El fin de Thomas Cook, la empresa que inventó los viajes organizados

Thomas Cook./Wikipedia
Thomas Cook. / Wikipedia

La compañía no ha podido lograr 227 millones de euros para recapitalizar una deuda de algo más de 1.000 millones de euros

I. ASENJO

Por solo un chelín, Thomas Cook programó un viaje en tren para los 570 miembros de la Sociedad de la Templanza interesados en asistir a un mitin antialcohol en 1841 entre Leicester y Nottingham. Llegó a un acuerdo con la empresa ferroviaria para obtener un porcentaje por la venta de cada billete, que incluía la ida y la vuelta, partida de críquet, baile y bocadillo de jamón. ¿La distancia? 19 kilómetros. Un carpintero y pastor protestante acababa crear el primer viaje organizado del mundo.

El modelo cuajó y tiró hacia adelante. Los viajes se repitieron durante varios veranos seguidos y fueron extendiénsose por otras localidades británicas. En 1855 Thomas Cook se puso como meta cruzar el Canal de la Mancha para visitar París y, a partir de allí, extendió las ofertas de visitas a otros destinos europeos. Posteriormente organizó la primera excursión a Estados Unidos en 1866 y la primera vuelta al mundo en 1872.

Durante las décadas siguientes, la compañía se expandió a hoteles, resorts, cruceros y aerolíneas. Hoy, casi dos siglos después ha quebrado la primera agencia de viajes moderna y su bancarrota pone fin al touroperador más importante del mundo, una empresa a la que se le atribuye el cambio del panorama turístico mundial. La compañía no ha podido lograr 227 millones de euros para recapitalizar una deuda de algo más de 1.000 millones de euros. Al cierre del ejercicio 2018, Thomas Cook tenía 21.000 empleados en 16 países, entre ellos España -el mayor mercado de la compañía.

«La compañía ha cesado sus operaciones con efecto inmediato», decía el comunicado. Tan inmediato que se han quedado 150.000 turistas británicos 'tirados' cuando disfrutaban de sus vacaciones en el extranjero, por lo que el Gobierno se ha visto obligado a poner en marcha un programa de repatriación que traerá de vuelta a sus ciudadanos a lo largo de las próximas dos semanas.

Como operador turístico y aerolínea, el grupo actualmente generaba aproximadamente 11.000 millones de euros por año para unos 20 millones de clientes en todo el mundo: Maldivas, Tailandia, China, pero principalmente en el sur de Europa. y en el mediterraneo. Canarias, Baleares y Antalya (Turquía) son sus destinos emblemáticos.

Solo a Canarias, entre enero y agosto de este año, ha trasladado a 2,6 millones de turistas. En las islas hay afectados por la quiebra 25.000 británicos a los que se les ha cancelado de forma automática las vacaciones. Esta quiebra agrava los problemas del sector del Archipiélago, que lleva varios meses encadenando bajadas de turistas alemanes, hasta un 24,6% en agosto con respecto al mismo mes del año anterior.

Privatizada en los años 70

Con el tiempo, el hijo de Thomas Cook, John Mason Cook, se hizo cargo de la compañía a la muerte de su padre en 1892, y permaneció en manos de la familia durante principios del siglo XX.

A finales de 1920, los nietos de su fundador vendieron el negocio a los propietarios belgas del Orient Express, pero con el estallido de la II Guerra Mundial fue nacionalizado por el Gobierno británico a fin de salvarlo de una posible ocupación nazi.

En la posguerra, la empresa volvió a florecer al ofrecer paquetes vacacionales al extranjero, aunque con el tiempo tuvo que hacer frente a una creciente competencia y fue privatizada en los años 70.

En 1992 fue comprada por el banco alemán Westdeutsche Landesbank y, en 1999, se estableció la aerolínea Thomas Cook. En 2001 pasó a manos de otra compañía alemana, C&N Touristic AG, y se procedió a la apertura de tiendas para la venta de paquetes turísticos y se amplió el negocio en el extranjero.

El siglo XXI fue el momento más difícil para la compañía por la revolución digital y el auge de las compras de vacaciones y billetes de avión por internet, así como el aumento del número de compañías de billetes baratos.

En verano de 2007 se formó el grupo Thomas Cook de la fusión de Thomas Cook AG (sucesor de Thomas Cook&Son) y el grupo MyTravel, que se convierte en empresa cotizada al dar el salto en la bolsa de Londres y de Fráncfurt. Ambas compañías esperaban ahorrar unos 75 millones de libras al año por las sinergias resultantes de la integración de ambos negocios.

En los últimos años, Thomas Cook acumuló deuda, a lo que se sumaron problemas como las fluctuaciones de las divisas, desastres naturales como huracanes, o la incertidumbre que ha generado el «brexit», ya que mucha gente ha evitado viajar al extranjero. En 2018 los analistas dieron la voz de alarma afirmando que el grupo debería llevar a cabo una división de su negocio para recuperar la salud de sus cuentas

Hasta su colapso, Thomas Cook vendía paquetes turísticos a 19 millones de personas en el Reino Unido y el mundo en más de 15 países, y disponía de 560 sucursales.

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