Camarena recupera la tradición de la quema de la alcachofa en la huerta valenciana

Las hogueras ya encendidas en la tradicional quema de los restos de la alcachofa en Albalat dels Sorells./LP
Las hogueras ya encendidas en la tradicional quema de los restos de la alcachofa en Albalat dels Sorells. / LP

El cocinero participa en 'La nit de la terra' que celebra el «matrimonio» entre el campo y la cocina

Jesús Trelis
JESÚS TRELISValencia

Ricard Camarena celebró este martes la 'Nit de la terra', una actividad para la recuperación de la tradicional quema de los restos de la alcachofa en la huerta valenciana. El cocinero de Barx y su equipo se reunieron con medio centenar de amigos en Albalat dels Sorells para celebrar el «matrimonio» entre el campo y la cocina.

Según han informado fuentes del equipo de Ricard Camarena, que cuenta con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol, uno de los principales protagonistas de la tarde-noche fue el agricultor Toni Misiano, encargado del abastecimiento de los restaurantes del chef de Barx.

«La huerta es, de hecho, la columna vertebral de la cocina de uno de los chefs con más proyección en Valencia. El cocinero que ha puesto en valor la tierra y los productos que emanan de ella: verduras, hortalizas, frutos... Productos que equipara al nivel de los mariscos, los pescados o las carnes más preciadas o cotizadas», destacan desde el grupo Camarena.

Misiano fue el encargado de encender la primera hoguera de los restos de la cosecha de alcachofas en lo que, tradicionalmente, «ha sido un paso más en las labores agrícolas del verano pero que es, al tiempo, un rito que esconde toda una simbología: la quema que da paso a una nueva plantación, a una nueva temporada. El renacer«.

El encendido del fuego al atardecer «desató un momento mágico: el potente sol del verano escondiéndose». A la actividad, además de Toni Misiano y de Ricard Camarena, asistieron el equipo de cocinero, medio centenar de amigos y trabajadores de su restaurantes.

«Esto es como la celebración de una boda; el matrimonio de la huerta y la cocina, que vuelven a estar juntos», señaló Misiano. Hubo cantos al campo, 'cant de batre' a capela y de forma espontánea. Se trató de «voces que rompían el silencio desatando la emoción».

«No vull fer verema a França, mare; jo vull treballar ma terra», se escuchó entonar a uno de los invitados mientras acariciaba los surcos del campo con la mano y la dolçaina sonaba al fondo. Según añaden las mismas fuentes, «hubo después música, sus verduras en conserva y carnes a la brasa hechas por Paco Cocinillas y Victor Marín, y buena conversación».

Sin embargo, y sobre todo, el principal objetivo era dar «un primer paso por recuperar una tradición de esas que pasan de puntillas pero que hablan abiertamente de la cultura de una tierra. Esa que Ricard Camarena encarna a través de su cocina a la perfección».

«Llevaba ya tres años con la idea de celebrar esto -confesó Ricard Camarena-. Y tres años después, ha valido la pena dar el paso. Quizás sea el inicio de la recuperación de una tradición con mucho futuro».