El estudio que indulta a los diésel

Vehículos en una gasolinera. /Avelino Gomez
Vehículos en una gasolinera. / Avelino Gomez

Cambiar la flota de vehículos diésel antiguos por nuevos de gasolina aumentaría las emisiones de CO2 en las grandes ciudades

LP

Cambiar los vehículos diésel de más de diez años por nuevos de gasolina aumentaría hasta un 2% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en las grandes urbes españolas. Sin embargo, si la flota diésel española anterior a 2009 fuera sustituida por nuevos vehículos diésel (E6 Temp), las emisiones de CO2 descenderían hasta un 6% en las ciudades y un 22% en las carreteras.

Así lo asegura un estudio desarrollado por investigadores del Instituto CMT-Motores Térmicos de la Universitat Politècnica de València (UPV) y recientemente publicado en la revista Energies. Las conclusiones del mismo inciden en la necesidad de renovar la flota de vehículos antiguos, pero ponen en duda la «los vetos a los vehículos diésel nuevos (E6 Temp) y su demonización».

Serrano: «La solución no pasa necesariamente por los vehículos de gasolina, y tampoco por los eléctricos»

En este sentido, José Ramón Serrano, investigador del Instituto CMT-Motores Térmicos de la UPV e investigador principal del trabajo, señala «la importancia de sustituir los vehículos diésel anteriores a 2009 -equipados con motores Euro 4- para disminuir la contaminación del tráfico en las ciudades, pero la solución no pasa necesariamente por los vehículos de gasolina, y tampoco por los eléctricos, que tienen todavía muchas limitaciones».

«Respecto a los primeros», prosigue Serrano, «en nuestro estudio demostramos que, aunque cambiar los diésel antiguos por gasolina nuevos mejoraría la calidad del aire respirado en las grandes ciudades, la medida aumentaría las emisiones de CO2 en estas, y no contribuiría a sus políticas urbanas para frenar el cambio climático, sino más bien todo lo contrario, lo aceleraría. La opción más adecuada es cambiar los diésel antiguos por nuevos diésel E6 Temp, pues se mejoraría igualmente la calidad del aire urbano y se reducirían notablemente las emisiones de CO2».

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores del CMT-Motores Térmicos de la UPV ensayaron y registraron, durante seis meses y en un banco de pruebas del Instituto, el nivel de emisiones de los diferentes motores, teniendo en cuenta también distintos escenarios posibles en función de su altitud sobre el nivel del mar, ya que el nivel de emisiones está directamente relacionado con ella, siendo mayores las emisiones, por este motivo, en Madrid que en Barcelona. Así, simularon el comportamiento de estos motores en dichas ciudades, además de en autopistas y carreteras tanto españolas como europeas.

En ciudades como Barcelona, ubicada al nivel del mar, el estudio constata que las emisiones de CO2 podrían reducirse un 6,2% cambiando diésel antiguo por diésel nuevo, mientras que, si el cambio se hiciera por un vehículo nuevo de gasolina, las emisiones de CO2 podrían incluso aumentar. Lo mismo ocurriría en Madrid. En el primero de los casos, la capital de España reduciría sus emisiones de CO2 un 5,9%, mientras que, con motores gasolina, las emisiones de gases de efecto invernadero se incrementarían.

Los investigadores José Ramón Serrano y Roberto Tabet.
Los investigadores José Ramón Serrano y Roberto Tabet. / LP

Descenso casi idéntico de NOx en la sustitución por nuevos diésel o gasolina

Así mismo, el estudio concluye también que, tanto sustituyendo los vehículos antiguos por nuevos diésel o gasolina, las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) bajarían de forma casi idéntica, alrededor de un 45% en la ciudad de Madrid.

Roberto Tabet, investigador también del CMT-Motores Térmicos y coautor del estudio, lo resume del siguiente modo: «El cambio de toda la flota diésel del país anterior a 2009 por nuevos vehículos diésel reduciría las emisiones de CO2 hasta un 6%, en el caso de las ciudades, y hasta un 22% en las carreteras españolas. En este último caso, si el cambio fuera por gasolina, las emisiones se reducirían un 7% menos; mientras que en las ciudades podría aumentar hasta un 2%».

Atención a la huella de carbono «de la cuna a la tumba»

En opinión de Serrano, este estudio refrenda la necesidad de renovar la flota lo antes posible, incentivando políticas que faciliten y orienten correctamente dicha renovación, utilizando las tecnologías disponibles y que el mercado tiene plenamente aceptadas para que los beneficios medioambientales se cristalicen a corto plazo.

«Los diésel de más de 10 años contaminan demasiado para los estándares actuales, por lo que hay que impulsar políticas enfocadas a la renovación de esta flota anticuada. Además, en lo que se refiere las a emisiones de gases de efecto invernadero, las políticas han de atenerse a la huella de carbono de cada tecnología en toda su vida útil -de la cuna a la tumba, como dicen los ingleses- y no sólo en su uso urbano, ya que es un fenómeno global, hecho que, desgraciadamente, no está recibiendo suficiente atención por parte de los legisladores», concluye Serrano.