Naranjas gratis al no poder venderlas

Un hombre recoge las naranjas que un agricultor de Benidoleig ha decidido regalar. / B. Ortolá
Un hombre recoge las naranjas que un agricultor de Benidoleig ha decidido regalar. / B. Ortolá

La caída de precios marca el fin de una temporada catastrófica para la citricultura | La crisis del sector lleva a situaciones como la de un agricultor de Benidoleig que ha colocado un cartel en el que invita a coger la fruta sin pagarla

B. ORTOLÀBENIDOLEIG.

Una imagen vale más que mil palabras y esta ilustra a la perfección la situación del sector citrícola valenciano cuando termina una temporada que ha sido calificada de catastrófica. Un agricultor de Benidoleig ha hecho visible lo que muchos han venido diciendo a lo largo de los últimos meses: Se pierde menos regalando la naranja que recogiéndola.

Este vecino de El Verger, localidad de la Marina Alta, ha colocado un cartel en la parcela que tiene en el término de Benidoleig, al lado de la carretera CV-731, que expresa con unas pocas palabras el sentir de muchos citricultores valencianos. En él se puede leer: «Si quieres naranjas gratis, cógelas» , invitando a llevarse las mandarinas gratis a todo aquel que quiera.

La temporada ha sido terrorífica. La campaña ha supuesto que el precio en algunas comarcas como la de la Safor haya caído un 80% respecto a los del año anterior. El coste de producción de un kilo de naranja se sitúa en torno a los quince céntimos el kilo. Durante este invierno se ha llegado a pagar al agricultor once o doce céntimos el kilo. Es decir, ha tenido que vender por debajo del precio de coste. La contrapartida es que el consumidor ha debido abonar en el supermercado casi un euro por la misma cantidad. Algo que ha hecho poner el grito en el cielo a los productores que han visto como su economía se ha desmoronado en unos pocos meses.

El precio de los cítricos se ha desplomado un 80% en un año en algunas comarcas valencianas

La entrada de fruta de países no europeos como Marruecos o Suráfrica y el veto ruso han sido otra de las causas que explican el brutal descenso y que ha puesto en una situación muy complicada a los citricultores valencianos.

Así lo reconocían ayer a este periódico vecinos del propietario que ha decidido regalar las naranjas. Este caso es uno más entre muchos y estos lo achacan a la «competencia desleal» que llega desde el norte de África y a la que «Europa no le ha puesto impedimentos, pese a que en estos países de procedencia se están utilizando productos prohibidos por la Comunidad Europea».

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha llevado hasta la Comisión Europea datos de la propia administración comunitaria que evidencian cómo las importanciones de cítricos están comiendo el terreno a las naranjas y mandarinas españolas.

El documento revela que entre marzo y mayo de 2018 la presencia de naranjas procedentes de Egipto en el mercado comunitario creció hasta casi un 17%. A la par, la comercialización de cítricos producidos en países comunitarios cayó hasta un 17,5% en el mismo periodo. Y con Sudáfrica pasaba prácticamente lo mismo.

La iniciativa del vecino de El Verger evidencia la situación crítica del sector y funciona. Ayer mismo varias personas pararon con sus coches para recoger un par de bolsas. Primero una familia de Vigo que vive en Madrid y que veranea en Xàbia. El bancal lo descubrió el padre en uno de sus paseos con bicicleta. «Me parece una buena idea para que no se pierdan las naranjas», dijo.

Las exportaciones de países no comunitarios han aumentado durante los últimos ejercicios

Este vigués reconoció que no conocía exactamente la situación en la que se encuentra el mundo de la naranja, «es una pena porque el producto es muy bueno». Lo mismo señaló un inglés que reside en Orba, «este producto es mucho mejor que el que llega a nuestro país, tiene una dulzura increíble». Tampoco conocía el problema al que se enfrentan los agricultores y reconoció que la propuesta del dueño de la zona abancalada «es admirable, prefiere que la gente pueda cogerlas a tirarlas».

Los vecinos de Beniarbeig apuntan además que es «una forma de no perder mucho más dinero. Si decides recoger la naranja y llevarla a un almacén o cooperativa, te va a suponer un gasto, puesto que muchas veces debes contratar a alguien más para que te ayude. Al menos así, al menos tiene quién le retire la fruta del árbol sin suponer un gasto».

Los agricultores valencianos se concentraron en el centro de Valencia el pasado siete de abril reclamando soluciones para que la situación no se vuelva a repetir en años venideros. Consideraron necesario, entre otras medidas, que haya ayudas directas para los pequeños citricultores si se han visto afectados negativamente esta campaña con pérdidas.

También reclamaron una revisión de todos los acuerdos firmados por la UE con países terceros en lo que afecta a las concesiones favorables a las importaciones de cítricos y la aplicación de la cláusula de salvaguarda.