Lladró: Una compañía universal que busca un futuro más allá de la familia fundadora

Acceso a la empresa Lladró. /Manuel Molines
Acceso a la empresa Lladró. / Manuel Molines

La histórica empresa pasó a manos del fondo PHI en 2017 y ahora afronta su segundo ajuste laboral en dos años

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

La empresa que fundaron los tres hermanos Lladró a principios de los años 50 dejó de ser familiar en 2017, cuando el día de Reyes se ejecutaba la venta al fondo español PHI Industrial. La intención de los nuevos dueños era volver a beneficios con una reorientación del negocio.

Más allá de las figuras, se ha querido desarrollar las posibilidades de generar nuevos productos como elementos de iluminación, velas, esencieros, joyería y nuevos elementos de decoración. La compañía salía de un fuerte ajuste que redujo en un tercio el personal y la intención de la nueva propiedad era reimpulsar la marca con el equipo que se tenía.

Sin embargo, esto no ha podido ser completamente así. En 2017, el primer año completo con nuevos gestores y el último disponible, la empresa registró unas pérdidas de 10,8 millones de euros. El dato significa una reducción del 84% frente a las del año anterior.

Además, teniendo en cuenta las propias venta de producto, sin amortizaciones de deuda y otras obligaciones, los números ya no son rojos y el resultado de explotación se sitúa en 1,1 millones frente a las pérdidas de 12,15 millones de 2016. También la cifra de negocio ha crecido hasta los 31,4 millones tras registrar un año antes 29,5 millones, apuntándose una mejoría del 6,3%.

El problema es que esto ha venido acompañado finalmente de la aplicación de un expediente de regulación temporal de Empleo (ERTE) que arrancó en octubre de 2018 y que se está aplicando a 270 empleados durante 123 días que se reparten hasta marzo de 2020. La idea era que esto permitiera dar un margen de adaptación hasta que los cambios empezaran a ofrecer rendimiento... pero no ha sido suficiente.

Nuevos ajustes

En mayo de 2019 se votaba un expediente de regulación de empleo para el despido de 76 empleados, repartidos entre las cuatro empresas que conforman el grupo: 34 en Porsa, 29 en Lladró SA, ocho en Daisa y cinco en Arte y Porcelanas. Según explicaba en un comunicado al inicio de las negociaciones la empresa, justo un mes antes: «La sostenibilidad a largo plazo de la compañía exige ajustar los recursos a su tamaño de negocio actual y esperado para los próximos años, con el objetivo de garantizar la viabilidad futura de la empresa».

Sin embargo, en esta ocasión la medida no ha ido acompañada de paz social o, al menos, de un acuerdo, ya que los trabajadores de Lladró SA votaron mayoritariamente en contra del acuerdo entre sindicatos y dirección para ejecutar un expediente de regulación de empleo en la empresa, mientras que los de la filial Daisa sí lo aceptaron.

En el caso de Lladró SA y Daisa, el acuerdo recoge que las indemnizaciones sean de 25 días por año trabajado. La medida podría afectar a trabajadores de cualquier edad, aunque aproximadamente un 65% de la plantilla está «en edad jubilable o de prejubilación».

En Porsa y Arte y Porcelanas, el acuerdo contempla una indemnización de 20 días por año trabajado, más 24 mensualidades de convenio especial con la Seguridad Social. De estas empresas saldrán un total de 39 trabajadores, nacidos entre 1957 y 1960, de entre 59 y 62 años, que se presentaron voluntarios para prejubilarse.