Una reyerta con más de cien implicados y pedradas a la Policía en Albal obliga a suspender las discomóviles

La discomóvil de la madrugada del miércoles en el parque de la Balaguera./LP
La discomóvil de la madrugada del miércoles en el parque de la Balaguera. / LP

Una docena de patrullas de Policía Local y otros efectivos tuvieron que intervenir para frenar la pelea que acabó con cuatro heridos

ADA DASÍAlbal

Lo que debía ser una noche de diversión amenizada con música concluyó en Albal con una reyerta en la que se vieron implicadas más de cien personas. El altercado ha obligado al Ayuntamiento a cancelar las discomóviles organizadas por los festeros para el miércoles y el próximo sábado, y reforzar la seguridad privada en la zona de los barracones.

Hasta 12 patrullas de Policías Locales de Albal y de otros municipios de la comarca, Guardia Civil y seguridad privada, trataron de controlar la pelea que se trasladó detrás del escenario. La intervención policial provocó una reacción incontrolada de los participantes que se encararon con los agentes lazándoles piedras, lo que obligó a pedir refuerzos.

La reyerta se saldó con cuatro personas heridas y siete identificadas, aunque como puntualizan fuentes de la Policía Local de Albal, ninguna de ellas es del municipio.

El alcalde, Ramón Marí, conversa con la Policía Local, sobre los hechos.
El alcalde, Ramón Marí, conversa con la Policía Local, sobre los hechos. / Ada Dasí

También ocasionó daños materiales, entre ellos, la rotura de la valla que delimita el parque La Balaguera, donde tuvo lugar, con la CV-33. Algunos testigos han explicado para este periódico que los hechos se produjeron pasadas las tres de la madrugada, «no sabemos cómo empezó. De repente vimos a la policía con porras en la mano persiguiendo a unos jóvenes sin camiseta. Después se subieron a las gradas y empezaron a tirarles piedras. Desde el escenario dijeron que no iba a seguir la música hasta que se fuera esa gentuza porque queremos unas fiestas sin violencia», explican.

Con los precedentes de los festejos de Picanya y Aldaia, donde también se produjeron reyertas multitudinarias, y para evitar daños mayores, el gobierno de Ramón Marí, en coordinación con la Policía Local, ha decidido tomar decisiones «contundentes» y «drásticas» respecto al programa de las fiestas patronales. Ayer por la mañana, tras una reunión con el intendente, Manuel Ocaña, el primer edil decidió, entre otras acciones, la supresión de las dos discomóviles que quedan por celebrar porque «la seguridad e integridad de las personas está por encima de todo». También se ha contratado más seguridad privada para reforzar la vigilancia en colaboración con la plantilla de la Policía Local. En este sentido, el intendente destacó su actuación que, junto a las patrullas desplazadas, fue vital para la disolución de la reyerta.

Las consecuencias de estos hecho han ido más allá, y el Consistorio ha procedido a la clausura de cinco de los barracones por «incumplimiento de la ordenanza» que obligó anoche a los agentes locales a intervenir por exceso de ruido o por no respetar el horario de cierre.

«Ninguno de ellos pertenece a ningún colectivo local sino que sus titulares son gente joven y ya se les ha comunicado por parte del departamento de Fiestas», señalan fuentes municipales.

Reacciones

En la misma línea, la junta de Gobierno local que se reunió el miércoles ha reconsiderado la opción de ubicar los barracones en otras localizaciones, de forma que sean itinerantes, debido a las críticas y peticiones vecinales por las molestias de ruidos y suciedad que provocan todos los años en el entorno de La Balaguera.

El objetivo es el de «mejorar la imagen de esta fiesta» y mantener las casetas «porque hacen pueblo», como apuntan fuentes municipales a este medio.

Los festeros de Santa Anna también se han visto perjudicados por estos hechos, al tener que suspender ambos actos programados y aunque ayer, no tuvieron margen de maniobra para sustituir la discomóvil, ya están buscando otras posibilidades de diversión para la noche del sábado.

El grupo «lamenta» los actos ocurridos «por gente que ni siquiera es de Albal» y apuntan en un comunicado en la redes sociales que «la fiesta es una cosa de todos y la violencia y el poco civismo nunca puede estar de parte de ella».

La DJ local, Arantxa Pedraza, que tenía que actuar por primera vez en su municipio el sábado, se ha sumado a estas críticas. No obstante, el Ayuntamiento estudia trasladar el acto a otro día fuera de la semana de fiestas.

La colaboración policial fue decisiva para frenar la pelea

El alcalde de Albal, Ramón Marí, se reunió el miércoles con el teniente de la Guardia Civil de Alfafar, Oscar Arenas, para agradecerle la colaboración en los hechos ocurridos durante la discomóvil.

En el encuentro también estuvo presente Manolo Ocaña, Intendente de la Policía Local de Albal, quien destacó que la colaboración de todas las fuerzas de seguridad en la pelea masiva evitó consecuencias más graves.

Los participantes en la reyerta que, según algunos testigos, podría haber empezado con una pelea entre dos chicas jóvenes en medio de la pista de baile, se revolvieron contra los agentes y les lanzaron piedras desde un montículo, poniendo en riesgo su seguridad y la de los presentes.