De verdugo de Lula a ministro de Bolsonaro

Sergio Moro (i), responsable por la operación Lava Jato en primera instancia, es visto junto al futuro ministro de la Hacienda de Brasil, Paulo Guedes. /Antonio Lacerda (Efe)
Sergio Moro (i), responsable por la operación Lava Jato en primera instancia, es visto junto al futuro ministro de la Hacienda de Brasil, Paulo Guedes. / Antonio Lacerda (Efe)

El juez que llevó a la cárcel al expresidente y le impidió participaren las elecciones de Brasil será ahora ministro de Justicia

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Famoso por su severidad para juzgar al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva y a otros dirigentes de su partido en causas de corrupción, el juez federal Sergio Moro sorprendió este jueves al aceptar la invitación del presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, para ser ministro de Justicia. Como si se buscara premiarlo por haber mantenido bajo arresto a quien era el favorito de las elecciones, fuentes cercanas al próximo mandatario advierten de que Moro puede ser luego juez del Supremo Tribunal Federal y candidato a la jefatura del Estado en 2022.

Su aceptación causó desconcierto. Medios periodísticos recordaron sus declaraciones al diario 'O Estado de Sao Paulo' en 2016, cuando Moro aseguró que «jamás, jamás entraría a la política». El presidente electo, entretanto, le recibió en su residencia de Río de Janeiro para celebrar una reunión en la que también participó el designado ministro de Hacienda, Paulo Guedes.

Al finalizar el encuentro, el magistrado divulgó un mensaje fechado en Curitiba, donde tiene su oficina. «Tras una reunión personal en la que fueron discutidas políticas para el Ministerio acepté honrado», declaró el juez responsable de condenar a Lula en un polémico caso en el que se le adjudicó una propiedad que nunca estuvo a su nombre. Moro se basó en declaraciones de un empresario preso que luego de decir que el inmueble le pertenecía a él hizo un acuerdo con la Fiscalía para disminuir su condena y cambió su testimonio diciendo que el piso era del exmandatario.

Ahora que tendrá a su cargo un superministerio integrado por Justicia, Seguridad, Policía Federal y otros organismos de combate contra delitos federales, el juez anunció que se apartará de la megaoperación contra la corrupción conocida como 'Lava Jato'. Adelantó, eso sí, que implementará «una agenda anticorrupción y anticrimen organizado con respeto a la Constitución y a las leyes».

Bolsonaro declaró poco después que «una de las cosas que más aflige a la población brasileña es la corrupción» y que «Moro la atacará de forma global». Según el presidente electo, el juez de 46 años parecía «un joven universitario recibiendo un diploma» cuando aceptó la propuesta. La sintonía entre ambos ya quedó de manifiesto cuando Moro felicitó públicamente al ultraderechista tras las elecciones y su esposa, Rosángela Wolff Moro, se había manifestado «feliz» en las redes sociales con su triunfo frente al candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.

Impedido de postularse por su condena -ratificada en segunda instancia- Lula dispuso en septiembre que el aspirante del PT fuera Haddad, un político poco conocido que logró el 45% de los votos en segunda vuelta. Durante la campaña, Haddad hizo frente a las amenazas de Bolsonaro, que anticipó que si él llegaba a la presidencia, Lula «se pudriría en prisión» y Haddad iría «a hacerle compañía». Ayer en el PT había gran indignación con Moro y la defensa del exmandatario se prepara para pedir la anulación de los procesos en su contra.

Filtraciones

La expresidenta Dilma Rousseff, destituida por un juicio político, recordó que el juez filtró audios de conversaciones entre ella y Lula que alimentaron el proceso en su contra. Luego condenó a Lula impidiéndole ser candidato y seis días antes de la primera vuelta en las presidenciales de este año filtró la delación del exministro Antonio Palocci que perjudicaba al candidato del PT.

Al aceptar ahora ser ministro del presidente que pudo haber ganado las elecciones gracias a la inelegibilidad de Lula, las acusaciones del PT resultan inquietantes. Abogados y juristas indicaron que sólo la reunión de Moro con Bolsonaro para discutir el nombramiento le habría impedido seguir siendo juez. Pero la aceptación del cargo es más delicada aún pues parece un intercambio de favores. El vicepresidente electo, general Hamilton Mourao, dijo que ya en la campaña Guedes había contactado a Moro para que fuera ministro.

Fuentes próximas a Bolsonaro comentan que el presidente le ofreció también a Moro un asiento en el Supremo Tribunal Federal para cuando se produzca una vacante y no se descarta la posibilidad de que sea candidato a la presidencia en 2022 ya que el actual electo adelantó que no se postulará para la reelección.

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