Tshisekedi gana la presidencia de Congo con el apoyo de la Corte Constitucional

Partidarios de Tshisekedi celebran la decisión de la Corte Constitucional./Afp
Partidarios de Tshisekedi celebran la decisión de la Corte Constitucional. / Afp

El alto tribunal rechaza petición de un nuevo recuento de votos realizada por el opositor Faluyu, que no reconoce los resultados oficiales

GERARDO ELORRIAGA

El triunfo de Félix Tshisekedi en las elecciones de la República Democrática del Congo quedó este domingo ratificado tras la desestimación de la demanda tramitada por su rival Martin Fayulu. La Corte Constitucional rechazó la solicitud de un nuevo recuento de votos y apoyó expresamente la victoria del opositor, cuestionada desde que fue hecha pública el pasado día 10. La institución judicial ha argumentado que la solicitud resulta infundada «por falta de pruebas» y señala que los resultados emitidos por la Comisión Electoral (CENI) son «auténticos y sinceros».

La medida fue hecha pública durante la madrugada del domingo, en un intento de aminorar su impacto en un país que, en realidad, esperaba este fallo. La institución judicial está formada por magistrados cercanos al presidente saliente, Joseph Kabila, con el que ha mostrado una sorprendente afinidad el ganador de las elecciones del pasado 30 de diciembre. El hijo de Etienne Tshisekedi, líder histórico de la oposición congoleña, ha definido a su contrincante gubernamental como un «aliado» y sus seguidores lo han celebrado en la capital y tradicional feudo.

El desenlace de los comicios ha constituido una sorpresa, ahora ratificada por la institución judicial. Las encuestas otorgaban la victoria a Fayulu y el sondeo realizado por 40.000 observadores de la Iglesia Católica local parecía avalarlo. Tras la proclamación de la victoria de Tshisekedi,el portavoz de la de la Conferencia Episcopal congoleña reaccionó asegurando que sus estadísticas apuntaban otro ganador, sin indicar el nombre. Francia y Bélgica, la antigua metrópoli, también rechazaron de inmediato los resultados oficiales.

Martin Fayulu ha reaccionado rápidamente ante la disposición de la Corte Constitucional, se ha autoproclamado presidente y ha pedido a sus fieles que se concentren hoy ante la sede de la Corte Constitucional para expresar el repudio por la sentencia. El candidato alegó haber reunido el 60% de las papeletas y rechazó el escrutinio de la CENI, que le adjudica el 34% frente al 38% de Tshisekedi. El político también ha solicitado a sus correligionarios que lleven cabo manifestaciones pacíficas por todo el país.

La primera transición pacífica del poder en casi sesenta años como república independiente permanece sumida en la incógnita. El repudio al actual jefe del Ejecutivo auguraba un vuelco político, pero la oposición fue incapaz de mostrar un rival único. El inesperado triunfo de Tshisekedi en las presidenciales coincide con la victoria, no menos pasmosa, del partido gobernante en los comicios legislativos, lo que implica una fórmula de cohabitación y, sobre todo, la perpetuación de Kabila en el poder y su impunidad por la arbitrariedad manifestada durante dieciocho años de mandato en la república más grande de la región subsahariana.

La hostilidad a este plausible acuerdo entre Kabila y Tshisekedi ha traspasado fronteras. La Unión Africana (UA) solicitó a la Corte Constitucional que suspendiera la proclamación definitiva de los resultados ante la existencia de «serias dudas» y ayer anunció que anulaba la visita a la capital, Kinshasa, de cinco jefes de Estado del continente junto al presidente de la Comisión de la UA. Naciones Unidas, que mantiene una misión militar en el país, no se ha pronunciado al respecto.

La posibilidad de una vasta reacción popular se antoja la única manera de contrarrestar un proceso que evidencia la continuidad del sistema político. La fidelidad del Ejército al régimen y la adscripción de los rivales según criterios tribales implican un considerable riesgo de violencia a lo largo de los próximos días. Las posibilidades de Fayulu residen, ahora, en esa facultad de movilización y la presión exterior.