UGT y CC OO convocan huelga en la hostelería y el sector avisa que «no se lo puede permitir»

Terrazas de bares y restaurantes en Valencia./Jesús Signes
Terrazas de bares y restaurantes en Valencia. / Jesús Signes

Los sindicatos reclaman un alza salarial del 15% en el nuevo convenio y plantean la primera movilización para el 31 de julio

ÁLVARO MOHORTE y L. PAVÍAValencia

Los sindicatos mayoritarios plantean un verano caliente para el sector turístico valenciano. CC OO y UGT han convocado movilizaciones y una huelga dentro de la temporada de verano en el sector de la hostelería de la provincia de Valencia al haberse bloqueado el acuerdo por el convenio colectivo con la patronal.

Los principales puntos de desacuerdo pasan por los salarios, ya que la patronal ofrece una subida del 6% en cuatro años, mientras que los sindicatos reclaman un 15% en ese mismo periodo. Además, los sindicatos reclaman limitar la externalización de puestos de trabajo en el sector a empresas que pagan hasta un 40% menos, sobre todo para la limpieza de habitaciones en los hoteles.

Por su parte, la patronal valenciana del sector, Hosbec, considera que convocar estas movilizaciones «supone generar una alarma que pueden espantar a los turistas». Además, aunque se muestran más positivos en cuanto a las negociaciones, ya que señalan que «en un breve plazo podrían firmarse acuerdos con los sindicatos», el hecho de que UGT y CC OO tengan divididas «al 50 %» sus acciones supone que no se pueda «pactar tan solo con un sindicato».

Reclamaciones «inaceptables» para la patronal

Desde la organización apuntan que «la legislación ha dejado anticuado el convenio actual» y añaden que «no se ha revisado desde 2011». Por ello, aunque ven necesaria una actualización, alegan que estas reclamaciones son «inaceptables» y que el sector hostelero «no se puede permitir una huelga».

«Para desarrollar bien nuestro trabajo necesitamos un marco laboral adecuado, estable y una paz social que sólo la firma del convenio colectivo nos garantiza» aseguraron los representantes de la patronal hotelera, quienes se incorporaron a las negociaciones del convenio de hostelería a finales de 2018.

Sin embargo, los representantes de UGT y CC OO critican que los salarios del sector están «congelados» desde 2014, cuando subieron por última vez, con lo que los trabajadores «han perdido cuatro puntos de poder adquisitivo». Además, califican de inasumible la propuesta empresarial de un contrato de inicio en el sector con un salario un 20% inferior a las tablas salariales pactadas, la distribución de la jornada flexible a la necesidad de la empresa, suprimir el descanso de un domingo al mes durante la temporada de verano (de Semana Santa a octubre) y desregularizar el llamamiento de fijos discontinuos sin garantía de contratación.

La patronal del sector advierte de que estas alarmas pueden «espantar a los turistas»

Las movilizaciones comenzarán este mes de julio con concentraciones de protesta en establecimientos del sector, la primera de los cuales será en la calle Colón de la capital, frente al nuevo Hotel NH. Estas negociaciones se enmarcan en un momento en el que el turismo registra un «retroceso», según la patronal del sector, que advierte de que «la Comunitat está lejos de alcanzar el posicionamiento que debería ocupar».

En este sentido, la Comunitat registró «un 2% más de ocupación» que el primer semestre del año pasado, con un 76,5% de habitaciones ocupadas. La procedencia del turismo en este primer semestre ha llegado en un 35,43 % de territorio nacional y en un 64,57 % por parte del extranjero, destacando el 11,24 % británico, «pese a la incertidumbre generada por el 'brexit'», declaró el presidente de Hosbec, Antonio Mayor. En cuanto a la previsión respecto al segundo semestre, Mayor manifestó que espera tener «entre un 2% y un 4% de subida» respecto al pasado curso.

Los hoteleros alertan de que una tasa turística dará una ventaja a la economía sumergida

El coste de la tasa turística afectaría sólo a «las empresas legales que crean empleo» mientras que favorecería a la economía sumergida y a los alojamientos turísticos ilegales y no regulados. Así lo advirtió la Asociación Empresarial y Hostelera de Benidorm, Costa Blanca y la Comunitat en el acto organizado para valorar la temporada turística.

Según Hosbec, como consecuencia de esta medida, los alojamientos no regulados aumentarían su ocupación, mientras que la hostelería se vería mermada. Desde la patronal del sector señalan que la Comunitat registra uno de los peores ratios de gasto por turista, por lo que la imposición de esta tasa supondría que «lo que se pague por ella se dejaría de gastar en otros servicios».

Por ello, consideran que la región no dispone del margen necesario para arriesgarse a las consecuencias de esta implantación y tachan de «irresponsabilidad» poner en riesgo al turismo, un sector que «supone el 14% del PIB». Así, denuncian que «una recaudación máxima de 30 millones de euros no justifica poner en peligro un sector tan estratégico».

Por otro lado, critican que «no es una tasa, sino un impuesto que se suma a la asfixiante presión fiscal que soportan empresas y ciudadanos» y añaden que «el turismo ya aporta entre 3.400 millones y 3.600 millones en impuestos en la Comunitat».

Desde Hosbec también apuntan a la importancia del turismo interno de la región, por lo que «el 30% de los contribuyentes de este impuesto serán los propios ciudadanos valencianos». Además, critican la falta de transparencia de la recaudación y gestión de la tasa turística. Según la secretaria general de la patronal, Nuria Montes, «no saben qué tipo de tasa será ni cuanto dinero recaudará» y añade que «el periodo de crecimiento del turismo casi ha llegado a su fin y elementos que puedan frenar esta tendencia son negativos».

Asimismo, señalan que «los turoperadores europeos ya han advertido del efecto perjudicial de esta tasa en la comercialización internacional» y critican que esta tasa supondría mandar un mensaje a los mercados de «saturación y turismofobia», cuando la realidad es que «la Comunitat debe ser sinónimo de hospitalidad», y apuntan a la manifestación «unánime del sector turístico y empresarial» en contra de esta tasa.