El botellón se desborda

Restos de botellón en la puerta de acceso al templo de San Valero de Ruzafa. / silvia llop
Restos de botellón en la puerta de acceso al templo de San Valero de Ruzafa. / silvia llop

El párroco de la iglesia de Ruzafa envía una carta al Ayuntamiento pidiendo que tome medidas para respetar el monumento

LOLA SORIANO VALENCIA.

La diversión no debería de estar reñida con la limpieza y el respeto a los monumentos, pero en el fin de semana preFallas los entornos de las verbenas ya han dejado imágenes como la fachada principal de la iglesia de San Valero de Ruzafa llena de restos de un gran botellón.

Antes de que se inicie la semana central de Fallas el botellón ya se ha desbordado y se ha permitido que las escalinatas de acceso al templo se conviertan en una improvisada barra de bar donde realizar las mezclas de licores y el abandono de botellas y vasos.

Desde el Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio Cultural denunciaron ayer los hechos y, tal como explica el presidente, César Guardeño, «el año pasado ya advertimos que la iglesia de San Valero todos los años por Fallas amanece con restos de botellón. El pasado ejercicio ya tuvimos que pedir al Ayuntamiento que movieran unos puestos de churros y exigimos que haya una labor de prevención puesto que es un edificio declarado Bien de Relevancia Local».

También el párroco de San Valero, José Verdeguer, lamentó ayer la imagen que presentaba la zona. «Están siendo unas preFallas tremendas. No respetan el edificio y ya escribí la semana pasada una carta al Ayuntamiento pidiendo respeto porque pusieron casetas pegadas al campanario y a la iglesia», detalla. Afirma que ayer no se empezó a retirar la suciedad hasta las 9 de la mañana y precisaron dos horas para dejarlo listo.

Desde la asociación cultural que preside Guardeño recuerdan que «no sólo hay que proteger la Lonja o la zona del Mercado Central, estos monumentos también merecen unas medidas preventivas porque ya se está produciendo la ferminización de las Fallas».

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, reconoció ayer que «por desgracia estas cosas están pasando. Es cuestión de educación. Desde el Ayuntamiento queremos insistir en el uso de material no desechable para apostar por una fiesta más sostenible». También dijo que harán campañas de concienciación para que no se ensucie «y no sólo trabajar con los usuarios, también con los bares».