La importancia de una fábrica para la economía de toda una región

La factoría Ford ha producido más de 11 millones de automóviles en Valencia.:: ford/
La factoría Ford ha producido más de 11 millones de automóviles en Valencia.:: ford

La presencia de una planta de automóviles como la de Ford en Valencia supone un riego constante de dinero a todas las capas de la economía, de los proveedores a la hostelería, el comercio y la actividad en todos los sectores

Por cada euro invertido en la industria del automóvil se generan 17 euros inducidos en la economía. Si tenemos en cuenta que Ford ha invertido en Almussafes 2.300 millones de euros, la ecuación nos da más de 39.000 millones de movimiento en la economía valenciana. Otros estudios señalan que, por cada trabajador que hay en una fábrica de coches, hay al menos dos puestos de trabajo directos en la industria auxiliar, sin computar a los de la industria terciaria y de servicios. Eso significa que Ford, con 8.300 empleados, induce al menos 16.600 trabajadores más en la industria proveedora, y si sumamos los que prestan servicios a estas empresas, los transportistas, los equipos de mantenimiento externos, los de limpieza, las empresas de marketing y diseño, los ingenieros que, trabajando en empresas proveedoras lo hacen en otros proyectos o para otros fabricantes. Más de 25.000 personas dependen directamente de lo que sucede en la planta de Almussafes.

Cada vez que un coche sale de la cadena de producción ya tiene adjudicado un comprador, sea un cliente final o un importador que cuenta con vender el coche debido a su publicidad. De los 25.000 euros de precio medio que puede tener en la actualidad uno de los modelos fabricados en Valencia unos 5.000 son impuestos, unos 2.000 deberían ser el margen comercial de la fábrica -aunque la feroz competencia los ha reducido a cotas entre el 3 y el 5 por ciento del total del negocio-, y el resto del dinero llega a la fábrica y se divide en los gastos corrientes, como salarios, luz, impuestos. y los gastos en componentes, que llegan a empresas que, a su vez también deben pagar sus salarios, sus costes fijos, impuestos... y nuevos proveedores, y así hasta llegar a cada una de las 16.000 piezas que componen hoy en día un automóvil.

Multipliquemos este efecto que se produce en un coche por los casi 2.000 que salen de Almussafes a diario, unos 400.000 al años si se cumplen los pronósticos para este 2015. Las cifras son mareantes, y permiten que los empleados de la fábrica y de los proveedores sientan confianza en la economía, gasten su diseño en salir a cenar, comprar ropa, viajar o adquirir un coche, las empresas inviertan en maquinaria, abran nuevas líneas de negocio, miren al exterior para extender su presencia fuera de nuestras fronteras e incluso que el más sencillo de los operarios del proveedor más pequeño se sienta partícipe de esa gran maquinaria que supone la industria del automóvil.

En Valencia hay una fábrica de coches de Ford que supone un claro impulso a la economía, en Zaragoza hay una de Opel, en Barcelona está la planta de Seat, que también fabrica modelos de Audi, y la de Nissan, de turismos, furgones y 4x4, en Navarra hay una fábrica de Volkswagen, Renault tiene una planta en Palencia y otra en Valladolid, además de una de cajas de cambios en Sevilla, Peugeot-Citroën tienen centros de producción en Madrid y en Vigo, Iveco monta camiones en Madrid y furgones en Valladolid y Mercedes, furgones y monovolúmenes en Vitoria. Todas ellas son núcleos de fabricación y exportación, de empleo y riqueza, de millones de coches fabricados cada año que circularán en todo el mundo, comprados por clientes cuyo dinero, principalmente, llega a la economía del país.

Por este motivo en España la industria del automóvil se ha convertido en la locomotora que está tirando de la economía, exportando productos de alto valor de forma masiva para que las divisas, mucho más importantes que las del socorrido turismo, entren en España y generen una riqueza que alcanza a toda la sociedad.

La renovación y apuesta que Ford ha realizado por Almussafes merece el máximo reconocimiento de todos los valencianos y está permitiendo que la industria local y las Pymes se conviertan en multinacionales del sector de la automoción

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