Morella, los toros vividos con un encanto medieval

Morella, los toros vividos con un encanto medieval

Los festejos se desarrollan en un pueblo amurallado y repleto de historia donde todavía se conservan viejas costumbres | La Penya Taurina El Bou celebra el 30 aniversario de su creación con cuatro toros cerrilles

JORGE CASALS

La bonita población de Morella se engalana todavía más si cabe estos días para celebrar sus tradicionales fiestas en honor al patrón, Sant Roc, al que honran tantos y tantos municipios españoles en el ecuador del mes de agosto. El encanto de este pueblo amurallado del interior de Castellón, repleto de historia y patrimonio, convierte en únicos y especiales sus festejos taurinos, con cierto aroma añejo que se respira en un recinto que fascina. Sus calles adoquinadas, estrechas y largas, los emblemáticos pórticos como seña de identidad, y las cuestas escalonadas que conducen hacia el castillo, transportan al Medievo. Para respetar tal singular arquitectura, es una de las pocas poblaciones que todavía mantiene las talanqueras de madera. Lo que por estos lares se conoce como 'cavirons', colocados en horizontal de manera estratégica en los pórticos para conformar los cadafeles de cada una de las peñas.

En este ambiente sin igual, la Penya Taurina El Bou organiza desde el próximo domingo los festejos taurinos de este municipio de Els Ports, con una singularidad, la celebración del 30 aniversario de la creación de esta entidad que es santo y seña de la afición taurina morellana. Y para conmemorar la efemérides, este año se soltarán hasta cuatro toros cerriles, alguno más de lo que viene siendo habitual, de las ganaderías de Sergio Centelles, Teodoro Adell, Pedro Fumadó 'El Charnego' y Hato Blanco. Y lo harán por un recinto tan atractivo como complicado y duro para los animales. Y para los recortadores, que tienen el espacio muy limitado para poder exhibir sus cualidades, por lo que deben optar por una lidia más de cara al animal, en la que, a base de buenas facultades, hay que mover a los animales para cambiarles las querencias y que saquen todo su potencial de bravura. Por la noche, los toros son embolados por los propios miembros de la peña, que cuentan con experiencia y material propio como si de una cuadrilla de profesionales se tratase, pues al fin y al cabo, lo son.

Otras de las particularidades de estas fiestas son los encierros matutinos. A las siete de la mañana, con la primera luz del alba, tienen lugar los encierros. Más previsibles unos, más imprevisibles los que suelen ser con vacas cerriles, que pueden alargarse en el tiempo, sin que ello importe mucho. La posterior prueba servirá para abrir el apetito antes de un buen almuerzo a base de cocas, tan tradicionales en esta zona. Esta tradición tan madrugadora proviene de antaño, cuando el ganadero de Catí, Serveliano Cervera, transportaba el ganado a pie, por veredas, hasta Morella, para su posterior encierro y suelta. Salía de madrugada y con los primeros rayos de sol, cuando el pueblo todavía dormía, entraban las vacas hasta los corrales para ser exhibidas posteriormente.

Más de 100 socios

Más de 100 socios conforman esta peña, cuya actividad no solo se centra en las fiestas de agosto. Además de colaborar con la adquisición de un toro en septiembre, forman parte de la organización del concurso de recortes que cada año tiene lugar en la coqueta plaza de toros, situada en un maravilloso enclave a las faldas del castillo, junto a la cuadrilla de emboladores 'Passió pel Bou'. Pero lo mejor de esta peña, asegura Andreu Ferret, uno de sus miembros, «es la gran variedad de generaciones. Somos gente de todas las edades, mayores, jóvenes… y todo convivimos muy bien, aprendemos los unos de los otros y nos une la misma pasión, el toro», concluye. No cabe duda que en el norte de Castellón, la idiosincrasia de la fiesta taurina permanece inalterable a pesar del paso del tiempo. Una gozada disfrutarlo.