Reseña

La mitad del planeta será tierra salvaje o no será

El libro es un canto apasionado a la riqueza natural./LP
El libro es un canto apasionado a la riqueza natural. / LP
Edward O. Wilson plantea una teoría para salvar la biodiversidad en la era de la sexta extinción
RAFA HONRUBIA.

Edward O. Wilson sostiene que la teoría de Medio Planeta es «una solución inicial» para salvar la vida en la Tierra aunque, en realidad, suena como una petición de clemencia antes de la ejecución; una petición a gritos, por la potencia del mensaje, que nos traslada de forma sutil e inteligente. Si conseguimos, dice, destinar a la naturaleza (mantener salvaje) la mitad del planeta todavía hay esperanza de evitar el fatídico punto de no retorno. Muchos científicos han alertado de la inminencia de ese momento en el que cualquier esfuerzo ya será en balde y parece que muy poca gente atiende y entiende. Y precisamente en el aprendizaje de la biodiversidad y en el entendimiento de las consecuencias que provoca el control total que ejercemos sobre la Tierra reside el valor de este libro, que se lee como un canto apasionado a la riqueza natural desde el conocimiento científico y desde la experiencia de uno de los más reputados biólogos de nuestro tiempo.

Libros salvajes

Además de la capacidad para despertarnos del sueño, lo mejor de ‘Medio Planeta’ -editado por el sello independiente Errata Naturae dentro de la colección Libros Salvajes con el sugerente subtítulo: ‘La lucha por las tierras salvajes en la época de la sexta extinción’- es saborear el profundo conocimiento de Wilson sobre las relaciones entre el ser humano y el medio ambiente. El naturalista trabaja sus escritos con la paciencia y la tenacidad de sus amadas hormigas. Es conocida la pasión y devoción del entomólogo por estos insectos que pueblan muchos de sus textos. Sus libros le han valido dos premios Pulitzer y es considerado uno de los científicos más importantes de la historia por sus aportaciones en evolucionismo y sociobiología.

Pero lo que más seduce de la teoría que plantea Wilson es su sencillez y la forma de atrapar al lector, de hacerlo cómplice. El libro no es una guía de acción sino un texto para abrir los ojos y empatizar con el problema sin que el miedo o las consecuencias lleguen a paralizarnos. La magnitud del problema es sobrecogedora pero tiene remedio. «La solución del Medio Planeta no significa que haya que dividir la Tierra en dos hemisferios o en varias partes grandes del tamaño de los continentes o las naciones. Tampoco requiere cambiar la propiedad de ninguno de sus territorios, solo la condición de que deben permanecer intactos», dice.

La sexta extinción

En apenas 200 años (minucias temporales si hablamos en términos geológicos) de la conocida ya como era del Antropoceno, los seres humanos somos culpables de inducir al planeta a un coma tras haber causado una extinción masiva de especies: la sexta que ha conocido la Tierra en sus 4.500 millones de años. «Una exploración biogeográfica de los hábitats principales de la Tierra muestra que una representación total de sus ecosistemas y la gran mayoría de sus especies pueden salvarse dentro de la mitad de la superficie del planeta. Con un mínimo de una mitad, la vida en la Tierra se pone a salvo. Hay cálculos sobre los ecosistemas existentes que indican que, dentro de esa mitad de la Tierra, más del 80% de las especies se estabilizaría».

El planeta no se puede manejar como una nave espacial, viene a decir. La extinción masiva de la biodiversidad es nuestra propia extinción como especie. Wilson nos habla de nosotros mismos y de toda la vida que nos rodea. Somos una especie ligada a la biosfera, lo dicen nuestros genes. Así que, pese a todos nuestros aires de grandeza, y en palabras del autor: «La historia no existe sin las tierras salvajes». Por tanto, nos conviene respetarlas y cuidarlas.