contraria públicamente al negar que haya un trato secreto, «a revelar en un futuro no muy lejano», había tuiteado Trump, para cambiar las políticas de asilo político.

El presidente estadounidense había desatado la indignación en la clase política mexicana al decir que el gobierno de AMLO había prometido algo que aún tendría que ser votado por el Congreso mexicano, pero la única promesa que Ebrard dice haber hecho es intentar reducir los números que tanto desequilibran a Trump. Para eso cuenta con desplegar 6.000 efectivos del recién creado cuerpo de la Guardia Nacional en la frontera sur y con un arma no tan secreta, la del sol.

A medida que entra el verano y aprieta el calor, desciende el número de inmigrantes dispuestos a atravesar el país para adentrarse por el desierto hasta el sueño americano. Con eso cuenta México para apaciguar al inquilino de la Casa Blanca cuando se revise a final de verano la efectividad de las medidas que ha prometido adoptar. Según 'The New York Times', ninguna era nueva.

Acuerdo de marzo

Parte se habían acordado en marzo, durante negociaciones ahora sí, secretas, que se produjeron en Miami entre la anterior secretaria de Seguridad Doméstica, Kirstjen Nielsen, y la de Interior mexicana, Olga Sánchez. En cuanto al acuerdo para aceptar en territorio mexicano a los solicitantes de asilo político hasta que se determine su estatus, lo contó la propia Nielsen al Comité Judicial cinco días antes de Navidad.

Furioso, Trump estalló en Twitter contra «el fracasado New York Times» y «los medios corruptos» por no darle «crédito» a sus logros. De haber sido Obama, escribió, «le estarían alabando como Increíble y se declararía de inmediato un Día Nacional». El resto del día se lo pasó retuiteando los mensajes de quienes sí le rinden la admiración que busca, como su vicepresidente Mike Pence, que sabe adularle por haber forzado a México a hacer «lo que no ha hecho nunca», con un manejo «brillante» de los aranceles, dijo el congresista de Wisconsin Ron Johnson.

Esa camarilla desfila por los programas de televisión para que el presidente la vea, pero crece en silencio el número de congresistas preocupados que busca la manera de arrebatar al presidente el poder ilimitado del que ha dispuesto durante 80 años para negociar tratados comerciales, dado que Trump lo usa como extorsión.

Los aranceles se han convertido en su arma favorita y México en su rehén. Incapaz de convencerle para que pague por el muro que había prometido, quiere que lo construya de forma invisible en la frontera sur para que los centroamericanos no lleguen a EE UU. «Veremos si funciona», dijo el viernes cuando su gabinete le llamó para contarle los detalles de la negociación.