La Cámara tacha de «deriva muy peligrosa» el asalto secesionista a la Cambra de Barcelona

El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, junto a otros miembros de la asamblea de la institución./ Jesús Signes
El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, junto a otros miembros de la asamblea de la institución. / Jesús Signes

Una candidatura impulsada desde la Asamblea Nacional Catalana se hace con la mayoría en la entidad económica

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

El asalto por parte de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) de Cambra Barcelona, no ha gustado en su homóloga valenciana por lo que supone de politizar una institución económica como esta desde un planteamiento de enfrentamiento con España, Madrid y las empresas del IBEX.

La candidatura Eines de Pais, liderada por Joan Canadell, consiguió el miércoles la mayoría absoluta en la asamblea de la institución con un mensaje puramente independentista y el firme propósito de extender el desafío soberanista a una nueva esfera de la sociedad civil.

La movilización se considera la clave de este resultado que arrincona al empresariado tradicional

«Lo que ha sucedido no tiene comparación con nada que haya pasado antes», advierte el presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata. «Tenemos que verlo todo con muchísimo cuidado, porque el problema es que allí, con lo que está pasando, se esta cogiendo una deriva muy peligrosa», apunta el líder empresarial.

Desde Valencia, la voluntad es que se mantengan las líneas de colaboración entre ambas instituciones, porque el deber de quien tiene responsabilidades de este tipo es «tender puentes y no romperlos», según Morata. Como ejemplo de buen hacer al separar política y economía pone a la propia Cámara Valencia, que ha realizado su labor «con gobiernos de distinto color político», según Morata.

«Un tiro en el pie»

Otros responsables camerales consideran que lo ocurrido en Barcelona es «un sinsentido» y llegan a afirmar que los empresarios barceloneses se han pegado «un tiro en el pie». El motivo de esta interpretación es, además, plenamente económica, porque, su viabilidad estará en cuestión en el caso de que apliquen su promesa electoral de cortar amarras de Cámara España, que es la que reparte los fondos públicos para estas instituciones, y suprimir los 14 puestos de acceso directo al pleno a cambio de pagar un mínimo de 75.000 euros.

La cuota que los socios aportan a penas es un 3% del presupuesto de la organización y únicamente con la última decisión no sólo recortarían en varios millones de euros sus ingresos, sino que eliminarían de un plumazo la presencia «del IBEX 35» en la institución, otra de sus promesas. ¿A quién afectaría? Pues a Caixabank, Criteria Caixa, Naturgy, Abertis, Aigües de Barcelona, Sabadell, Banco Mediolanum, Indra, Deloitte, PwC, Hoteles Catalonia, Damm, el Real Automòvil Club de Catalunya (RACC) y Magma Disseny, muchas de las cuales o no tienen su sede en Cataluña o la trasladaron en 2017 tras el 1-O. «Dos pájaros de un tiro», sentencia un destacado empresario.

La dependencia económica de Cámara España hace inviable una vida autónoma de la entidad

¿Y cómo es posible que esto haya ocurrido? Pues desde una empresa presente en la institución de la ciudad condal está muy claro: la enorme capacidad de movilización del independentismo y la voluntad de extender los espacios de conflicto. «La gente piensa en la Cámara de Comercio e imaginan que es el reflejo del tejido productivo, pero está muy lejos de la realidad desde que desapareció la adscripción obligatoria hace casi una década», apuntan.

De hecho, la provincia de Barcelona tiene más de 90.000 empresas, según un estudio reciente de la Diputación de Barcelona, pero participaron en la elección unas 2.000, un 5%. Es más, al no existir ya la adscripción obligatoria de las empresas, si la Cambra se convierte «en un nuevo púlpito» del independentismo se puede producir una retirada de socios que no se sientan representados por posturas rupturistas con el resto de España, afianzando el poder soberanista en la entidad.

Fuentes empresariales reconocen que la actual estructura de servicios es útil para las empresas que tengan intereses en el mercado exterior, exporten o requieran de forma regular de los servicios de asesoramiento o formación. Esto limita el número a un 7 u 8% del total, ya que las más grandes cubren por sus propios medios estas necesidades.

Poner la entidad «al servicio de la república» y romper «con el palco del Bernabéu»

La candidatura de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) a la asamblea de la Cambra de Comerç de Barcelona, Eines de Pais, se ha hecho con 32 de los 40 puestos disponibles en la institución, dejando a sus oponentes con lo mínimo.

De hecho, la victoria del equipo de Joan Canadell ha sido abrumadora y sólo uno de sus tres rivales, Carles Tusquets, ha conseguido entrar a formar parte del pleno, ya que la elección no se hace con una lista única, sino por grupos de actividad y, por muy relevante que se pueda ser en la institución, si no recaba suficientes votos en el propio sector, el aspirante queda fuera.

A diferencia de otros años, la campaña ha sido puramente política por parte de Eines de Pais. Desde el primer momento, el empresario, propietario de Petrolis Independents, quiere poner la entidad «al servicio de la república» y la soberanía fiscal.

También quiere romper «con el palco del Bernabéu», como símbolo de los «poderes fácticos del centralismo» y acabar con «la sumisión a los intereses de oligopolios y empresas con sedes no catalanas», poniendo el foco contra Caixabank, Criteria Caixa, Sabadell o Naturgy (antigua Gas Natural), a las que ofrece el perdón si recuperan su arraigo.

De lo contrario, tendrá que asumir su decisión de avanzar hacia una «economía financiera 100% catalana». De puertas para dentro de la Cambra, ofrece suprimir los puestos de acceso directo al pleno a cambio de pagar más de 75.000 euros, y promover los éxitos «del modelo económico catalán».

En todo caso, unos 950 de sus 2.000 votos están bajo sospecha y podría hacer variar 12 puestos. Esto no produciría un cambio de mayoría, pero sí evidenciaría un nuevo caso de anomalía, como también lo fue que el Departamento de Empresa de la Generalitat de Catalunya ofreciera una cifra de votantes equivocada.