Dia quintuplica el sueldo de su consejero delegado pese al ERE

El magnate ruso Mikhail Fridman, que controla Dia a través de la sociedad instrumental L1. / Reuters
El magnate ruso Mikhail Fridman, que controla Dia a través de la sociedad instrumental L1. / Reuters

El ex jefe ejecutivo de Lidl cobrará tres millones como fijo, aparte de otros incentivos, tras ratificarse el acuerdo financiero con la banca

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El magnate ruso Mikhail Fridman y sus socios en la firma instrumental LetterOne (L1), accionista mayoritario de Dia con el 69,76% de los títulos, exhibieron este viernes su capacidad de control en la compañía al aprobar en junta general extraordinaria y con «mayoría suficiente» -los minoritarios votaron en contra- un incremento del 400% en el sueldo de su consejero delegado, que percibirá tres millones como fijo y otros incentivos aparte. Y ello pese a que la tercera cadena de supermercados del país presentó a principios de año un expediente de regulación de empleo (ERE) para 2.064 empleados porque el grupo arrastraba una deuda de más de 1.400 millones.

El número de despedidos se redujo finalmente a 1.604, casi el 5% de su plantilla, si bien una vez completadas las recolocaciones en otros centros de la cadena serían 1.248. CC OO recurrió el ERE ante la Audiencia Nacional, que aún no ha fallado sobre su legalidad. Asimismo, el grupo echará este año el cierre definitivo a 219 tiendas, al menos, pues de otras cuarenta (hasta sumar 258) aún no se sabe su futuro y todo sin más contrapartida que un presumible ahorro de gastos a medio plazo, pues a corto habrá menos ingresos.

Karl-Heinz Holland fue nombrado consejero delegado (CEO) de Dia a finales de mayo, al consolidar L1 la mayoría de control tras su OPA, que aunque sólo pagó 0,67 euros por título hoy día valen un 24% menos. Fue jefe ejecutivo de la cadena alemana de gran descuento Lidl durante 23 años y lideró su expansión por Europa. Y ahora se asegura un sueldo de ejecutivo bancario, al menos, hasta finales de 2022. Aparte de quintuplicar los emolumentos fijos de su antecesor, la compañía le pagará la casa y el coche junto a varios seguros (por valor de hasta el 1 Además, participará en el sistema de incentivos por objetivos que comenzará el año próximo.

Los dueños de Dia lo justifican en que deben «atraer y retener el talento necesario»; de hecho, cada miembro del consejo de administración recibirá un mínimo anual de 100.000 euros (para el presidente serán 250.000) más otras cantidades aparte por formar parte de algunas comisiones. La banca acreedora, aunque no satisfecha, ha aceptado tras ratificar también la junta el acuerdo financiero que suscribieron a finales de junio para asegurar su estructura de capital a largo plazo.

La ampliación, antes de 2020

La principal medida es una ampliación de capital por 600 millones antes de finales de año, de los que 100 millones quedarán «sujetos» a los accionistas minoritarios y al «apetito del mercado» porque Fridman no lo contemplaba en un principio y el resto los tiene asegurados con varias entidades financieras. Por su parte, la banca acreedora prestará a Dia 200 nuevos millones -a tres años de plazo y con un margen del 7%- y darán una línea de crédito «confirming» por otros 71 millones (y un margen del 5,5% en este caso) para anticipar pagos a proveedores.

Con todos estos fondos -los 271 millones facilitados por la banca «serán utilizados según las necesidades del negocio» y los 100 extra de la ampliación de capital-, los responsables de Dia consideran «asegurado el futuro del negocio», lo que incluye también el pago de 306 millones por los bonos que vencían a finales de julio. En cualquier caso, se ratifican el resto de condiciones acordadas el 20 de mayo por L1 y la banca, empezando por el aplazamiento hasta el 31 de marzo de 2023 del vencimiento de su crédito sindicado de 912 millones. Para el resto de financiaciones bilaterales se prorrogan hasta «no antes de 2021» sus fechas de vencimiento respectivas, con el compromiso de extenderlas si no se dan causas para su ejecución.

Además, no habrá amortizaciones anticipadas y el dinero de la venta de activos -se estima sacar unos 100 millones por las perfumerías Clarel y los supermercados mayoristas Max Descuento- se reinvertiría en el grupo. A cambio, además de otorgar más garantías a los acreedores y mayores intereses -se han duplicado e incluso triplicado para las nuevas operaciones-, la cadena constituirá nuevas filiales -por ejemplo, englobará en una sociedad aparte sus negocios en Portugal, Brasil y Argentina- y, sobre todo, no distribuirá dividendos hasta que toda esa financiación «haya sido totalmente repagada».