Un ingeniero todoterreno

Un ingeniero todoterreno
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Salvador Puigdengolas, decano del Colegio de Industriales autonómico, hizo las prácticas en Ford, participó en la construcción del Puente de las Flores y ahora compagina el decanato con su trabajo en La Fe

INÉS HERRERO

Nacido en Madrid, criado en Cuenca y afincado en Valencia desde los quince años, Salvador Puigdengolas no olvida sus raíces gaditanas, y castellonenses, ni tampoco su ascendencia madrileña, como orgulloso bisnieto del coronel Ildefonso Puigdengolas, héroe de la guerra de Cuba y que se mantuvo leal a la República hasta su muerte en octubre de 1936.

A sus 44 años, este ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Valencia firma un abultado curriculum que incluye dos másteres, uno en prevención de riesgos laborales y otro sobre organizaciones saludables e innovación en la gestión de personas, complementados con formación de diversa índole. Casado y padre de tres hijos, el decano autonómico de los ingenieros industriales inició su trayectoria profesional con unas prácticas de nueve meses en Ford, en la oficina de producción de la planta de carrocerías de Almussafes.

Después de esa primera incursión en la industria de la automoción, quiso probar en la construcción, un mundo que conocía por su padre, que fue jefe de área del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (Iryda) -precursor de Tragsa-. Tras su paso por una empresa de prefabricados de hormigón, profundizó su formación en materia de riesgos laborales y trabajó como adjunto a la dirección facultativa en las obras de construcción del Puente de las Flores y coordinador en ese ámbito.

Fue entonces, en 2002, cuando dio el salto a la administración pública. Primero como técnico del Gabinete de Seguridad e Higiene de Valencia, dependiente de la Conselleria de Economía, un lustro después en el seno del Instituto Valenciano para la Seguridad y Salud en el Trabajo (Invassat) y, ya como funcionario de carrera, en 2016 recaló en la Conselleria de Sanidad.

Desde el pasado mes de febrero es jefe de servicio en La Fe, en el departamento de ingeniería al que se había incorporado un año antes. En enero pasaba de representante provincial de los ingenieros industriales a decano autonómico y, de ahí, que ahora compagine sus responsabilidades institucionales con las profesionales y familiares.

«Organización y logística». Esa combinación, según Puigdengolas, es clave para compaginar todas esas facetas sin morir en el intento. Y en la organización de la logística familiar, es su esposa Miriam quien se lleva los agradecimientos por cuadrar los horarios de modo que pueda compaginar sus obligaciones laborales con la vida familiar.

Incluso cuando, de madrugada, se encarga de realizar pruebas nocturnas en el centro hospitalario para que los usuarios no se vean afectados. Los días que toca llevar a cabo revisiones periódicas de los centros de transformación o cambiar válvulas de las instalaciones de agua caliente, por ejemplo, al acabar esas tareas vuelve a casa para darse una ducha y llevar al colegio a sus hijos, dos niños de ocho y cuatro años y una niña de dos años y medio. Y, de ahí, al trabajo.

«Voy corriendo de aquí para allá, con la moto de lado a lado, la suerte es que en Valencia está todo cerca», relata Salvador Puigdengolas.

Socio y accionista del Valencia , cedió su pase a un amigo para pasar en familia todo el tiempo posible. Ir al cine juntos o comer fuera figuran hoy entre sus planes favoritos, al igual que jugar con barcos teledirigidos junto a sus hijos, a quienes asegura haber transmitido su pasión por la saga Star Wars.

Como representante de los ingenieros industriales, su gran reto es modernizar el colegio y «adaptarlo a los nuevos tiempos, que requieren colegios profesionales al servicio de la administración, las empresas, la ciudadanía y los colegiados». Y asegura que, de momento, los resultados son satisfactorios.

Otra de sus prioridades es «poner en valor al ingeniero industrial, que ahorra costes y busca la eficacia en la gestión» y sacar pecho de la valencianía de empresas como Porcelanosa, Istobal o Dulcesol. Para Puigdengolas, es fundamental aumentar el peso de la industria en la economía valenciana, como generadora de «empleo estable y de calidad» y garantía para que «los vaivenes de las crisis nos sacudan lo menos posible». A nivel colegial, quiere potenciar una bolsa de empleo para poner en contacto a las empresas con unos profesionales a los que ayudan a estar «a la vanguardia de formación y el conocimiento».

 

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