Estados Unidos presiona a Europa para que se sume a su veto a Huawei

El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo/efe
El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo / efe

El secretario de Estado, Mike Pompeo, advierte a Merkel de que si no rompen con la empresa china dejarán de compartir información

MARÍA MOLINOS

Estados Unidos dio este viernes una nueva vuelta de tuerca a la presión que ejerce sobre sus socios europeos para que corten relaciones con el gigante tecnológico chino Huawei. El secretario de Estado Mike Pompeo, de visita en Berlín lo dejó claro: O vetan al compañía china o Estados Unidos puede cerrar el grifo de la información.

«Tendremos que cambiar nuestra conducta (si Europa apuesta por Huawei), porque no podemos permitir que información de ciudadanos particulares de EE UU o datos de seguridad nacional atraviesen redes que no percibimos como fiables», aseguró Pompeo. El secretario de Estado reconoció que cada país tiene la capacidad de tomar «decisiones soberanas», pero que Washington actuará en consecuencia. «Dentro de las redes 5G» de Huawei «no es posible mitigar» los «riesgos de seguridad» y evitar que la información acabe «en manos del Partido Comunista Chino», argumentó Pompeo. A su juicio, la «tecnología del futuro» necesita basarse en «valores occidentales».

Las presiones de Washington a sus socios en el dossier Huawei no son nuevas. Pero esta advertencia supone un salto cualitativo. Estados Unidos pretende acabar con la indeterminación europea -y que la UE se pliegue a sus designios como han hecho Japón, Australia y Nueva Zelanda- en una cuestión en la que hay mucho en juego, política y económicamente.

La empresa -que mantiene lazos con el Gobierno chino- ofrece redes para el nuevo 5G -un estándar de transmisión de datos mucho más rápido que el actual- y de gran desarrollo tecnológico, algo que ningún competidor estadounidense está capacitado para hacer en la actualidad. A cambio, está en duda la confidencialidad en estas redes, como resalta Washington. Los europeos creen vital la seguridad, pero no quieren desaprovechar el tren tecnológico y aprovechar esta plataforma vital para el desarrollo de productos y servicios con gran potencial, como el coche autónomo y conectado.

La visita de Pompeo a Berlín, donde se entrevistó con la canciller, Angela Merkel, y con su ministro de Exteriores, Heiko Maas, evidenció el mal momento de las relaciones bilaterales, cuando durante décadas la relación con Estados Unidos había sido el elemento esencial de la política exterior alemana. Ahora, sin embargo, los desencuentros se amontonan en cuestiones como la defensa del orden multilateral y el libre comercio al acuerdo nuclear con Irán, pasando por Venezuela, la OTAN y la lucha contra el cambio climático.

«Distintas vías para Irán»

Frente al discurso de Pompeo, Merkel y Maas emplearon un discurso conciliador. «Estados Unidos es y sigue siendo el primer socio de Alemania fuera de la Unión Europea», afirmó la canciller. Su ministro de Exteriores reconoció que EE UU y Europa siguen «distintas vías» para evitar que Teherán obtenga armas nucleares, pero defendió que todos tienen «los mismos objetivos». Sólo en «estrecha cooperación» se pueden solucionar los grandes problemas geopolíticos actuales, añadió. Merkel, por su parte, habló de abordar todos los temas «en el espíritu del compañerismo».