Astronomía

Renace el Observatorio Astronómico de Albuixech

Vista del eclipse total de luna del pasado 21 de enero desde el Observatorio Astronómico de Albuixech./LP
Vista del eclipse total de luna del pasado 21 de enero desde el Observatorio Astronómico de Albuixech. / LP
La localidad recupera el espacio puesto en marcha por un grupo de vecinos en los años 80
RAFA HONRUBIA.

El cometa Halley sigue alejándose del Sol, de nosotros. Lo hará hasta el 9 de diciembre del año 2023. Ese día emprenderá el camino de vuelta y en el año 2061 volveremos a verlo en la Tierra. En concreto, podremos contemplar su perihelio -el punto de su órbita más cercano al Sol- se producirá el 28 de julio de ese año, 75 años después de su última visita. El 1986 el paso del cometa causó furor en todo el mundo. El perihelio de Halley se produjo el 9 de febrero, por lo que se han cumplido 33 años de aquel acontecimiento que revolucionó la astronomía. La ciencia lo vivió con mucha curiosidad y entusiasmo. Se desplegaron cinco sondas espaciales para analizarlo y los aficionados a la astronomía no fueron menos. La venta de telescopios durante los meses previos a la visita estelar se disparó en España, pese a que nuestro país no ofrece la mejor observación del cometa por la latitud en la que nos encontramos. En Valencia, el interés por el cometa lo representa a la perfección un grupo de vecinos de Albuixech (l’Horta Nord). El cielo nocturno y sus astros les sedujo de tal forma que ese mismo año surgió lo que sería el núcleo de la Asociación Astronómica de este municipio. Años después, a principios de la década de los 90, el ayuntamiento acordó cederles un espacio para construir un observatorio. «Aprovechando la experiencia de Vicente Peris, quien ya disponía de un observatorio particular, surgió la idea de construir un observatorio en Albuixech, idea que se le propuso a la corporación municipal de la época, de la que se obtuvo un apoyo total desde el primer momento, facilitando los recursos necesarios y un emplazamiento adecuado como es la Casa de la Cultura», explica Miguel Montaña, actual presidente de la Asociación Astronómica de Albuixech.

El telescopio y la cúpula fueron construidos de forma artesanal por miembros de la asociación con la ayuda de Luis Dolz, propietario de un taller de construcciones metálicas. La cúpula se armó con aluminio y hierro y se operaba de forma manual. El telescopio era del tipo reflector newtoniano con un espejo primario de 400 milímetros, montura ecuatorial y controlado por un sistema electrónico.

Tanto el observatorio como la asociación astronómica estuvieron en funcionamiento prácticamente una década. En algunos momentos, la agrupación llegó a contar con un centenar de miembros y durante estos años organizaron multitud de actividades: visitas, talleres, charlas, observaciones, etcétera. «Pero los problemas técnicos surgidos por la fabricación artesanal del telescopio requerían mucho esfuerzo, lo que provocó que cada vez se hiciese menos astronomía. Esto hizo mella en los miembros de la asociación y llevó al abandono del observatorio a principios de los años 2000», señala el presidente.

Vicente Peris, Artífice

Hace un par de años el consistorio de Albuixech se puso en contacto con Ángel Flores, en aquel momento presidente de la Asociación Valenciana de Astronomía, para recuperar esta instalación. Se construyó una nueva cúpula totalmente motorizada, diseñada por el mismo Flores y montada en la Calderería Capilla de Meliana. También se rehabilitó un nuevo acceso al observatorio con las medidas de seguridad necesarias, y se instaló un telescopio donado, de nuevo, por Vicente Peris. «Es el miembro más importante tanto del anterior proyecto como del actual, se puede decir que sin Vicente no existiría ni el observatorio ni la asociación astronómica», apunta Montaña.

El Ayuntamiento de Albuixech destinó entonces 60.000 euros para la recuperación del observatorio, dinero que ha sufragado los costes de la nueva cúpula, los nuevos accesos y la compra del instrumental adicional necesario. «A raíz de la construcción del observatorio, surgió la necesidad de volver a activar la antigua asociación astronómica para que se hiciese cargo de su gestión y uso, por lo que se contactó con antiguos miembros, a los que se han unido nuevos aficionados de los pueblos de los alrededores impulsando la formación de la nueva asociación a principios del año 2018», destaca su actual presidente.

El pasado verano, el Observatorio de Albuixech renació de sus cenizas con el objetivo de acercar la ciencia y la astronomía de forma divulgativa y amena a un público de todas las edades. Durante 2018, la asociación desarrolló distintas actividades relacionadas con eventos astronómicos, como eclipses lunares o lluvias de estrellas, y también llevó a cabo varios cursos de formación de instrumental para los socios, así como talleres divulgativos pensados para el público en general. Todos los meses se programa una jornada de puertas abiertas y un día de observación exclusiva para los socios.

«Los aficionados a la astronomía tienen en común que son gente curiosa, que les gusta indagar y conocer cosas nuevas por ellos mismos, y cualquier persona puede practicarla. Una de las cosas que más nos gusta es cuando un niño mira por primera vez a través de un telescopio y exclama espontáneamente al descubrir algo que creía que solamente se podía ver en los documentales o en los libros de texto», relata el presidente de la asociación astronómica.

Astrónomos aficionados

Hace tan solo unos días saltó la noticia de que un astrónomo aficionado de Argentina había fotografiado la primera luz del estallido de una supernova. Hasta la fecha ningún científico había sido capaz de capturar la explosión de una estrella masiva, ya que las supernovas explotan al azar y la luz del estallido de choque es fugaz. La suerte se alió con Víctor Buso que apuntó a una galaxia situada a 80 millones de años luz de la Tierra para probar su nueva cámara. «Los astrónomos profesionales llevan tiempo buscando este tipo de evento», destacó en un comunicado el astrónomo de la Universidad de California en Berkele (Estados Unidos, Alex Filippenko. «Los datos de Buso son excepcionales», agregó: «Este es un ejemplo sobresaliente de una asociación entre astrónomos aficionados y profesionales».

Pero no es el único descubrimiento que han hecho astrónomos aficionados a lo largo de la historia. La vastedad del espacio y la curiosidad por entender el universo ha democratizado esta ciencia, la única en la que los amateurs pueden aportar conocimientos y hallazgos realmente sobresalientes, algunos de ellos históricos. La astronomía nos apasiona, según Montaña, porque «queremos saber el lugar que ocupamos en el universo, por el afán de conocer lo que nos ofrece la naturaleza, porque nos maravilla la belleza de los objetos celestes, por la emoción que produce descubrir el aspecto de los astros a través del telescopio». Estas emociones se apropiaron de un grupo de vecinos de Albuixech hace unos años y decidieron construir un telescopio para observar el paso del Cometa Halley por la Tierra. Y dentro de 42 años seguro que volverán a hacerlo.

La gran amenaza que supone la contaminación lumínica

Uno de los principales factores que amenazan la calidad para la observación astronómica es la contaminación lumínica. Es un problema que afecta principalmente a las ciudades debido a la iluminación artificial que aumenta considerablemente el brillo del cielo nocturno, lo que disminuye la cantidad de objetos celestes que se pueden observar. Por tanto, la ubicación de Albuixech, en el área metropolitana de la ciudad de Valencia, no es la más idónea a priori para la observación del cielo nocturno. Pero esto también tiene ciertas ventajas a la hora de contemplar las estrellas.

El presidente de la Asociación Astronómica de Albuixech, Miguel Montaña, es consciente de que esta instalación no está situada en una zona óptima para la observación astronómica. «Pero tenemos una gran ventaja: la gente que nos quiera visitar no tiene que hacer grandes desplazamientos, normalmente por la noche, para disfrutar del cielo», destaca. Además, continúa, «aquí adaptamos las observaciones a los objetos que se pueden ver desde Albuixech: la luna, los planetas y los objetos de cielo profundo más luminosos». Se puede disfrutar del cielo nocturno en cualquier sitio, solo hay que saber dónde mirar.