¿Qué se juegan los candidatos andaluces?

Los cuatro principales candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía. /Efe
Los cuatro principales candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía. / Efe

C. CUERDO
Susana Díaz.
Susana Díaz. / Efe

Susana Díaz

Presidenta

Ha pasado de pensar que tenía ganadas las elecciones sin bajarse del autobús de la campaña a preocuparse por la posibilidad de que «las derechas» sumen para arrebatarle la investidura. De consumarse, supondría el fin de 36 años de gobiernos socialistas y un fracaso clamoroso. Mayor que el de la derrota en las primarias del PSOE frente a Pedro Sánchez. Pero es una posibilidad remota. Díaz quiso hacer una campaña con acento andaluz, porque el autonómico es el terreno en que mejor se desenvuelve, pero no lo ha conseguido. El debate nacional, sobre todo el de Cataluña, ha cubierto todo. La dirigente socialista se arriesga a sacar los peores resultados de su partido, pero ese retroceso no será óbice para que intente gobernar otra legislatura y llegar a los 40 años. Ha hecho una campaña como ha querido, sin intromisiones, porque Pedro Sánchez ha limitado su presencia a dos actos.

Teresa Rodríguez.
Teresa Rodríguez. / EP

Teresa Rodríguez

Andalucista

La candidata de Adelante Andalucía ha ido de menos a más a lo largo de la campaña. Su mensaje netamente andalucista le ha permido abstraerse de las polémicas nacionales y de paso ha eludido un posible problema porque sus posiciones no son siempre coincidentes con las de su jefe orgánico, Pablo Iglesias. Ganó el pulso al secretario general de Podemos para presentar una candidatura sin el nombre ni el logotipo del partido, y desde entonces ha tenido manos libres para hacer lo que ha querido en la campaña y en las listas. Iglesias ha tenido una participación discreta con tres mítines, en los que ha seguido el guión de Adelante Andalucía. Las perspectivas electorales de Rodríguez con su discurso andalucista y autónomo son buenas, y puede mejorar los resultados que obtuvieron por separado Podemos e IU en 2015. Rompería así el axioma tantas veces comprobado de que en política las sumas restan.

Juan Marín.
Juan Marín. / EP

Juan Marín

Gris

Tuvo un papel gris en la legislatura y no ha cambiado de tono en la campaña. Juan Marín ha estado eclipsado por Inés Arrimadas y Albert Rivera, dirigentes con un carisma indudable y que estaban empeñados en dar un barniz nacional a las elecciones andaluzas con su constante presencia. Arrimadas estuvo siete de los 15 días de campaña pisando ciudades y pueblos, y Rivera, ocho. En ese esquema, el candidato autonómico se veía obligado a realizar tareas de subalterno. Pero, en apariencia, no le ha importado jugar ese papel. Ciudadanos tiene por delante un panorama electoral estupendo que él deberá gestionar. Se ha fijado como objetivo triplicar los nueve diputados obtenidos hace tres años, y no es descabellado pensar que puede hacerlo y convertirse así en líder de la oposición. Su colaboración con los socialistas en la pasada legislatura no le ha pasado ninguna factura, y el temido abrazo del oso se ha quedado en leyenda.

Juan Manuel Moreno.
Juan Manuel Moreno. / EFE

Juan Manuel Moreno

Segundo plano

El candidato de los populares no era el que quería Pablo Casado, que se encontró con Moreno designado. Además fue uno de los puntales de Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del PP. Con este bagaje parecía difícil la sintonía, pero, al decir de los suyos, la hubo. Y si no fue así se las arreglaron para que lo pareciera. Ambos se juegan mucho en este envite. Casado, reafirmarse como líder nacional del PP ante unas elecciones generales, cuya convocatoria es cuestión de meses. Moreno, seguir como líder en Andalucía. Han apostado todo a que el PP sea la segunda fuerza y mantenga el liderato del centroderecha. El presidente del partido se ha empleado a fondo y ha estado casi toda la campaña a pie de obra, con un discurso cada día más beligerante con el Gobierno de Pedro Sánchez, porque para Casado ese era el rival. Moreno, en segundo plano, ha puesto las gotas de realidad autonómica.

Francisco Serrano
Francisco Serrano / EP

Francisco Serrano

Sorpresa

Sorpresa: El número uno de VOX en Andalucía encabeza la lista de Sevilla y tiene posibilidades de entrar en el Parlamento autonómico. Es un exjuez destituido por prevaricación, pero sobre todo es un personaje polémico que se declara, por ejemplo, «víctima del yihadismo de género». Un perfil muy del gusto del líder del partido, Santiago Abascal, que puede salir de estas elecciones como un dirigente clave para el futuro del centroderecha. A rebufo de la ola ultraderechista que recorre Europa, VOX ha encontrado su lugar bajo el sol después de varias presencias electorales testimoniales. Su nombre ha estado en boca de todos los candidatos y su ingreso en la Cámara andaluza se da casi por descontado. La favorita para obtener el escaño no es Serrano, es Luz Belinda Rodríguez, cabeza de lista por Almería y exsoldado del Ejército del Aire, que dejó los cuarteles, según cuenta, para ser madre y ama de casa.

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