Los disturbios de Hong Kong enfrentan a China y Reino Unido

Una mujer sostiene una bandera de Reino Unido durante las protestas en Hong Kong. /Reuters
Una mujer sostiene una bandera de Reino Unido durante las protestas en Hong Kong. / Reuters

El rifirrafe diplomático por las protestas aumenta y ambos países se acusan de interferencias en asuntos que no les atañen

ZIGOR ALDAMAShanghái (China)

Cuando el 1 de julio de 1997 Hong Kong dejó de ser una colonia británica para integrarse en la República Popular de China, lo hizo estrenando el modelo 'un país, dos sistemas'. Según el acuerdo al que llegaron los dos países involucrados, el centro financiero mantendría sus particularidades intactas durante 50 años. Eso incluye su sistema capitalista, el Estado de Derecho por el que se rige, y las libertades individuales protegidas en su miniconstitución. A partir de 2047, no obstante, Hong Kong será una ciudad china más.

Quienes estos días protagonizan las manifestaciones contra la propuesta de Ley de Extradición, que culminaron la noche del lunes con el asalto al Parlamento regional, consideran que China está atacando esas libertades antes de tiempo. Y, el miércoles, tanto el secretario de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Jeremy Hunt, como la primera ministra del país, Theresa May, parecieron darles la razón. El primero recordó que el tratado que los británicos firmaron con China es vinculante y que Pekín debe respetarlo. «Si no lo hace, habrá serias consecuencias», amenazó Hunt, sugiriendo incluso posibles sanciones. May fue más comedida: «Es vital que la autonomía y los derechos y libertades de Hong Kong, estipulados en la Declaración Conjunta, se respeten», señaló.

La respuesta de China no se hizo esperar. «Exigimos a Reino Unido que abandone sus ilusiones colonialistas y que deje de interferir en los asuntos de Hong Kong», dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Geng Shuang. Más beligerante fue el embajador de China en Londres, Liu Xiaoming. «El Gobierno de Reino Unido ha optado por situarse en el lado erróneo. No solo ha interferido en los asuntos de Hong Kong, sino que se ha puesto del lado de los delincuentes violentos», sentenció antes de amenazar también con «otras consecuencias».

Finalmente, Liu fue llamado a consultas por el jefe del servicio diplomático británico, Simon McDonald, que le trasladó un mensaje contundente: los comentarios realizados por los chinos son inaceptables e incorrectos. Porque, tal y como dicta el tratado que firmaron ambos países hace 22 años, Reino Unido sí que tiene derecho a supervisar la situación en Hong Kong, para lo que publica un informe semestral dirigido al Parlamento de Londres que en varias ocasiones ha advertido de la erosión de las libertades en la megalópolis.

El problema ahora es que muchos de los manifestantes no se conforman con mantener ese 'statu quo', sino que exigen avanzar en un sistema democrático que no existió durante el tiempo que Hong Kong fue colonia. También demandan que el jefe del Ejecutivo, que antes era designado por Londres y ahora se escoge entre candidatos aprobados por Pekín, sea elegido por sufragio universal.

Primeros arrestos

En la pretensión de dar ese paso adelante radica el mayor enfrentamiento entre los manifestantes de Hong Kong y el Partido Comunista de China, que ha puesto en marcha grandes reformas económicas, pero se ha mantenido inmóvil en el terreno político. Con Xi Jinping en la presidencia, muchos incluso ven una regresión en materia de derechos y de libertades, de ahí el miedo a una Ley de Extradición que abriría la puerta al envío a China de activistas y disidentes molestos para el régimen. «Puede que ahora nos tengamos que marchar, pero volveremos», advirtieron quienes asaltaron el Parlamento poco antes de dispersarse para evitar males mayores.