Inquietud en Ford tras anunciar Volkswagen que reduce el 30% de plantilla por el coche eléctrico

Zona de la cadena de montaje de la factoría de Ford Almussafes. / j. signes
Zona de la cadena de montaje de la factoría de Ford Almussafes. / j. signes

La firma germana recortará en Alemania 7.000 empleos hasta 2023 ya que los enchufables requieren menos mano de obra

Á. M./J. M. CAMARERO

No por anunciada inquieta menos la cercanía de un cambio. La transformación de la producción de automóviles, pasando de los motores de combustión a los eléctricos ya empieza a tener efectos en las grandes compañías. Volkswagen ha anticipado que prescindirá de entre 5.000 y 7.000 puestos de trabajo en Alemania en los próximos cinco años. Lo ha hecho, además, de forma oficial mediante un comunicado apenas 24 horas después de que su presidente, Herbert Diess, lo anticipara: «Construir un eléctrico supone un 30% menos de esfuerzo que uno propulsado por un motor de combustión interna», indicó. «Necesitaremos hacer recortes», advirtió.

La noticia ha caído en la factoría Ford de Almussafes y su red de proveedores como la constatación de que el actual modelo de actividad está en tiempo de descuento, teniendo en cuenta que la firma alemana es desde hace unos meses el socio (y modelo de referencia) de la compañía del óvalo para repartirse la producción de los vehículos comerciales y furgonetas.

En el caso valenciano, ya no es posible recurrir a jubilaciones o suprimir trabajadores temporales

Los planes del gigante alemán no supondrán despidos, ya que se llevarán a cabo a través de las jubilaciones de sus trabajadores, que dejarán de cubrirse con nuevos empleados, como ocurría hasta ahora. Sin embargo, en el caso de Ford, la progresiva reducción de plantilla de los últimos años hace imposible esa vía, ya que el personal en edad de poder jubilarse o prejubilarse es mínimo y ya no dispone de trabajadores temporales o eventuales que puedan permitir ajustes sin tocar a los fijos. Además, se espera que de forma inminente llegue la decisión de la reestructuración continental que puede incluir el cierre de instalaciones y una reordenación de la producción en las ocho factorías que Ford tiene en Europa.

Sin margen en Almussafes

El modelo que ofrece Volkswagen se basa en un plan de ajuste para financiar inversiones en el coche eléctrico autónomo, según ha anunciado la empresa, refiriéndose a «la automatización de las tareas rutinarias». Volkswagen ha anunciado una inversión adicional de 8.000 millones de euros hasta 2023 en lo que denomina «temas del futuro», especialmente en la electrificación de sus modelos y la conducción autónoma.

Se trata de uno de los primeros anuncios que todo el sector da por hecho que habrá en la automoción en los próximos años, como consecuencia de las exigencias regulatorias de los gobiernos en la transición energética, que apuesta por el final de la combustión. Aunque España no está incluida por ahora en ese plan de Volkswagen, el 'Marco Clima y Energía' establece el fin de los modelos de combustión matriculados a partir de 2040. Por eso, las patronales del sector han venido advirtiendo del riesgo que corría la industria si no hay apoyos. Y recuerdan que de la fabricación del diésel dependen 40.000 empleos, de 17 fábricas, de donde salen 1,2 millones de vehículos de gasoil cada año.

Aunque en general la industria asume la noticia con voluntad de adaptarse al cambio, no sin protestas, son los sindicatos europeos los que se han movilizado de forma más contundente, ya que una de las pocas cosas que están claras es que estos nuevos tipos de vehículo necesitan menos personal de montaje, se hacen innecesarios muchos componentes que hasta ahora daban empleo en la industria auxiliar y la producción de baterías está dominado a día de hoy principalmente por China, que hace años que firmó tratados comerciales preferentes con los países africanos que atesoran las minas de litio, cobalto o níquel, minerales básicos para estos dispositivos.

Aplicando los cálculos del alemán Instituto Fraunhofer, hasta 7.000 trabajadores en términos absolutos pueden perder su empleo en la Comunitat Valenciana como resultado de esta transformación. Y eso que estas cifras tienen en cuenta los nuevos puestos generados en electrónica de potencia y producción de batería, pero no incluyen el impacto en el empleo indirecto ni el efecto en el mercado de reposición.